3-2: El Almería se condena en Cartagena con sus errores
Tres errores propios echan por tierra el gran trabajo de los rojiblancos y la capacidad ofensiva mostrada en el partido.
El final de la pesadilla no le llega la UD Almería. Como si viviera permanentemente en el mismo mal sueño, el conjunto rojiblanco acabó firmando su propia sentencia de derrota tras permitirle con tres errores propios el triunfo a un Cartagena muy apoyado por sus aficionados. Los almerienses desplegaron un gran trabajo en la jornada y demostraron una brillante capacidad ofensiva, igualando hasta en dos ocasiones. Sin embargo, los de Rubi no pudieron levantarse después de un nuevo fallo, tercero de la contienda, del que derivaba un penalti evitable y que suponía el 3-2 definitivo.
El entrenador presentó numerosas novedades sobre el césped de Cartagonova, destacando, principalmente, que la línea defensiva era completamente nueva y la vuelta a la titularidad tanto de Samú Costa como de Robertone. Así pues, el Almería comenzó con Makaridze; Aitor Buñuel, Ivanildo, Maras, Centelles, Samú, Morlanes, Robertone, Ramazani, Lazo y Sadiq Umar.
Los primeros minutos mostraron a las claras que la tensión de ambos conjuntos iba a ser la tónica predominante. Todo en una jornada en la que los indálicos vivían por primera vez desde que se inició la crisis sanitaria por la COVID-19 un encuentro con público. En este caso en contra al tener que actuar como visitantes.
Tras una serie de alternativas, incluido un gol bien anulado a Ramazani por posición de fuera de juego, los rojiblancos estuvieron a punto de adelantarse en el marcador, pero Morlanes no acertó a conducir su remate en un saque de esquina. Todo lo contrario que Rubén Castro, que poco después, en el minuto 40, superaba a Makaridze haciendo bueno un desajuste en la marca de nuestros representantes.
De nuevo se había vivido una bofetada anímica al encajar un tanto evitable. No obstante, ahí estaba Sadiq Umar para devolver la igualdad al borde del descanso cabeceando la prolongación de Samú Costa en un córner. Con 1-1 se alcanzó la pausa, aunque sin que la alegría de la UD Almería tuviera continuidad al llegar el segundo tiempo, pues, en la primera acción vivida tras la reanudación, Rubén Castro convertía el 2-1 aprovechándose de un mal despeje de Ivanildo.
Otra vez tenía que agarrarse el cuadro visitante a su capacidad ofensiva y al gran trabajo que, exceptuando los dos errores groseros, se estaba desarrollando. El primero llegaría en una carrera al espacio de Sadiq que terminaría en penalti por derribo al atacante. Largie Ramazani, con la tranquilidad al definir que le caracteriza, volvía a empatar desde los once metros.
Había vuelto el equilibrio. En esas, después de una buena parada de Makaridze a Aburjania, Rubi decidió que lo adecuado era reestructurar la defensa para dar aire fresco. En este sentido, Cuenca y Balliu ocuparon los lugares de Ivanildo y Buñuel. Poco después, aunque con un carácter más de ataque, João Carvalho hacía lo propio en detrimento de Robertone.
Fue entonces cuando llegaba el último fallo y el que ponía la firma a la condena que la UD Almería se hizo a sí misma. Era el minuto 78 cuando Makaridze intentó regatear a un atacante en el interior del área. El recorte se le fue largo al portero, por lo que acabó derribando con su pierna al delantero del Cartagena. El árbitro lo vio en el VAR y pitó un penalti claro. De Blasis no perdonaba (3-2).
El tercer error propio en un mismo partido tiró a la lona a los rojiblancos y echó por tierra el gran esfuerzo —sumado a la capacidad ofensiva mostrada— que se le había visto a nuestros representantes durante la jornada. Aún quedaba tiempo, pero anímicamente se palpaba que al conjunto almeriense no le daban las piernas como para continuar. Por lo tanto, se confirmaría la derrota que hace al Almería estar pendiente de lo que hagan sus rivales directos al estar en riesgo la pérdida de la tercera plaza de la clasificación.
Rubi asegura que el Almería va a seguir peleando por subir de categoría y centra la necesidad del equipo en mejorar errores que siguen costando puntos.
No quiso restarle ningún mérito al esfuerzo del Cartagena para quedarse con los tres puntos, pero, tras lo visto en Cartagonova, Rubi no pudo evitar marcharse con la sensación de que el resultado se ajustaba a deméritos almerienses. Así pues, destacó: “El equipo ha estado muy intenso y concentrado, pero en la fabricación de los goles hemos sido nosotros, una vez más, los que hemos abierto la puerta de una manera fácil”.
Y es que el entrenador de la UD Almería vivió de nuevo que los fallos propios no terminan de marcharse, lo que le llevó a señalar que, si es necesario, dejará de dormir “para corregir estos errores porque no es normal”. Del mismo modo, añadía: “Tengo que buscar combinaciones entre nuestros jugadores porque el que no cometa errores será el que acabará jugando”.
Rubi afirmó que sus futbolistas tienen muchas ganas de revertir la sensación. Sin embargo, el paso de los compromisos le deja una sensación al técnico: “Hay momentos del partido que llevamos bien y otros en los que se nos nota demasiado ansiosos”. Esto se demostró en Cartagonova en una acción en la que la falta de experiencia de la plantilla salió a relucir al ceder demasiados balones atrás y uno de ellos supuso un gol. “Yo quiero jugar al fútbol, pero no quiero que estén todo el rato con miedo y echándola atrás con el portero. Eso no me gusta y no lo digo por el portero”, apuntó.
El míster, antes de concluir la rueda de prensa, tuvo un mensaje para los seguidores rojiblancos: “Le pido a la afición del Almería que nos de confianza. Lo estamos pasando mal, pero no vamos a aflojar”. Lo hacía en los términos de que, a pesar de estar atravesando un mal momento, el Almería, como así manifestó su entrenador, seguirá luchando por certificar matemáticamente su presencia en el play-off y lograr el ascenso de categoría.
