“A la banca no se la puede dejar caer”
Belmonte, profesor de Economía Aplicada en la Universidad de Almería explica en la siguiente entrevista asuntos relacionados con las cooperativas de crédito y la exclusión financiera. En su intervención en el curso de otoño “Las microfinanzas como derecho universal”, Luis Belmonte ha tratado de diferenciar las cooperativas de crédito del resto de intermediarios bancarios, como las cajas de ahorro o la banca comercial. Señala que la diferencia principal estriba en que las cooperativas de crédito no están orientadas al lucro, sino que están orientados a la sociedad. “No es una sociedad por acciones, sino que los socios son participantes en la gestión a través de su consejo rector y su asamblea”, afirma.
Un caso concreto de cooperativa de crédito es…
Cajamar. Es la entidad cooperativa más importante de España, la número dieciséis, y hace tiempo que traspasó los límites provinciales. Ahora mismo es un actor muy competitivo pero no debe perder sus orígenes. Es importante que no se desorienten, por ejemplo con el cobro de comisiones a los más desfavorecidos.
¿Cuál ha sido el objetivo de su intervención?
El sentido que tiene es dar a conocer a la gente que el sector bancario no debe estar demonizado como lo está actualmente. La banca sólo capta y da préstamos, y, ciertamente, lo ha hecho con cierto afán especulativo pero también estaban en una rueda; se hizo porque la legislación o la administración dio lugar también a ello, con planes de ordenación de urbanística que debían haber estado más racionalizados, con licencias que quizá no se tenían que haber dado, con un Banco de España que quizá tenía que haber limitado la capacidad de endeudamiento… La banca es también una víctima de esta situación y de la crisis debemos salir con una banca más reforzada y con un escenario donde hayan cambiado cosas no solo en el sector bancario. Hay que tener en cuenta que el problema es que la gente no puede pagar porque no hay empleo.
¿Hay que ayudar a la banca entonces?
A la banca no se la puede dejar caer porque es un brazo muy importante de la financiación: ¿quién va a canalizar el ahorro desde quienes lo tienen a quienes lo necesitan? Lo que sí es fundamental es racionalizar su actuación. La banca americana y anglosajona en general nos compraba los préstamos en forma de titulización lo que generaba un efecto multiplicador y una corriente de rentabilidad muy importante, en comisiones de apertura, etcétera. Eso se podía haber controlado, por ejemplo, limitando la parte de esa cartera de préstamos que se podían titulizar u observando mejor las agencias que calificaban las excelencias de esos bonos y que ahora los tildan de basura. Todos se metieron en eso. Y hay que decir que las cooperativas de crédito son los que menos problemas de solvencia están teniendo, aunque también los tienen.
¿Y por qué a las Cajas de Ahorros les fue tan mal?
La diferencia es que en las cooperativas un socio es un voto y no están los políticos dentro: es más difícil influir por peso político. Ahora solo quedarán las cooperativas de crédito. Y es terrible porque los bancos tienen un objetivo claramente lucrativo y esto supondrá dejar sin servicio, sin ese derecho, a muchas personas.
