Acción de gracias
Señor, gracias por haber dado tanta valentía, responsabilidad, capacidad, madurez, vigor, energías y sentido de solidaridad a esas personas que, olvidando sus vidas e incluso con riesgo de las mismas, han acudido al lugar del accidente a socorrer a viajeros desconocidos, pero prójimos necesitados.
Gracias, a los vecinos de la parroquia gallega de Angrois, que acudieron a todo correr a auxiliar a desvalidos que requerían asistencia –los que podían solicitarla-. Llegaron con hachas y barras de hierro para romper cristales y abrir ventanillas por evacuar a la pasajeros; tablones de madera para improvisar camillas y transportar a los heridos; mantas, toallas y sábanas para taponar hemorragias, envolver a lesionados o cubrir cadáveres. Allí estaban jóvenes y menos jóvenes con sus manos tendidas y, sobre todo, con su corazón abierto al necesitado; prestando su hombro para que sirviera de apoyo a los lisiados; improvisados psicólogos que ofrecen cariñosas palabras de apoyo moral. Una inmensa columna de donantes de lo más preciado que tiene el ser humano: su sangre. En fin como comentaba la Vicepresidenta del Gobierno: “Esa mayoría silenciosa de ciudadanos que han puesto todo lo que tenían y todo su apoyo para socorrer a que esta tragedia, que ha sido muy grande, desde el punto de vista de la solidaridad tenga algo que reconfortarnos”.
Señor, acabo de caer en la cuenta que ellos han sido una muestra de la sociedad llana. Estamos muy orgullosos de nuestro voluntariado, comprometido con talento y responsabilidad, ciento de personas siempre dispuestos a ayudar en Cáritas, en los comedores sociales, Cruz Roja, en los grandes eventos como la JMJ, etc. Gracias por todos ellos.
Pero también, Señor, gracias por la entrega, sensibilidad, iniciativa y motivación de los que han actuado como profesionales, y por los profesionales, profesionales que han estado a la altura de las circunstancias: policía, bomberos, sanitarios, etc. Gracias a todos ellos y dales Tú fuerza, Señor, para que sigan estando en todo momento a las alturas de las circunstancias. Momentos heroicos y momentos más prosaicos. Dales tu aliento y protección para que no decaigan en sus quehaceres diarios, que no los desmoralice la rutina, que siempre luchen por alcanzar la meta aunque esta sea poco atractiva.
Esta mañana, me ha producido gran alegría –entiéndeme, Señor, dentro de la tristeza que a todos nos embarga una noticia leída en prensa: sobrevive y se entera que está embarazada por las pruebas realizadas en el hospital. ¡Qué contraste tan agridulce para esa señora! Estas cosas son las que nos muestran tu mano tendida y cercana. Sigue y mantén esta línea para con los familiares de las víctimas, no te olvides de ellos, mantenles el ánimo alto, no las dejes de tu mano, no las abandones a su suerte. Están sufriendo una situación terrible. Que caigan en la cuenta, Señor, que incluso en los momentos más adversos Tú nos acompañas. Que se den cuenta que no han muerto sus seres queridos, sino que han empezado a vivir la vida definitiva.
Señor derrama tu misericordia y bendición sobre los hospitalizados y sus familiares afectados que también han puesto no solo su fuerza de voluntad, sino también su corazón en actitud disponible y entregada, dale Tú impulso de VIDA, tan necesario para afrontar esta imprevista y dolorosa situación.
Pedro José Martínez Caparrós
