Alerta yihadista en España
Hace una semana todos los medios de comunicación se hacían eco de que la oficina europea de Policía, Europol, había alertado a las fuerzas de seguridad y al Ejército español de la posibilidad de que se produjera un atentado yihadista “indiscriminado” tanto en Europa como en Estados Unidos en fechas próximas, siendo España uno de los principales objetivos.
Por tanto no es de extrañar la importante operación que el Ministerio del Interior español y el Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista están llevando estos días, especialmente en plena fase de retorno de la OPE (Operación Paso del Estrecho).
En plena colaboración con el Reino de Marruecos, cuya oligarquía se encuentra también amenazada por el extremismo islámico, los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y el CNI se encuentran centrados en intentar detectar yihadistas con pasaporte español que marcharon a Libia, Siria o Irak a combatir por el ISIS o el EI, y que pretenden regresar a España, vaya Ud. a saber con qué fines.
Algo parecido está ocurriendo en Reino Unido, otro de los objetivos potenciales de atentados yihadistas por la gran población musulmana radicalizada que reside en este país, no es casual que sea el país occidental del que más yihadista nacionales parten para participar en estos conflictos, lo que ha obligado a David Cameron a endurecer las leyes ante el regreso de estos combatientes islámicos con pasaporte británico y la predisposición hecha pública por algunos de ellos de actuar contra los “infieles” en su propio país.
El problema, como apuntan expertos en la lucha antiterrorista, es que independientemente de los yihadistas que puedan o no regresar a Europa, estos ya se encuentran aquí. Recientemente aparecían publicadas fotografías de simpatizantes yihadistas fotografiados frente a la Basílica del Pilar (Zaragoza) o la Playa de la Concha (San Sebastián), enarbolando la misma bandera negra con la que hoy se están decapitando a cientos de personas por profesar una religión contraria a la suya.
A lo que hay que sumar que el ISIS, hoy Estado Islámico, ya ha hecho público que el mismo comprendería inicialmente los territorios de Siria y, al menos, la parte suní de Irak. Pero declara abiertamente su voluntad expansiva y conquistar en cinco años todo el Norte de África, Asia hasta la India, todo el mundo árabe, los Balcanes hasta Austria y España y Portugal.
Se convierte así España en doble objetivo para los yihadistas, por un lado se trata de un país occidental objetivo, pero al que se le suma su pasado de ocupación musulmana. Por lo que, junto a Gran Bretaña, se convierte España en uno de los países europeos con más riesgo de atentado terrorista por parte de yihadistas.
Un atentado, como también advertía le Europol, que no tendría porque ser un gran atentado con explosivos, sino una “acción individual indiscriminada”. Lo que nos trae a la memoria la acción de estos yihadistas llevada a cabo en el sureste de Londres el 22 de mayo de 2013, donde dos fanáticos de esta causa atropellaron a un joven soldado fuera de servicio con un coche a plena luz del día a la salida de su cuartel de la Royal Artillery en Woolwich y acto seguido lo apuñalaban hasta la muerte, al mismo tiempo que invitaban a los horrorizados viandantes a sacar fotografías y grabar vídeos del momento de su acción.
Tras la acción terrorista, el primer ministro David Cameron, realizó todos los esfuerzos posibles para minimizar las consecuencias de este atípico atentado yihadista en suelo Europeo, aunque no consiguió evitar enfrentamientos en las calles y ataques a mezquitas en el sur de Inglaterra. Pero hoy, tras ver el atrevimiento de los yihadistas cuya última salvajada es peor que la anterior, la acción de Woolwich adquiere especial protagonismo, porque pasar a cuchillo a un soldado británico a la salida de su cartel en su propio país de origen, sin duda cumple todos los alicientes de estos iluminados de Alá, por lo que no hay que tomarse a broma que España esté en alerta.
