Almería líder de todo el país en robo de viviendas
Es uno de los delitos que produce una mayor sensación de inseguridad de todos los que se cometen a diario y en Almería son muchos, demasiados. De hecho, la provincia es donde más se producen de todo el país si se tiene en cuanta el parque de viviendas. Hasta 6,9 por cada mil residencias, algo que ni tan siquiera el boom residencial en Almería es capaz de explicar, puesto que hay otras donde también se vivió una circunstancia similar y no llegan a las cifras almerienses, por ejemplo Málaga se queda en la mitad (3,5 robos por cada mil viviendas).
Almería es víctima también del síndrome del Mediterráneo, la zona de todo el país donde se ha producido un mayor incremento de la delincuencia; de hecho, en lo que se refiere al robo de viviendas, de las ocho provincias con media más alta, siete se encuentran en el Levante nacional y sólo Toledo se escapa de esa servidumbre geográfica.
Según datos publicados el pasado fin de semana por el diario El País que ha cruzado las cifras de la criminalidad correspondientes a los primeros tres trimestres del año de la Secretaría de Estado de Seguridad con las del parque de residencias del Ministerio de Fomento, la diferencia que tiene la provincia respecto a otras de similares características sobre la tipología de sus viviendas, no tiene justificación aparente. De hecho, una zona eminentemente turística, con niveles de construcción incluso superiores a los almerienses y que comparte con la provincia la característica de una ocupación estacional, como por ejemplo Málaga, tiene una tasa de robos por vivienda que se coloca en la mitad de la registrada en la provincia de Almería.
Tampoco las cifras oficiales ayudan mucho a la hora de esclarecer las causas que motivan esta alta concentración. De hecho, según ha podido saber ni desde la Policía, ni en los registros de la Guardia Civil de la provincia se pueden ofrecer datos que ayuden a entenderlo. Así, los primeros apenas han registrado en su zona de influencia medio centenar de robos en lo que llevamos de año, aunque en su caso, su ámbito de actuación se circunscribe en este sentido a la zona de El Toyo o de El Zapillo (esta escapa de la concepción de barrio residencial turístico ya que tiene una ocupación permanente).
El resto corresponde a la demarcación de la Guardia Civil que sí ha detectado algunos robos más en las viviendas que se encuentran bajo su jurisdicción y que en Almería tienen una doble vertiente: las eminentemente turísticas y aquellas viviendas del interior provincial que también se ocupan mayoritariamente los fines de semana y que permanecen vacías el resto del año. Son las preferidas por los amigos de lo ajeno ya que su vigilancia se encuentra bajo mínimos.
En Almería se popularizó la figura del murciglero, un particular grupo de delincuentes que se adentraba en las viviendas incluso cuando sus moradores aún permanecían en su interior y siempre en horario nocturno. La vergüenza en reconocer ante la policía lo sucedido abonó la leyenda urbana de que incluso llegaban a utilizar algún potente somnífero para adormecer a los residentes y así poder actuar en total sensación de impunidad; estos no se daban cuenta hasta que despertaban aunque jamás se pudo demostrar dicha utilización. Sólo fueron unos meses pero durante uno de los años con mayores niveles delincuenciales en la provincia de Almería, el 2005, mantuvieron en jaque a las fuerzas de seguridad y llevaron a la Subdelegación del Gobierno a difundir notas con consejos para prevenir robos en viviendas aisladas.
Según fuentes policiales citadas por el rotativo madrileño, “el 90% de los robos perpetrados en las viviendas, se producen en grupos de varias personas; clanes familiares y bandas organizadas (algunas de españoles, otras de ciudadanos extranjeros, fundamentalmente de procedencia colombiana, rumana, marroquí y argelina) que suelen viajar por varias provincias españolas para robar de casa en casa. Algunas actúan como auténticas multinacionales del robo en viviendas”. Es en este aspecto donde la mediterraneidad se impone ya que son en estas provincias donde se concentran la mayor parte de los ciudadanos de estas procedencias y donde hallan mayores facilidades para poder organizarse de una manera coordinada.
Las mismas fuentes señalan las enormes dificultades para desmantelar la actuación de estos grupos organizados ya que “los jueces ponen muchos problemas para las intervenciones telefónicas; la prueba es complicada porque los ladrones extreman las medidas de seguridad y finalmente la pena que se les suele imponer es breve”.
Objetos fáciles de vender como joyas, dinero y tarjetas de crédito, así como aparatos tecnológicos, teléfonos móviles y tabletas son los objetivos de unos robos alejadas de la imagen tradicional de cajones volcados y armarios revueltos. Son profesionales y actúan como tales, aunque son los elementos que forman parte de la vivienda los que suelen sufrir las consecuencias de una violencia que no suele centrarse en los propietarios, sino en los objetos que les impiden acceder a sus botines.
Falta por conocer la respuesta a una pregunta evidente, pero de razonamiento complejo: ¿Porqué en Almería? Ninguna de las características propias de Almería la hace lo suficientemente peculiar como para justificar un nivel de robos muy superior a los de las provincias vecinas. Desde luego, 6,9 robos por cada 1.000 viviendas, mientras que en Jaén llegan apenas a 1,5; en Granada a 2,5 y en Murcia (otra de las más altas de todo el país) a 5 sustracciones por cada millar de casas, no encuentran razón de ser, ni tan siquiera por importante aumento de la construcción registrado en los últimos años.
