CAPITAL.- Alejandro Sanz presenta sus nuevas canciones y despierta al recuerdo con sus temas de siempre.
‘Almería, voy pa ti’. Con este escueto tweet en su cuenta personal, Alejandro Sanz dejaba claro a media tarde del sábado, 27 de julio, que estaba dispuesto a dar lo mejor de sí en la tierra de uno de sus grandes amigos, David Bisbal. La expectación que despertó el madrileño en la ciudad fue tremenda. Horas antes del concierto, en los aledaños del recinto ya había fans esperando el momento en que se abrieran las puertas.
El músico no defraudó. Con un montaje espectacular, enorme el espectáculo de luz y sonido, a las diez en punto de la noche empezaron a sonar los acordes de ‘Llamando a la mujer acción’, tema con el que abrió un concierto de más de dos horas. Saludó, dio las buenas noches y, con cara de dolor cortada por el recuerdo, dedicó su actuación a “las víctimas del accidente de tren ocurrido hace pocos días en Santiago. Vais a permitirme que el concierto de esta noche vaya para ellos”. Un momento de silencio roto por los aplausos y arranca ‘Cómo decir sin andar diciendo’. Los dos primeros temas de su último trabajo ‘La música no se toca’ se convirtieron en una clara declaración de intenciones del cantante, recién llegado del Ártico, donde ha colaborado en una campaña de Greenpeace.
“Almería rima con alegría”. Durante todo el concierto, Alejandro Sanz hizo referencia a la ciudad como uno de sus sitios preferidos, destacando la calidez de su gente y, sobre todo, la magia que imprime el carácter andaluz. Bien lo sabe él, ya que pese a haber nacido en Madrid, sus raíces son sureñas.
El público se hizo partícipe directo de cada una de las canciones, especialmente de las más antiguas, con las que repasó su intensa carrera. A Alejandro Sanz se le notan las tablas sobre el escenario. Una experiencia que dan los años. Al poco tiempo de comenzar el recital, ya tenía a todos los presentes enamorados, conquistados, apoyándole en cada palabra. Gente de todas las edades. Familias con niños, jóvenes, mayores… nadie quiso faltar a esta cita del programa Almería Summer Festival del Ayuntamiento.
‘Desde cuándo’ (Paraíso Express, 2009) fue el comienzo del coro colectivo. Las luces daban abrigo a muchas emociones. Conociendo el éxito de sus temas de siempre, Alejandro incluyó dos medley en el espectáculo. El primero de ellos jugaba con ‘Nuestro amor será leyenda’, ‘El alma al aire’, ‘La habana’ y ‘Quisiera ser’. Muy animado, se atrevió a hacer algunos movimientos flamencos sobre el escenario.
‘Camino de rosas’, también de su reciente cedé, una de sus últimas baladas que recuerdan más al Alejandro de los comienzos valió de enlace para el segundo mix de canciones entre las que se encontraban ‘Enséñame tus manos’, ‘Para que me quieras’, ‘Hay un universo de pequeñas cosas’ o ‘Me iré’. En esta segunda ocasión, el ambiente se volvió intimista. Piano y luces simulando un cielo estrellado daban paso a cada una de las poesías cantadas.
“Esta canción la compuse hace un mes”, dice Alejandro a media luz, mirando al público. Y cuando suenan las primeras notas de ‘Mi soledad y yo’ (1995) los presentes quedaron gratamente sorprendidos. Volvió a hacer lo mismo antes de cantar ‘Corazón Partío’ (1997). “Voy a presentaros una canción que escribí hace una semana, la estreno en Almería”. Con este tema, aflamencado y que le valió al cantante un gran reconocimiento, el público bailó, saludó, cantó, convirtió la pista y gradas en una auténtica fiesta.
‘No me compares’, ‘No es lo mismo’, ‘Looking for paradise’ y ‘La música no se toca’ sonaron a continuación. Antes de que Alejandro se marchase. Luego, los presentes pidieron más. Volvió a salir al escenario demostrando que, de cuando en cuando, aterriza desde Marte para interpretar ‘Mi marciana’, uno de sus temas más coreados, también de su más reciente trabajo, y dar por cerrado el concierto con ‘Amiga mía’ y ‘Y si fuera ella’.
Almería despidió a un Alejandro Sanz entregado con una fuerte ovación.
