Capital.- El ‘Maestro Padilla’ puso ‘ojos como platos’ ante la originalidad y el humor de la Gala ‘Por Arte de Magia’
El Auditorio Maestro Padilla se llenó este viernes, 21 de diciembre, de magia, de misterio y también de humor, con la celebración de la Gran Gala de Navidad ‘Por Arte de Magia’, organizada por Hocus Pocus e IDEAL, dentro de la Programación de Navidad del Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería.
Ilusionistas y magos, mimos y malabaristas, creadores de ilusiones y felicidad en general, fueron desfilando por el escenario a lo largo de cerca de dos horas de espectáculo, bajo la batuta de ‘Mago Migue’, el impulsor principal de esta iniciativa, creada en exclusiva para Almería por este bicampeón mundial de Magia, primero en Lisboa en 2000 y más tarde en La Haya, tres años después.
Los asistentes pudieron disfrutar con la magia de James Garibo, uno de los ilusionistas más prestigiosos del mundo, hacedor de ilusiones con fuego y con nieve y dominador de la ley de la gravedad tanto para personas como para cosas.
Junto a él, Luis Manuel malabarista e ilusionista, que asombró a los presentes con el dominio de todo tipo de efectos mágicos y creativos basados en las cartas, los pañuelos y objetos que aparecían y desaparecían de sus manos a velocidad de vértigo; y también Manolo Carambola, ganador del programa de televisión ‘Tú sí que vales’ en el año 2008, que hizo gala de sus dotes de electro-mimo y clown y dio una auténtica exhibición de malabares, pero siempre en un tono de humor que encontró con facilidad la complicidad del público asistente.
No obstante, la estrella de la noche fue, sin duda, ‘Mago Migue’, un tipo nacido para estar encima de un escenario, con hilo directo con el público y composición neuronal para el humor. Sus 25 años sobre las tablas hacen de él un ser que se mueve en ellas como en su hábitat natural, tirando de ilusionismo con naturalidad y provocando la incredulidad en el espectador de manera constante. Su comicidad y complicidad con los asistentes, tanto los que estaban en el patio de butacas como los que fueron sacados al escenario, esconde una espectacular habilidad con las manos para hacer creer a todos sin duda que los objetos aparecen, desaparecen y se asocian a su antojo en todo momento.
Su conexión con el público no cesó en toda la noche, pero lo más sorprendente fue la forma trasladar acciones imposibles a los asistentes una y otra vez. Una noche inolvidable para muchos que, por unas horas, volvieron a ser niños y a creer en la magia ‘a pies juntillas’.
