Capital.- Lapido ofrece a los almerienses un acústico intimista, pasional y especial
Jose Ignacio Lapido, uno de los legendarios del grupo 091, no ha defraudado este jueves noche en su concierto en el Teatro Apolo y fiel a su estilo, ha hecho ofrecido a todos sus fans almerienses un concierto íntimo, pasional y muy especial por las circunstancias que lo rodeaban: un ambiente íntimo, un par de guitarras, un teclado y una batería, unidas a la voz y las letras del granadino José Ignacio Lapido, consideradas ya poesía ‘lapidiana’ por todos los amantes de la música independiente. Tras suspender un primer concierto programado para el 2 de junio pasado por la baja de uno de los componentes de su grupo, con este concierto, Lapido cumple con su cita almeriense y termina su gira de conciertos por teatros que comenzó en Córdoba el 14 de abril de este año y que lo ha llevado ya por 11 ciudades distintas.
El público almeriense se entregó a Lapido y a su grupo y no dudó ni un momento en corear sus canciones, sentir sus silencios como únicos y, como no, pedir muchos de sus éxitos. No en vano, José Ignacio Lapido ya lleva 12 años de andadura profesional en solitario y tras publicar muchos de sus álbumes autofinanciándose, en este último trabajo, ha contado con la ayuda de Pau Grau para producirlo. De hecho, De sobras y Sueños, ha conseguido reunir sobre el escenario, junto a José Ignacio Lapido, a cantantes míticos como Miguel Ríos, ya retirado de los escenarios y que no dudó en grabar con el cantautor una canción más. Pero con él también han grabado Amaral, Nacho Vegas o Quique González.
La idea de hacer esta gira surge al acabar los conciertos de presentación del último disco de Lapido, De sombras y sueños (Pentatonia Records 2010). El propósito era ofrecer un nuevo espectáculo ya que el repertorio cambia sustancialmente con respecto al que el músico había venido tocando en los dos últimos años. Y es que otra de las cosas que ha cambiado ha sido su forma de interpretarlo puesto que ahora toca de forma radicalmente distinta, mezclando, en cierta manera, las dosis justas del intimismo que requieren los recintos teatrales, como es el Teatro Apolo, acogedor y familiar, con la tensión habitual en el rock del músico granadino. Un equilibrio entre delicadeza y rabia muy acorde con la lírica “lapidiana” que ha cautivado por completo al público almeriense que no podía dejar de sonreír entre butacas ni de aplaudir cuando la música paraba.
Tanto ha sido así, que José Ignacio Lapido ha tenido que salir dos veces a hacer un bis sobre el escenario del Apolo porque los almerienses no podían dejar de aplaudir y corear su nombre para que volviera a cantarles algunos de sus éxitos. Lapido terminó, como no, con “La Torre de La Vela”.
El formato elegido por Lapido ha sido el de cuarteto electro-acústico, por denominarlo de una forma que no se aleja de la realidad. En el escenario, tres miembros de la banda habitual de Lapido: Víctor Sánchez, compaginando guitarras eléctricas y acústicas; Raúl Bernal al piano y órgano Hammond; Popi González a la percusión y, por supuesto, José Ignacio, cantando y tocando la guitarra acústica.
El repertorio que Lapido ha ofrecido esta noche, además de sus temas más representativos, ha rescatado otros de su extenso cancionero que el granadino no hacía desde hacía años y otros que se grabaron en su momento pero que nunca antes había interpretado en directo. Canciones de sus siete discos en solitario y algunas relecturas de su ya lejana y legendaria etapa en 091 que se han adaptado a la nueva instrumentación y que ha vuelto a dejar claro a sus seguidores por qué Lapido está considerado como uno de los referentes creativos de la música española, como así lo han manifestado artistas de la talla de Miguel Ríos, Quique González, Amaral, M-Clan, Mikel Erentxun o Manolo García, colaborando con él o interpretando canciones que José Ignacio ha compuesto ex profeso sólo para ellos.
