Carteles esperanzadores de la Semana Santa de Sevilla y Almería
Domingo de Resurrección (Triunfo de la vida sobre la muerte)
Para realizar este sucinto artículo de opinión comenzaría el mismo con dos consideraciones. Una, que de todo hacemos un conflicto dialéctico, aunque el hecho causante no nos perturbe nuestro día a día, la cuestión es siempre poner un “pero”. Y una segunda, una reflexión evangélica en cuanto a las interpretaciones, recordando cuando los fariseos le preguntan a Jesús sobre los alimentos impuros y contesta:
“No es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, eso es lo que contamina al hombre.”
Leyendo los artículos en otros medios de comunicación, en uno de ellos, viene a realizar una analogía pictórica displicente entre lo reflejado en el cartel oficial de la Semana Santa de Sevilla y el de Almería, ambos autorizados por el Consejo y Agrupación de Hermandades y Cofradías, sin que se tenga conocimiento, “iuris tantum”, que hubiese recaído sobre los mismos impedimento técnico o moral alguno canónico que los hubiera vetado y con ello el compromiso de su adquisición a los autores de los mismos.
Este tipo de discernimientos en relación con los carteles de la Semana Santa no es algo novedoso, al contrario, es cada vez más habitual, especialmente, desde la llegada de las redes sociales y diversos “mentideros cofrades” a pie de calle el analizar y valorar según el saber y el entender de cada persona o cofrade lo que transmite o no, en este caso en particular, el lienzo o la composición pictórica realizada con el único fin de hacer apostolado, de acercar más almas a Dios, de fomentar y promocionar a través de la religiosidad popular el hecho histórico de mayor envergadura acontecido en la Humanidad, la Resurrección de Cristo Jesús.
Almería no iba a ser menos. Ya de antaño vivimos muy de cerca ciertas controversias en este sentido expuesto. En concreto, de una gran trayectoria significativa, cuyas obras fotográficas son verdaderas joyas del Arte Contemporáneo, son las recogidas en los clisés realizados por Carlos Pérez Siquier y Manuel Falces López, cuyos nombres van aparejados a dos centros directivos institucionales del ámbito académico y profesional: Escuela de Arte “Carlos Pérez Siquier” y Manuel Falces como fundador y director del Centro Andaluz de Fotografía. De ambos, fueron los carteles de la Semana Santa de Almería en los años 1970 y 1980, respectivamente, y que no dejaron indiferentes a la feligresía, uno realizado en el tardofranquismo con la impronta decadente del nacionalcatolicismo y, el otro, en el epílogo de la Transición política, que dio paso de un Estado confesional a un Estado aconfesional y con el tiempo laicista y secularizado.
También tuvimos discrepancias con el cartel de la Semana Santa de 1981, obra fotográfica con técnicas vanguardistas realizadas durante el revelado de la imagen captada a un paso que portaba tres cruces con sus sudarios, saliendo del querido profesor de Francés y Latín, el beneficiado Sochantre primero y, posteriormente, canónigo de la Catedral de la Encarnación, Antonio Sánchez Gómiz, cuando se comenzaba una etapa diferenciadora de un régimen político a otro dentro de un marco legal y en concurrencia con la influencia dogmática diocesana del Concilio Vaticano II que se plasmaría con tibiezas durante unos años en nuestras cofradías penitenciales.
El cartel hiperrealista de la Semana Santa de Sevilla 2024 con la imagen de un Cristo resucitado llevando en sus sienes las potencias del Cristo del Amor y en su cuerpo el sudario del Cristo de la Expiración – El Cachorro-, es máxima expresión de la belleza y bondad que despierta la amorosa resurrección del Hijo de Dios e Hijo del hombre tras su paso por el Calvario. Una obra artística de Salustiano García, que ha sabido conjugar en una visión metafórica un Jesús humanizado del siglo XXI con la impronta tridimensional y autenticidad renacentista, que transmite el cartel de Dios Hijo en estos tiempos de tribulaciones dolientes, de ser un “valle de lágrimas”, una iluminación esperanzadora y única del gran significado de la presencia serena del alma en la eternidad del Cielo guiada por el Espíritu Santo junto al mismísimo Dios Padre.
Nuestro cartel, el de Almería 2024, el realizado por Nuria Barrera, aunque se ha querido hacer una comparativa artística con el de Sevilla, cuestión adecuada para tratar con profundidad la esencia teológica del Evangelio, el gran Misterio de la Fe tras la Encarnación, no cabe duda alguna, que es un gran cartel de nuestra Semana Santa almeriense para este año de gracia, al representar, entre otros símbolos del mismo, la imagen sagrada exacta salida de la gubia del imaginero José María Leal Bernáldez, Nuestro Padre Jesús Resucitado, Señor de la Vida, y de la Esperanza, en su recorrido estacional y luminoso del Domingo de Resurrección desde la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de Monserrat a la S. y A. I. Catedral Fortaleza de Nuestra Señora de la Encarnación.
En ambos carteles cristológicos de Sevilla y Almería se plasman el triunfo de la vida sobre la muerte - Mors mortem superávit- , razón última de nuestra esperanza, como causa fundamental de nuestro anhelo y alegría, porque Cristo ha querido hacernos a todas las personas, partícipes de su triunfo. Según nos narran los evangelios, al despuntar el alba, el sepulcro se abre para dar paso al Cristo victorioso quien anuncia a unas piadosas mujeres que Él ha vencido a la muerte en una luminosa mañana de Pascua. Todo el que quiera puede convertirse en testigo de este prodigioso acontecimiento con solo mantener los ojos abiertos a la historia. Paz y Gloria.
Rafael Leopoldo AGUILERA MARTÍNEZ
