Charcas, zumbidos y aguijones
Los dípteros y, en particular, los pertenecientes al suborden de los nematóceros, son seres vivos extraordinariamente complejos que logran adaptarse de un modo admirable a los entornos más hostiles. Por ejemplo, una pantorrilla. Naturalmente les hablo de los mosquitos, esa plaga voladora que nos atormenta en Almería este verano disfrazado de primavera. Hay zonas de la capital en donde es desaconsejable abrir una ventana sin arriesgarse a sufrir una avalancha de visitantes de esas que harían llorar de emoción a la estadista-candidata Elena Valenciano. Pero no nos desviemos del tema. Los que sigan habitualmente los medios de comunicación sabrán que la causa certificada de esta nube de zumbidos y aguijones está en las aguas residuales que salen por la rambla en dirección al mar. Del mismo modo, los que sigan el BOJA sabrán que estas aguas fecales procedentes de los pueblos del Andarax llegarían en otro estado si la Junta de Andalucía hubiera ampliado en tiempo y forma la famosa depuradora que ahora, en plena campaña, ha anunciado que va a ampliar. Ojalá sea así porque quiero aprovechar para recordar que Charles Darwin ya refutó en 1872 las teorías sostenidas en el libro “The beginnings of Life”, muy popular entonces entre los granjeros ingleses, acerca de que la combinación de sacos de ropa sucia y trigo producía ratones. Sorprende que una administración como la Junta no tenga más presente las enseñanzas de quien preconizó (basta con ver las fotos de boda de la señora presidenta) la evolución de las especies. Pero vamos a lo que vamos: los mosquitos no se generan espontáneamente sino que son el resultado del caldo de cultivo vital que crean unos vertidos que hace años que no deberían estar produciéndose en Almería. Pero se producen. Así que mientras “amplían” la depuradora, amigos de la Junta, hagan lo que ya han hecho otras veces: fumiguen. El Ayuntamiento ya lo hace.

-José Fernández-
