Cien días del Susanato de siempre
Doña Susana Díaz, el azote de la corrupción en Andalucía, la del “no me temblará la mano”, la del “tiempo nuevo” y otras tantas milongas de manual para abducidos y dependientes, acaba de cumplir cien días al frente de su cargo heredado en la presidencia de la Junta. Y mirando atrás sin ira, parece difícil encontrar argumentos que sostengan la constatación de algún cambio relevante en el rumbo de esa flotillade intereses partidistas y clientelismos personales creada en torno la nave nodriza de la Junta del PSOE de Andalucía. Sin ir más lejos, acabamos de conocer que en pleno escándalo por las golferías sindicales consentidas y amparadas por la propia Junta (no cabe pensar en la incompetencia suprema que supondría desconocer lo que estos amantes del crustáceo hacían con el dinero de las subvenciones) doña Susana ha vuelto a autorizar generosas subvenciones a los sindicatos señalados por la evidencia del saqueo. Es decir, que el modo que tiene doña Susana de atajar la corrupción en Andalucía es seguir soltando dinero a los corruptos. Y lo peor es que ese dinero que la Junta entrega de modo irresponsable a quien ha acreditado su propensión al delito es el que no llega luego a los funcionarios castigados sin extra y a muchas empresas, que ven con indignación que la prioridad para la Junta es seguir manteniendo la financiación de esa “administración paralela” sembrada de amigos y compañeros. Es decir, que doña Susana no ha heredado de Griñán el sillón como simple concepto mobiliario, sino que en apenas cien días ha demostrado que es digna continuadora de esa estirpe de satrapía que mantiene a Andalucía lastrada y aprisionada por una red de intereses infames. Así que más que de un “tiempo nuevo” habría que hablar del Susanato como un nuevo timo a todos los andaluces.
-José Fernández-

