Cita con Hacienda
Me encanta leer algunos de esos breves que aparecen por la prensa; sirvan de ejemplos tres de ellos: “Jubilado, buena pensión, propietario de piso, sin perro ni gato, canoso pero bien parecido, desea mantener relación formal con señora entre 30 y 40 años de edad, soltera, a ser posible virgen, zalamera sin llegar a ser empalagosa, amante de la cocina tradicional con inclusión del arroz a la banda; abstenerse beatas” o “Mario, dulce y agresivo, según gusto. Discreto. Cita previa llamando al 6969696969” o, por último, “Sofía. Ligera y felina. Capaz de todo”.
Pues bien, Hacienda, está intentando establecer una línea “caliente” con el contribuyente a fin de crear una corriente amorosa entre el paganini y el recaudador.
Supongo que una bella señorita recogerá la llamada del inocente contribuyente que será citado a las 8:30 horas, comienza la guasa, para ser “aconsejado” a pagar más porque no me creo que sea al contario.
Si la primera misión que tiene un preso es la de intentar escapar y la de un pícaro estudiante es la de saber sacar una “chuleta” a tiempo, creo que la de un contribuyente medio es la meter un gol, para satisfacción y autoestima, a nuestra querida, odiada y necesaria Hacienda.
Si Mario era dulce y agresivo y Sofía ligera y felina, lo de Hacienda no tiene nombre -contumaz y rabuda diría un amigo de los pocos que me quedan-, porque si eso de dejar en calzoncillos o bragas al español de la nómina, dejarlo en pelotas y establecer una relación de coito legal mediante una cita previa es puro masoquismo.
En serio y para terminar la cuestión: ¿cree el señor Montoro que los numerosos corruptos y corruptores -me eximo, por imposibilidad, de relacionar a la inmensa tropa de tal ejército- van a pasar por ventanilla para decir la verdad?
Aunque crédulo a veces, palabrita del Niño Jesús que no me lo creo.
-José García Pérez-
