CSIF inicia la campaña ‘Gratuidad con dignidad’ para mostrar el malestar por el estado de los libros de texto
La Central Sindical Independiente y de Funcionarios, CSIF, ha puesto en marcha, a través del Sector de Enseñanza, la campaña “Gratuidad con dignidad”. Esta es una iniciativa dirigida a los claustros de profesores de los centros públicos que pretende hacer llegar a la Consejería de Educación y a su nuevo titular, Luciano Alonso, el malestar de la comunidad educativa por el pésimo estado de conservación en el que se encuentran los libros de texto que usan los alumnos andaluces de Primaria y Secundaria.
“Ni los alumnos, ni los profesores, ni la Educación andaluza se merecen estos libros de texto”, señalan desde el sector. Esta iniciativa pretende criticar parte del Programa de Gratuidad de los libros de textos, puesto en marcha por la Consejería de Educación en 2005 y vendido a “bombo y platillo como la quintaesencia de la solidaridad y la educación en valores hacia lo público ha devenido en enemigo de la propia enseñanza pública”, señala Eugenia Siles, presidenta de Enseñanza de CSIF Almería.
Asimismo, el sindicato en su encuesta de principio de curso constató, de nuevo, esta realidad. En concreto, a la pregunta: ¿En qué estado se encuentran los libros que “heredas” en tu tutoría o asignatura?, el 48% de los más de 600 maestros y profesores que cumplimentaron la consulta, aseguran que “regular”, el 16% que se encuentra en mal estado y el 24% en buen estado. Además, el 39% del profesorado considera la no renovación de libros de texto serán muy perjudicial para la normalidad académica y la calidad educativa.
Por ello se ha remitido, a todos los colegios e institutos de Andalucía y por tanto almerienses, una carta para facilitar que los claustros de profesores se adhieran a esta queja generalizada y pongan en conocimiento de la Consejería de Educación las consecuencias que el actual devenir del programa de gratuidad de libros de texto está teniendo en la labor docente y en la calidad educativa.
Para CSIF, se trata de un “corto y perverso desarrollo que demuestra que los que planifican, gestionan y plantean programas educativos piensan más en el relumbrón oportunista que en la consolidación de nuevas y mejores condiciones para la enseñanza andaluza. Los docentes que repartimos estos libros de texto y los alumnos que los reciben, normalmente entre quejas, no podemos ser rehenes ni culpables de programas y luchas políticas”, puntualizan.
