Cursos Verano 2013.- De la Fuente: ‘En menores, solo se encienden las alarmas cuando se dan problemas de desajustes graves’
El director del curso de verano “Salud mental en la infancia y la adolescencia. Nuevas realidades y nuevos retos”, el profesor de Psicología de la UAL Manuel de la Fuente, explica en la siguiente entrevista las dificultades que tienen padres y educadores para detectar trastornos mentales en los más jóvenes, problemas que si no se tratan a tiempo pueden derivar incluso en actos delictivos
Pregunta. ¿Cuáles son los objetivos de este curso?
Respuesta. Por una parte, sirve de reciclaje a todo el conjunto de profesionales que están en los centros de internamiento de la comarca y es también punto de encuentro de quienes trabajan en el ámbito de menores. Pero, por otra parte, es un complemento de la formación de nuestros alumnos de los grados en Psicología, Magisterio o Derecho y también sirve para conocer actividades y prácticas profesionales que se están desarrollando en otras comunidades.
P. Es la sexta edición de un curso de verano, aquí en Purchena, dedicado al abordaje de temas relacionados con menores infractores. Ahora, se va más allá y se aborda la salud mental.
R. Así es, en las seis ediciones anteriores se ha incrementado de forma progresiva el número de asistentes, lo que quiere decir que las temáticas han sido siempre del interés de la gente. Para este año, sorprendentemente, se han superado todas las previsiones con 183 alumnos, lo que hace que este sea uno de los cursos más masivos de todas las universidades españolas.
P. ¿Es difícil detectar trastornos mentales en menores por parte de los padres y de los educadores?
R. Bien, vamos avanzando como en todos los campos de la ciencia. Hasta ahora, la primera dificultad era la identificación de un cuadro comportamental que evidenciara algún tipo de trastorno. Una vez que estos están identificados, ya hay programas de prevención con lo cual es más fácil detectar indicios que si evolucionan sabemos que se puedan transformar en un trastorno. Es verdad que los padres no están preparados para identificar estos trastornos. Además, hay un proceso de habituación: cuando hay problemas de desajustes, de conductas de conflictividad o algún tipo de comportamiento violento, son cosas que se van integrando poco a poco en la dinámica familiar y solo cuando explotan o cuando se dan problemas de desajustes graves es cuando se encienden las alarmas. En el caso de los chavales que están en los centros de menores, cuando ese trastorno va acompañado de algún tipo de trasgresión que pueda llevar aparejada una detención y una denuncia, las alarmas ya son evidentes. La dificultad es empezar a tratar cuadros que están muy consolidados. Por eso es tan importante la prevención.
P. Aparte de la hiperactividad, la ansiedad o la depresión, ¿cuáles son los trastornos más habituales de los niños y adolescentes españoles?
R. La verdad es que el abanico es variado y grave. Hay chicos que en la infancia pueden desarrollar síndrome pre-esquizofrénico o algún tipo de psicosis y también problemas de identidad personal o de autoestima que afectan seriamente a su desarrollo.
P. ¿Hay algún porcentaje de chicos en centros de menores con trastornos de este tipo?
R. No tengo datos globales de Almería, pero hay un centro donde específicamente están agrupados niños con trastornos de conducta que se han manifestado en casos de conflictividad social y familiar. Es un número reducido en comparación con los que están internados por órdenes judiciales, pero se trata de casos que hay que controlar porque sí pueden terminar cometiendo algún acto delictivo. Por eso consideramos tan importante que la mayor parte de los profesionales tengan los conocimientos y las referencias necesarias para que sepan detectar a tiempo causas generadoras de posibles futuras conductas delictivas y se ponga remedio.
P. El curso destaca por la gran participación de profesionales.
R. Efectivamente. Un 60 por ciento de los alumnos inscritos son profesionales que trabajan en los centros de internamiento de menores que hay en la zona, otro 20 por ciento procede de otras comunidades autónomas y el resto son alumnos del grado en Psicología y de especialidades de Educación. No debemos olvidar que este curso genera también importante expectativas laborales.
