Decencia o cochambre
En los últimos días estamos siendo testigos del penoso espectáculo que supone ver a los miembros del gobierno bipartito de la Junta de Andalucía obstruyendo, ocultando, mintiendo e intentando desacreditar a todo aquel que pretende esclarecer la trama de los ERES falsos. Recordemos que estamos hablando de un plan perfectamente organizado para el saqueo de fondos públicos en beneficio de amigos, compañeros o familiares de altos cargos del PSOE andaluz. Creo que al margen de las interpretaciones meramente partidistas, el sentido de la decencia y la higiene pública exige que este asunto se esclarezca en sede parlamentaria y que los responsables asuman sus responsabilidades. Es lamentable que hayamos escuchado días atrás a toda una consejera de Presidencia, Susana Díaz, intentando poner en duda nada más y nada menos que el rigor, la profesionalidad y la independencia del informe emitido por la Guardia Civil y en el que se apuntaba de modo indudable al presidente Griñán y al ex presidente Chaves como conocedores conscientes de los mecanismos y modos del expolio cometido. No es de recibo que toda la respuesta ofrecida por la Junta ante el que, probablemente, es el mayor escándalo político y económico de los últimos treinta años en Andalucía, haya sido el anuncio de una comisión de investigación de segundo nivel, a la que no se podrá invitar a comparecer a quienes, a todas luces, más saben del tema. Pero lo cierto es que hasta ahora todos los autos, informes e investigaciones de los tribunales, de la Guardia Civil y de la Cámara de Cuentas, dejan claro que el dinero no se evaporó espontáneamente y que tanto Griñán como Chaves eran plenamente conscientes de la existencia de mecanismos de evitación de controles y eliminación de pruebas. Por lo tanto, no es de recibo que el gobierno bipartito de la Junta (PSOE-IU) niegue la evidencia y se atrinchere en la mayoría para impedir que los andaluces tengan acceso a la verdad de la trama de los ERES. Una trama que, por el momento, ha supuesto el ingreso en prisión de un ex consejero y un ex director general de Trabajo. Y eso no es por una travesura o una ocurrencia de algunos funcionarios descontrolados. Estamos hablando de un sistema de corrupción centralizado y urdido probablemente con pleno conocimiento de los máximos responsables de una institución tan fuertemente jerarquizada como la Junta de Andalucía. Por lo tanto, destapar el caso de los ERES falsos y que todos los andaluces podamos conocer el alcance real de este asunto es de vital importancia para el futuro de la institución autonómica, puesto que de otro modo su prestigio y su credibilidad quedarían manchadas de modo indeleble. Y no se trata ya ni de comprar vetos o impedir cacerías. Se trata, simplemente, de hacer prevalecer la decencia o entregarse a la cochambre.
Luis Rogelio Rodríguez Comendador
Alcalde de Almería
