Desproporción policial en U.S.A
Parece que el caso del joven Brown afroamericano desarmado abatido por un policía el 9 de agosto pasado con varios disparos plantea numerosos interrogantes y dudas sobre la proporcionalidad de los procedimientos de la policía norteamericana. Otro adolescente negro ha muerto en similares circunstancias unas dos semanas más tarde, también tiroteado por un agente. Además de la oleada de protestas raciales en Estados Unidos ha surgido la violencia en las manifestaciones. Aunque ha habido también una muestra de apoyo a favor del policía que mató a Brown, la cuestión es planteable desde una perspectiva ética, y sobre todo psicológica. El uso generalizado de armas blancas y de fuego y la venta libre de las mismas dificulta enormemente el mantenimiento de la seguridad ciudadana por razones obvias. Ya que es, como si todo valiese, para defenderse de posibles actos o conductas ofensivas, o supuestamente peligrosas.
Aunque se estén realizando dos investigaciones independientes para el completo esclarecimiento de lo realmente ocurrido se deberían tomar una serie de medidas adicionales. La familia de Brown habla de gatillo fácil, y esto es algo que si se confirmara es inadmisible. Es razonable que un hijo de Martin Luther King diga que: «nuestros departamentos de policía necesitan relaciones humanas, diversidad y entrenamiento de sensibilización». En la policía española el uso de la fuerza está muy medido y estudiado.Y esta es la línea que deberían seguir las autoridades policiales y los centros de formación de los nuevos agentes, con cursos de actualización para todos los efectivos estadounidenses. Incluso desde las más altas instancias del gobierno federal deberían impulsar una preparación sólida y suficiente en psicología. De este modo se evitaría un uso inadecuado de la violencia. Por ejemplo, Obama parece que no está de acuerdo con el uso de las armas militares por la policía, algo que ya se está investigando.
Si bien es cierto que es un tema polémico, porque las circunstancias en las que los policías pueden utilizar sus armas están delimitadas, no siempre es sencillo aplicarlas a cada caso concreto. El aumento de la tensión racial en Norteamérica es algo innegable, y las causas aunque proceden del pasado racista de este país parece que no han desaparecido por lo que se ve. De todas maneras, las protestas violentas no están justificadas. Tampoco, a mi juicio, la actitud de extrema violencia contra cualquier persona que haya cometido un delito. Que en Estados Unidos siga vigente la pena de muerte en varios estados es algo anacrónico e irracional, porque, entre otras razones, la tasa de criminalidad no disminuye con las ejecuciones. Además, los posibles errores policiales o judiciales no son resolubles una vez ejecutada la persona. Es también un asunto de dignidad humana básica acerca del respeto a la vida de todos. La mentalidad de ojo por ojo propia del mundo anglosajón no es la más justa y avanzada en pleno siglo XXI. Lo mejor para acabar con la delincuencia es la justicia social, y las transformaciones y reformas de la sociedad hacia un modelo de convivencia solidario y pacífico en un mundo fundamentado en la fraternidad humana universal.
-José Manuel López García-
