Discurso del Presidente de la Junta en la entrega distinciones por el 28F
Andaluzas y andaluces.
El 28 de febrero nos reunimos, un año más, en torno a nuestros símbolos y a las emociones y anhelos que compartimos.
Este día trae de nuevo una estela de alegría, de celebración y de orgullo de Andalucía.
Hoy es un día iluminado en una tierra de luz. Un 28F de Fiesta. Un 28F de Fuerza, de Fraternidad, de Familia y, sobre todo, de Futuro.
El futuro se está abriendo paso después de un tiempo muy amargo, en el que los andaluces hemos llorado, hemos sufrido, hemos luchado, pero nunca nos hemos rendido.
Los últimos años han sido los más difíciles desde que aprobamos el Estatuto de Autonomía.
Los andaluces, y también quienes hemos tenido la responsabilidad de gobernar, nos hemos enfrentado a una complejidad inédita, a una pandemia feroz y a una crisis económica y social sin precedentes.
Ahora, una guerra en Europa por la agresión de Rusia a Ucrania nos devuelve a momentos que pensábamos que formaban parte del pasado.
En estas horas de espanto y desolación, cuando más falta hace que la humanidad se imponga sobre el horror, que la compasión venza al odio y que el diálogo sea más poderoso que la violencia, los andaluces hacemos nuestras las lágrimas de cada anciano, el sufrimiento de cada niño y mujer y el dolor de cada exiliado de Ucrania.
Y desde Andalucía hacemos votos por la paz, la justicia y la libertad que habíamos logrado alcanzar tras siglos de sangre y de lágrimas derramadas.
Las circunstancias se empecinan en ponernos las cosas muy difíciles, pero ante las peores dificultades, Andalucía está dando la medida de lo que es y de lo que quiere ser: una comunidad fuerte, dinámica y consciente de su capacidad para liderar el progreso y el bienestar en nuestro entorno.
Hace un año soñábamos con volver a disfrutar y a celebrar la vida en andaluz, como la sentimos y vivimos en Andalucía, con alegría, con cercanía y con pasión.
Soñábamos con volver a las calles y a los amigos, con volver a vivir el fervor de nuestra Semana Santa y nuestras romerías, con volver a vivir el color de nuestras ferias y tradiciones.
Soñábamos con recuperar todo eso y estos días acariciamos ese sueño con las manos. Ya vuelven los sueños que perdimos gracias al esfuerzo, el coraje y la fe de los andaluces para salir adelante.
A lo largo de la historia, Andalucía ha cautivado y asombrado al mundo entero por la belleza, el patrimonio, el arte, el Flamenco… tantas cosas que forman parte de su esencia y su riqueza.
El mundo ha disfrutado del genio andaluz de Picasso o Alberti, de Federico, de Aleixandre, de Paco de Lucía o de Carmen Laffon. Del genio de otros muchos como Rocío Jurado, Curro Romero o Camarón.
El genio andaluz que se lleva en las venas y se convierte en magia porque nos toca el corazón.
Esa belleza mágica que se siente en el alma une a los dos artistas universales que hoy distinguimos como Hijos Predilectos de Andalucía.
Alejandro Sanz que tiene sentimiento y corazón andaluz. Es gaditano de sangre y emoción y por ello, aunque su sonido y su sensiblilidad no tienen fronteras, sí tienen raíces, acento y escuela de Andalucía.
Su música lleva treinta años volando alto, muy alto, por cielos infinitos y repletos de estrellas, en los que, a poco que miremos, siempre distinguimos el brillo de Andalucía.
Y esa madre de la que siempre presumes, querido Alejandro, tu amada Andalucía, siempre estará orgullosa de tener un hijo de la talla humana y profesional que tú representas.
El maestro Manuel Alejandro es historia y leyenda de la música. Compositor único e irrepetible que sabe como nadie poner música y letra a los sentimientos y la pasión.
A lo largo de toda una vida, sus canciones han hecho grandes a los más grandes. ¡Y para eso hay que ser muy grande!
Este reconocimiento nace del cariño de los suyos y de la admiración de los andaluces.
Maestro, como esta tierra te ama, convéncete, nadie te amará.
El arte de Manuel Alejandro y de Alejandro Sanz fascina y conmueve en el mundo entero, pero es aquí, en Andalucía, donde lo reconocemos como auténticamente nuestro. Lo sentimos genuinamente andaluz.
Dos andaluces, dos artistas, unidos por tantos lazos, que comparten también a partir de hoy el honor de ser Hijos Predilectos de Andalucía.
Siempre tendréis la admiración y el cariño de esta tierra.
Andalucía, más allá de un territorio, es un afán colectivo. Es el trabajo, la inteligencia y la voluntad de los andaluces los que la hacen mejor.
Los ojos que antes miraban al sur desde una posición elevada, y hasta con cierto desdén, nos miran hoy con sorpresa positiva y admiración porque somos una Andalucía que lidera en crecimiento económico, empleo y empresas.
Una Andalucía que es referente en innovación, transformación digital y economía verde, anticipándose a los desafíos del porvenir, que mira de frente a los problemas que tenemos, y trabaja duro para solucionarlos.
No es el momento de parar, ni de volver a otros momentos pasados. Hoy, nuestra tierra afianza su voz propia con la vocación que siempre hemos tenido, la de compartirla y contribuir desde el sur a fortalecer España para hacer un mundo más próspero y más humano.
‘Andalucía por sí, para España y la Humanidad’, dicen nuestro escudo y nuestro himno. Un lema cargado de generosidad y de orgullo, al que en estos días otorgamos todo su sentido y su vigencia.
A los andaluces se nos escucha cada día más y más fuerte y, con esa voz determinante, estamos diciendo alto y claro que Andalucía está orgullosa de su historia, de su tradición y de sus señas de identidad. ¡Cómo no estar orgullosos de lo que somos!
Pero, además, decimos que Andalucía quiere caminar por donde camina el futuro. Sabemos que no es un camino despejado y que a la vuelta de cada esquina encontramos obstáculos, nos desafían nuevos retos y nos asaltan incertidumbres.
El incremento desorbitado de los precios de la energía, de los combustibles o de la cesta de la compra les complica a las familias andaluzas llegar a fin de mes.
En Andalucía estamos impulsando reformas para que los andaluces tengan más dinero en el bolsillo y para atraer inversiones que garanticen mejores empleos.
Aspiro a que el Gobierno de España utilice también todos los instrumentos que tiene a su alcance para bajar el coste de la vida y evitar el empobrecimiento de la sociedad andaluza y española.
Hoy es 28F de Fuerza y de Fe. Nada es más fuerte que la fe y la determinación de un pueblo de alcanzar un futuro mejor.
Somos más de 8,5 millones de andaluzas y andaluces construyendo cada día Andalucía, con ilusión, coraje y talento.
Hoy 28F de Fraternidad, reivindicamos la Andalucía sosegada que escucha y conversa, que abraza e integra, en un mundo alterado por el enfrentamiento, la polarización y la confusión.
Por eso, una vez más, apelo al espíritu integrador del 28F. Un espíritu en el que cabe la libertad, la diversidad y la discrepancia y de todo ello sacamos la fuerza para hacer una Andalucía mejor para todos.
Ese es el propósito del andalucismo moderno y moderado que proyecta al futuro el legado de unidad, generosidad y amor a Andalucía y a España que hoy conmemoramos.
Los andaluces de hoy honramos el legado del andalucismo que engendró Blas Infante y lo hacemos distinguiendo a la Fundación Blas Infante con la Medalla Manuel Clavero Arévalo. Un reconocimiento que lleva el nombre de quien perpetuó y renovó el sentimiento andalucista.
Unimos así la memoria y el valor esencial de dos figuras fundamentales de nuestra autonomía.
Andalucía siempre ha sabido tejer lazos de fraternidad con otras tierras y otros pueblos, dentro y fuera de España, como hacen cada día las comunidades de andaluces en el exterior, poniendo luz andaluza allí donde están y como demuestran nuestros vínculos con Iberoamérica y el norte de África.
El diplomático y escritor Inocencio Arias encarna ese carácter abierto al mundo en busca de concordia y entendimiento, como la mejor forma de solucionar problemas y superar adversidades.
Reivindicamos una sociedad abierta y tolerante, sostenida en principios firmes como el respeto, la igualdad, la honestidad y la solidaridad.
Unos valores que son la esencia del Ejército del Aire y que comparten con los andaluces con su presencia en Morón y Málaga, en Constantina, Alcalá de los Gazules, Bobadilla y Motril y, sobre todo, con sus más de cien años de servicio en Armilla y Tablada.
Este 28F, con F de Formación y de Futuro, también rendimos un homenaje sincero a los maestros y profesores, a las madres y padres y, sobre todo, a las niñas y niños andaluces, que han sido el mejor ejemplo para todos nosotros durante la pandemia.
Cualquier padre me entiende cuando digo que mis tres hijos me dan una lección cada día. Estamos ya en el tercer curso escolar con Covid-19 y la comunidad educativa ha dado un ejemplo de suma de esfuerzos y de innovación para conservar lo esencial, que es el aprendizaje de nuestros hijos.
Su respuesta ejemplar durante la pandemia alienta la esperanza del futuro.
La Educación andaluza es un formidable engranaje de cohesión social que debemos alimentar con recursos, estrategias y leyes que garanticen su calidad y su permanente renovación.
La protección y sensibilidad con la infancia más vulnerable es una de las tareas más nobles de una sociedad.
La Medalla de Andalucía a María Luisa Guardiola, fundadora y presidenta de ANDEX, y a la Fundación Internacional APRONI, reconocen hoy el enorme valor que tienen para nuestra sociedad quienes dedican su trabajo y su corazón a mejorar la vida de los niños y las niñas que tienen especiales dificultades.
En nuestra tierra, lamentablemente, todavía hay una gran cantidad de talento joven que permanece oculto. Tenemos que destaparlo y zarandear todo lo que le impide brotar y desarrollarse.
El paro, los contratos precarios o la dificultad para acceder a una vivienda taponan el futuro de muchos jóvenes, que están deseosos de aportar su enorme potencial a Andalucía. No podemos ignorarlo, ni debemos desaprovecharlo.
En nuestros pueblos y ciudades se abre paso una sociedad nueva y dinámica, que es la nueva Andalucía. Una Andalucía moderna, fresca y sin complejos.
Una Andalucía que, con inteligencia, energía y creatividad, está dispuesta a ‘comerse’ el mundo desde el sur fabricando drones, aviones y nanosatélites, diseñando videojuegos, investigando nuevos medicamentos y terapias, innovando en la agroindustria o influyendo en los nuevos caminos de la comunicación y la cultura.
Andalucía gana cuando la juventud despliega todo su ingenio y su libertad.
Los vemos cada día en mujeres y hombres que son ya referentes del talento andaluz en campos tan diversos como la investigación, las artes y el deporte. Como Belén Cuesta, que es un valor consolidado de nuestro cine.
Ella demuestra con el enorme talento que atesora, que el cine andaluz cada vez tiene más peso y reconocimiento.
Igual que los deportistas Fátima Gálvez y José Manuel Ruiz, que han llevado el nombre de Andalucía a lo más alto, logrando méritos deportivos que no están al alcance de cualquiera porque hace falta mucho coraje y tesón.
Sólo se puede llegar a lo más alto, cuando se trabaja desde el deporte base como hace, de forma excelente, el Real Club Recreativo de Tenis de Huelva, que lleva más de un siglo manteniendo la vinculación de los onubenses con este deporte.
La nueva sociedad andaluza nos demanda una nueva mentalidad. La digitalización, la innovación o la sostenibilidad son retos reales, ineludibles, que asumimos sin miedo. Aceptamos el desafío con determinación y esperanza.
Reconocemos el camino a seguir en las Universidades de Córdoba y Málaga, que este año celebran su 50 aniversario.
Ambas instituciones han forjado una trayectoria de superación para consolidarse como referencia de la investigación y la innovación científica en España.
En Andalucía contamos con investigadores de excelencia como el doctor José Manuel Quesada. Sus estudios pioneros para hacer frente al Covid-19 nos alumbran y nos animan a impulsar la ciencia como camino a un futuro mejor.
El desafío colosal de la pandemia ha removido los cimientos del mundo que conocíamos y nos exige ser más tenaces, más imaginativos y más audaces para recuperar todo lo que se ha llevado por delante.
Los servicios públicos, especialmente la Sanidad, han sufrido una tensión nunca antes conocida en su historia. Cuando el enorme terremoto del Covid-19 sacudió la realidad, reforzamos la red de hospitales públicos y el personal sanitario.
Afortunadamente, con la vacunación y la responsabilidad de todos hemos dejado atrás esos momentos terribles que todos tenemos en la memoria.
Con la sexta ola, con una variante menos grave pero más contagiosa, fue la Atención Primaria la que sufrió los efectos del terremoto Covid y estamos actuando con absoluta determinación para lograr que también tenga la calidad que deseamos todos los andaluces.
Una vez más, y no me cansaré de repetirlo, los profesionales sanitarios son el alma de nuestra sanidad. Sin ellos ningún logro ni mejora será posible. Les debemos todo el reconocimiento y todo el esfuerzo que podamos hacer. Nuestro aplauso para ellos siempre será eterno.
El 28F se escribe también con F de Feminismo. Las mujeres andaluzas son imprescindibles para construir la sociedad próspera, inclusiva y moderna que deseamos y deben ocupar, cada vez más, el espacio público y ser visibles como referentes de la mejor Andalucía.
Las desigualdades, los techos de cristal y la violencia que sufren las mujeres son un problema de toda la sociedad y exige el firme compromiso colectivo de erradicarlo.
Es tarea de todos, mujeres y hombres, avanzar en Igualdad. Los logros alcanzados no pueden ocultar que queda mucho por andar.
Y si hablamos de retos, uno de los mayores desafíos que enfrentamos en Andalucía es el clima y sus efectos.
La sequía, cada vez más persistente, está condicionando nuestro desarrollo, nos resta competitividad y puede lastrar la recuperación.
Es un adversario muy poderoso, pero no invencible. Podemos actuar. Necesitamos sumar el compromiso de todas las administraciones, de forma especial la Administración General del Estado, para realizar las infraestructuras hídricas que son vitales para nuestra tierra.
El agua es vida, riqueza y empleo para Andalucía y, por eso, animo a la sociedad andaluza a asumir el desafío, a movilizar ingenio y recursos para ganar también esta batalla al cambio climático.
Doñana es emblema y orgullo de Andalucía y en su protección no cabe duda o vacilación.
Lo sabe bien Miguel Delibes, porque Doñana forma parte de su vida. Este biólogo, conservacionista y eminente investigador, dedica su esfuerzo y su inteligencia a un reto que a mí me parece apasionante y fundamental como es legar un planeta mejor a las nuevas generaciones.
Podemos proteger nuestra inmensa riqueza natural y ser vanguardia en la lucha contra el cambio climático teniendo como aliados al turismo, al campo y a la agricultura porque la identificación y apego de los pueblos y sus gentes con el entorno natural es la mejor garantía para su conservación.
Así lo defienden la Federación Andaluza de Caza, su presidente, querido José María, y sus más de cien mil federados. Su compromiso con el Medio Ambiente lo demuestran impulsando una gran labor en la conservación de los hábitats naturales.
Igual que nunca, nunca, debemos olvidar el valor social y económico del campo andaluz, el coraje de nuestros agricultores y ganaderos y el esfuerzo y sacrificio de nuestra gente de la mar, que merecen el reconocimiento y la admiración de todos.
Y una vez más, quiero trasladar el cariño de toda Andalucía a los seres queridos de los marineros que han dejado su vida en el mar de Terranova y, especialmente, del marinero de Lepe Juan Antonio Cordero.
El mundo del toro de lidia también ha pasado una etapa muy difícil, como bien sabe el maestro ‘Espartaco’. Maestro en el amplio sentido de la palabra. Espartaco es un firme defensor de la ganadería brava, que es una gran riqueza económica, social y cultural de nuestra tierra.
El campo andaluz tiene grandes problemas que les afectan como la sequía, el coste de los suministros, los precios en origen o una PAC que los agricultores andaluces no se merecen, y aun así ha realizado un esfuerzo ejemplar de modernización e internacionalización.
Lo saben perfectamente tres de nuestros galardonados, que son referente de excelencia como la cooperativa Jaencoop, la presidenta del grupo Medina, Rocío Medina, y el presidente de FAMADESA, Federico Beltrán.
Son claros ejemplos de la potencia económica y social de la agroindustria andaluza que en el último año ha vuelto a superar todas las marcas históricas logrando un récord de exportaciones, con más de 12.000 millones de euros.
Y no es el único récord. También batimos marcas en autónomos, con 563.000 emprendedores, situándonos por primera vez por delante de grandes economías de nuestro país como Madrid o Cataluña.
La valentía de emprender e invertir debe encontrar el mejor de los destinos, el más atractivo, el más preparado y el más amable en Andalucía.
Quien nos conoce, se enamora de Andalucía y la mejor prueba de ello son los millones de turistas que nos visitan cada año, gracias a que contamos con una de las industrias del Turismo más potentes del mundo.
Nuestra proyección internacional es clave para nuestra tierra y la Medalla a la diseñadora Pilar Vera y a la Fundación Cruzcampo, reconocen la apuesta por la promoción de la cultura y la identidad de nuestra tierra como motor de progreso.
Los andaluces estamos recuperando el presente y fabricando nuestro futuro. Está en nuestras manos no solo ser motor de los cambios sino, también, moldearlos a la medida de lo que somos, de nuestros anhelos colectivos y de nuestros mejores valores.
Los nuevos modelos económicos no pueden olvidar a quienes son más vulnerables, sino por el contrario ofrecerles más oportunidades.
La tecnología y la innovación deben servir para que todos los andaluces, en cualquier rincón de Andalucía, dispongamos de unos servicios públicos de calidad.
La digitalización no tiene que dejar atrás a nuestros mayores, como ya les está pasando en su relación con las entidades financieras. Tenemos que escuchar y atender a nuestros mayores porque son el patrimonio de nuestra memoria.
¡Ese es el gran reto! ¡Compartir la ambición de aspirar a todo sin renunciar a nada!
Andaluces, la ilusión de una Andalucía mejor nos acoge a todos, pero también nos necesita a todos. La recuperación de la peor crisis de nuestra historia reciente está en marcha y os animo a ser los protagonistas.
Andaluces, depende de nosotros aprovechar las maravillas que nos ofrece Andalucía y el talento de su gente.
Andaluces, depende de nosotros plantar cara a los problemas y tener voluntad de superarlos.
Andaluces, depende de nosotros perseverar en el esfuerzo y mantener la ambición de una Andalucía líder en prosperidad y bienestar.
Podemos ser líderes. Merecemos ser líderes. Debemos ser líderes, porque tenemos vocación de serlo.
Esta tierra tiene capacidad y orgullo para mirar de igual a igual a cualquier otra región de España o de Europa, por muy rica que sea. Creamos en ello.
Confiemos en nosotros, porque entre todos podemos alcanzar nuestra aspiración de ser los primeros en progreso, bienestar y empleo.
Estoy convencido, absolutamente convencido, de que juntos lo vamos a hacer.
Por nuestra tierra, por Andalucía.
Feliz 28 de febrero. ¡Viva Andalucía!
