Domingo Bello Janeiro pide en los Cursos de Verano de la UAL reformular las diputaciones
Bello Janeiro destacó dicha conclusión en el marco de su conferencia sobre Las diputaciones provinciales en el escenario de la descentralización autonómica en Roquetas del Mar dentro del Curso de Verano de la Universidad de Almería, dedicado a La reforma de las administraciones locales.
Señaló que las diputaciones, cuya historia comienza con la Constitución de Cádiz, son instituciones que desde 1833 gestionan los intereses económico-administrativos de las provincias, siendo preciso, en estos momentos, extremar el rigor de sus cuentas y también su transparencia, no ya solo como justificación de su cada vez más discutido papel sino también como imagen de seriedad, dados los límites del gasto público.
En el proceso de racionalización de nuestras Administraciones –dijo- “para corregir ineficiencias no cabe la opacidad” pues la legitimación de las diputaciones como puente entre el Estado y las Administraciones más próximas a los ciudadanos así lo exige, ya que “de lo contrario su misión quedaría desvirtuada, dejando de ser puentes para convertirse en pantanos”, y la tendencia de la buena gobernanza no va por ahí.
El catedrático gallego insistió en que es necesario apostar por la colaboración municipal, animando a los Ayuntamientos a que mancomunen sus servicios y a que cooperen para adaptarse a los nuevos retos con el único objetivo de ofrecer el mejor servicio a los ciudadanos.
En este sentido, aprovechó para solicitar cuanto antes la modificación del modelo de administración local, fusionando servicios y depurando responsabilidades pues hay demasiados ayuntamientos con ingentes gastos superfluos y nulos recursos, cuya fusión, como en otros países, si no se hacen, nos lo van a imponer desde Bruselas.
En el transcurso de su conferencia, recordó la necesidad de rigor en el control de las fórmulas de financiación, siendo preciso clarificar competencias, muchas impropias, de las corporaciones locales y, desde luego, controlar el sueldo de alcaldes y concejales de acuerdo con el presupuesto que administran.
A su juicio, la pervivencia de las Diputaciones pasa necesariamente por un nuevo modelo de financiación local y una nueva legislación, que, partiendo del pleno respeto a la autonomía de los entes locales, atribuya con mayor precisión las competencias de estas Administraciones y les dote de instrumentos más adecuados para la gestión, para garantizar el adecuado y eficaz desarrollo de su función constitucional asegurando los principios de solidaridad y equilibrio intermunicipales, y desarrollando de manera inequívoca su clara vocación de ayuda y apoyo a los pequeños y medianos municipios.
