Dorantes y la Big Bandarax ponen el broche de oro al 32º Festival Internacional de Jazz ‘Almerijazz’
El Auditorio se rindió anoche a la fusión del talento pasional del pianista sevillano y la fuerza de la sección de metales de la formación almeriense en el último de los nueve conciertos del ciclo
Después de once días y ocho conciertos variados dentro del universo del mundo de jazz, el 32º Festival Internacional de Jazz de Almería, ‘Almerijazz’, echó ayer el telón en el Auditorio Municipal Maestro Padilla a una edición excepcional con el concierto que reunía a todo un maestro contrastado del piano como Dorantes, acompañado por Sergio Fargas a la batería y Javier Moreno al contrabajo, junto con la jovial pujanza y enérgica de la Big Bandarax, bajo la dirección de José Carlos Hernández.
Maestro del piano, con una mirada abierta al ejercicio de la música y con la generosidad de compartir su saber hacer con la ilusionada formación almeriense, Dorantes arrancó a solas para seguir después en formato trío con Fargas y Moreno, especialmente brillantes también durante todo el concierto.
Tras entrar en calor con los primeros alardes rítmicos y flamencos en el caso de la primera, ‘La Ciudad’, y más clásicos la segunda, ‘La danza de las sombras’, puesto que no olvidemos que Dorantes se mueve con la misma soltura y naturalidad con los compases clásicos de los distintos palos del flamenco como con el clasicismo de Chopin, llegó el turno de la fusión entre la banda y el pianista.
Un bonito diálogo en el que ambas partes disfrutaron del arte de ‘jugar a la música’, primero con una más titubeante ‘La calma’, con olor a hogar y refugio de invierno, y después con la pasional y semanasantera ‘La Llegada’, que conquistó con su ritmo de marcha procesional con la distinción de calidad de Dorantes y el sonido intenso de metales de la Big Bandarax. Fue entonces cuando Dorantes y la banda ofrecieron ‘Orobroy’, la composición más popular del pianista que puso a parte del público en pie. Y todavía quedaría mucho más, un viaje por el ‘Sur’, con aires de aventura y vis cinematrográfica en su motivo principal, o los toques más apegados al folclore latinoamericano de ‘Errante’ o ‘Sin muros’, donde Dorantes utiliza el piano en todo su potencial, desde rasgar las cuerdas cual guitarra con una mano mientras que la otra pasea por las teclas o como elemento de percusión. Para el solicitado bis final brindó una nueva improvisación a solas junto con el cierre de ‘El Sur’.
