El alcalde impone el Escudo de Oro de la ciudad a 27 funcionarios con más de veinte años de servicio que pasan a situación de jubilación
El alcalde de Almería, Luis Rogelio Rodríguez-Comendador, ha impuesto este lunes el Escudo de Oro de la Ciudad a 27 funcionarios municipales que han venido prestando sus servicios durante más de veinte años al Ayuntamiento de la capital y que han pasado a situación de jubilación.
En un acto celebrado en el Salón de Plenos del consistorio almeriense, en el que han estado presentes varios miembros de la Corporación municipal, el primer edil ha agradecido a los homenajeados “el servicio, el trabajo, la dedicación y el esfuerzo prestados al Ayuntamiento y a la ciudad, que no es otra cosa que dedicación a la ciudad de Almería y a todos sus ciudadanos”.
Rodríguez-Comendador les ha recordado que “el Ayuntamiento sigue siendo vuestra casa y las puertas estarán siempre abiertas para vosotros” y ha señalado que “queremos reconocer todo este trabajo que habéis realizado durante tantos años con este acto de imposición del escudo de oro de la ciudad”.
Por último, el alcalde les ha recordado que “comenzáis ahora una nueva etapa de vuestra vida en la que disponéis de mucho tiempo para dedicarla a vuestras aficiones, a vuestras familias y por supuesto a vosotros mismos, por lo que deseo que disfrutéis de esta jubilación que, sin duda, tanto os merecéis”.
Los funcionarios galardonados han sido Adela Alcocer Martínez, Antonio Capel Domínguez, José Gálvez Berruezo, Manuel García Ruiz, José Luis Pinel Ruano, Ana María Salvador Lázaro, Antonio Alarcón Belmonte, Antonio Asensio Andujar, Francisco Cazorla Marín, José María Delgado Puebla, José Domene Rodríguez, Francisco Fernández Borbalán, Esteban Manuel Fernández Lax, José Miguel Gálvez Sánchez, José Jordán Camacho, Ángel López García, Antonio Murcia Redondo, Alberto Pardo Cañadas, José Manuel Rodríguez Rodríguez, José Salvador del Águila, José Antonio García León, Antonio Mata Haaz, José Medina Ramos, Manuel Román Aguilera, Francisco Romero González, Luis Sánchez de Haro y a título póstumo a José Solbas Beltrán.
