El Ayuntamiento de Almería instala dos barreras dinámicas para evitar posibles desprendimientos en Barranco Crepi
El Ayuntamiento de Almería, a través de la Gerencia de Urbanismo, ha completado los trabajos para la protección de la zona de afección por desprendimientos en Barranco Crepi mediante la instalación de dos barreras dinámicas, de cinco y cuatro metros de altura, respectivamente. Con una inversión de casi 60.000 euros, la solución técnica a posibles desprendimientos en la zona pretende “evitar los desprendimientos potenciales que pudieran afectar a las zonas habitadas con posibles daños a personas, viviendas e infraestructuras”, según ha explicado el responsable de Urbanismo, Ramón Fernández-Pacheco (PP), tras visitar el resultado de esta actuación. Los trabajos encargados por el Ayuntamiento son consecuencia de la “no actuación de los propietarios del suelo y de la orden de ejecución dictada por el área de Disciplina Urbanística, resolviendo el consistorio la contratación de las obras de manera subsidiaria” ha subrayado el edil popular.
Previamente al inicio del procedimiento de ejecución subsidiaria de estos trabajos, la Gerencia de Urbanismo encargó un estudio de estabilidad respecto al talud en Camino Viejo de la Chanca “para estudiar la afección de las trayectorias ante posibles desprendimientos sobre las viviendas de la zona, circunstancias que ya se produjo hace meses sin que, por suerte, llegara a ocurrir ningún percance”, ha recordado Fernández-Pacheco. El informe realizado detecta que “la inestabilidad actual en los taludes situados en el polígono 1, parcela 63 del Barranco Crepi, corresponde a inestabilidad en superficie, si bien el deterioro mantenido en el tiempo puede llegar a provocar deslizamientos de mayor entidad, por planos de contacto entre paquetes de roca”. Los frentes de talud foco de desprendimientos de dicho barranco forman una garganta con salida a las viviendas y calzadas, situadas en la calle Camino Viejo, donde se han localizado bloques desprendidos recientes y pasados.
En base a estos informes, la propuesta de solución técnica para corregir los desprendimientos que pudieran afectar a las zonas habitadas ha derivado en la ejecución de medidas estabilizadoras del talud y la construcción de pantallas dinámicas destinadas a interceptar las trayectorias de los bloques potencialmente desprendibles, identificados por zonas y sobre los que el estudio viene a marcar el grado de peligrosidad de cada una de ellas.
Malla protectora
La barrera principal, primera de las pantallas dinámicas instaladas, tiene una capacidad de absorción de impacto de 2.300 kilojulios (KJ) y una altura de cinco metros a modo de cerrada en la parte inferior de la vaguada (zona cercana a las viviendas). Su ubicación es aguas debajo de los gaviones existentes.
La segunda barrera, esta de cuatro metros de altura, está preparada para una capacidad de absorción de 660 Kj, de forma que sirve de protección adicional a la barrera principal en caso de pasar un bloque. Las dos barreras dinámicas, en el caso de producirse un desprendimiento, vienen a frenar su avance, transformando la energía cinética de los bloques en energía de deformación. La instalación de las dos pantallas, con una capacidad de absorción de energía total de 2.960 Kj, “viene a incrementar la seguridad frente a grandes movilizaciones de roca o un desprendimiento múltiple que se pudiera producir. Una segunda barrera, además, aumenta la seguridad en caso de producirse una falta de capacidad de absorción de energía por parte de la primera malla. Si falla una siempre existirá otra barrera para amortiguar un impacto y detener el bloque”, ha remarcado Fernández-Pacheco.
