El Circo de los Horrores, de nuevo en Almería del 21 al 30 de septiembre
El Circo de los Horrores vuelve por tercer año consecutivo a la capital de la mano del Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería. Este año presentarán su espectáculo ‘El Manicomio de los Horrores’, dirigido y creado por Suso Silva, Premio Nacional de Circo en 2003. El “Manicomio de los Horrores” es el resultado del éxito primer show, “El Circo de los Horrores”, dando así continuidad a un trabajo que está dando la vuelta al mundo. Una vez más, en este nuevo espectáculo, el Circo de los Horrores fusiona el teatro de vanguardia, el circo contemporáneo y el cabaret más salvaje -sus inconfundibles sellos de identidad-, en el que prima el terror psicológico y el humor ácido y grotesco.
El concejal de Cultura, Ramón Fernández-Pacheco, no duda en agradecer a Silva su implicación con la ciudad de Almería y afirma que “es de agradecer que todavía haya compañías artísticas que sigan apostando por espectáculos de calidad, totalmente distintos a los que solemos ver normalmente y que hacen que el público de Almería no sólo se acerque con curiosidad hasta la carpa de este circo, sino que, además, haga que el público salga maravillado, con una gran descarga de adrenalina, bien por los gritos y sustos que pasarán dentro de este particular manicomio, bien por las risas que los actores les provocarán”. Y añade: “La apuesta del Área de Cultura y del Ayuntamiento de Almería por este espectáculo no es más que nuestro compromiso por que los almerienses puedan acceder a los mejores espectáculos y de la mejor calidad”.
El Circo de los Horrores y su espectáculo “El Manicomio de los Horrores” estará en Almería desde el 21 de septiembre hasta el 30 del mismo mes. Los horarios de las funciones serán a las 20.30 horas los miércoles y los jueves, y los viernes y sábados habrá dos pases para la mayor comodidad de los almerienses a las 19.00 horas y a las 22.00 horas. El domingo se volverá a un pase a las 20.00 horas. Las entradas las podrán comprar los espectadores en las propias taquillas del circo y tienen un precio variable según la sección del tapiz del circo elegida de entre 18 euros a 38 euros.
El maestro de ceremonias de este año en El Circo de los Horrores será Nosferatu, que, como curiosidad, cabría apuntar que tarda más de dos horas y media en ser caracterizado como tal porque este personaje es una fiel réplica del original con maquillaje y vestuario plagado de prótesis (orejas, dientes, nariz, lentillas, alzas) y un sinfín de trucos escénicos que le darán una fantástica credibilidad y un gran impacto visual, consiguiendo un realismo sin precedentes.
Su aspecto deforme y repulsivo, su nauseabundo olor, su extrema crueldad y su inestabilidad emocional, hacen de él el mejor guía para adentrarse en el Manicomio de los Horrores, donde será bien recibida toda persona ávida de nuevas y diferentes experiencias. Bitelchus será el ‘partener’ de Nostradamus, el fantasma con más mala leche que existe en el inframundo. Ambos personajes son interpretados por Suso Silva, que tras una breve representación para la prensa aseguró: “Es un honor tener una compañía de profesionales tan buena como la que tengo a mi cargo. Somos cuarenta actores en un escenario más lo que vagan entre las gradas del circo. Me gusta mucho venir a Almería porque el público que viene a vernos no sólo es muy joven, sino que viene ávido de emociones y está predispuesto para el espectáculo mediante la participación y el buen rollo”, afirma el director del espectáculo.
El terror, el humor negro y grandes dosis de adrenalina están asegurados. En El Manicomio de los Horrores también hay una maravillosa escenografía, música cañera, baile y movimiento, muchos personajes, y espacio para el buen humor, la diversión y la risa, aunque ésta sea histérica.
En el Manicomio de los Horrores se busca la inmediatez y el impacto visual. El fluir de la adrenalina está asegurado desde antes de que comience el espectáculo. Susto, impresión, miedo, mucho miedo…, y humor, mucho humor para calmar los ánimos cuando el terror llegue a su cénit. Y todo aderezado con gusto y sensibilidad, velando siempre porque el espectador lo disfrute de verdad.
