EL CONFIDENCIAL.- El pulso de Rajoy por el rescate bancario obliga al Gobierno a incumplir la Ley de Presupuestos
El pulso que Mariano Rajoy mantiene con todas las instituciones económicas europeas, el FMI, la Comisión y Berlín para conseguir las mejores condiciones posibles en la línea de crédito, o rescate, que la banca española necesita ofrece ya un daño colateral: el retraso de todo el calendario de grandes reformas económicas pendientes. Los Consejos de Ministros del mes de junio, con la excepción del plan de apoyo al turismo del pasado viernes, son un solar comparado con los de los cuatro meses anteriores. Ni ley de emprendedores, ni ley de unidad de mercado, ni fórmula de apoyo financiero a las autonómicas (hispabonos), ni privatizaciones de servicios o empresas del área de Fomento. El Ejecutivo se ha parado a la espera de despejar el horizonte de la banca.
Tampoco en el último Consejo del mes se espera, según fuentes gubernamentales, que vuelva a ponerse en marcha la agenda reformista con que arrancó Rajoy en el primer cuatrimestre del año. Economía, Hacienda y Administraciones Públicas, Fomento e Industria, esperan tiempos mejores, que ceda la prima de riesgo y el drama de buscar financiación fuera al precio disparado de las últimas semanas. A principios de mes tenía que haberse aprobado la fórmula de respaldo (y control) para que los gobiernos autonómicos pudieran hacer frente a sus compromisos de pago, los llamados ‘hispabonos’ que el Gobierno quiere denominar de otra manera. La consigna era esperar porque no convenía airear con nuevos datos los problemas financieros y de déficit de las comunidades autónomas cuando se negocian las ayudas para los bancos.
Como el paréntesis en el afán reformista y las anunciadas medidas de recorte en el gasto público no se cierra hasta ver qué pasa en el Consejo Europeo de los próximos días 28 y 29 de este mes, el Gobierno tendrá que incumplir la ley que rige los trámites para el proyecto de Presupuestos Generales del Estado y que obliga a fijar el techo de gasto para el próximo año antes de que termine junio. En medios gubernamentales consultados por El Confidencial no quieren dar mayor importancia al dato. De hecho hasta esta semana no entrarán en vigor los Presupuestos para 2012. La cifra dará las primeras pistas sobre los grandes recortes del próximo ejercicio. El Gobierno fijó en marzo de este año un techo de gasto de 118.565 millones de euros, un 4,7% menos que el anterior.
Además, el Ejecutivo tiene que convocar otra reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera para cerrar con las comunidades autónomas su particular techo de gasto para recuperar durante el mes de julio el tiempo perdido en junio. El retraso en el calendario gubernamental coincide con el temor registrado en varios gobiernos regionales a que en este verano se empiece a dejar constancia de que no cumplirán los objetivos de déficit porque las recaudaciones de impuestos no dejan de bajar y/o porque se han podido quedar cortos en las medidas de recortes aplicadas, sobre todo en el ámbito de la Sanidad.
“Igual estamos demasiado pendientes del pulso con todas las instancias europeas para salvar el problema de la banca y estamos descuidando la reformas”, reconocen algunos dirigentes del PP al ver el panorama de un Rajoy que lleva un mes empeñado en la política exterior. Añaden que si al final le sale la jugada completa (línea de crédito por debajo del 4%, a más de quince años, sin que compute como déficit para el Estado, e incluso que las ayudas sean directa) habrá resuelto el problema más inmediato de la economía nacional. Pero también apuntan que, de todas formas, habrá que volver sobre los grandes recortes (Sanidad) y medidas para captar fondos (peajes en las autovías, privatizaciones de servicios, ventas de empresas…) inmediatamente y que, para eso, hubiera sido mejor acometer esas medidas antes del verano.
“Hay ministros que todavía aspiran a tener futuro político”. Es la explicación que dan en sectores del PP al hecho de que el presidente del Gobierno no se haya atrevido aún a acometer los drásticos recortes en Sanidad y en las Administraciones Públicas (empleados, salarios y organismos públicos) que habrían garantizado cumplir el objetivo de déficit sin las angustias que se pueden producir con los datos en la mano el próximo otoño. Como Rajoy se ha revelado estas semanas como un arriesgado jugador al plantarse ante Bruselas y Berlín (y parece que le puede salir casi bien), en los citados medios apuntan que puede ser que los ministros más jóvenes y con historial en aparato del partido sean quienes no se han mostrado lo suficientemente audaces en sus planes de recorte: Ana Mato y Ana Pastor.
En manos de Fomento está la posibilidad de empezar a cobrar por el uso de autovías, directamente o previo alquiler del servicio a empresas privadas. También están paradas las medidas de liberalización, venta o subcontratación de los servicios de aeropuertos y Renfe. En el caso de Sanidad, algunos presidentes de gobiernos autonómicos del PP se preguntan si no hubiera sido conveniente establecer en toda España el euro por receta que han empezado a cobrar el Cataluña. O que los jubilados por rentas altas dejen de tener las medicinas gratis, cobrar por ingresos en vez por edad.
