EL CONFIDENCIAL.- El TS decide esta semana la causa que puede devolver a la política a Otegi
Arnaldo Otegi, líder indiscutible de la izquierda abertzale, puede recuperar la libertad en breve si el Tribunal Supremo (TS) revoca su condena a 10 años de cárcel que la Audiencia Nacional le impuso en julio de 2011 por intentar refundar la ilegalizada Batasuna siguiendo órdenes de ETA, el conocido como “caso Bateragune”. El recurso contra el fallo se verá el próximo jueves y la previsión es que la resolución del tribunal no se demore. Un fallo a su favor supondría también su recuperación política a menos de un año de las elecciones autonómicas de 2013, en las que la izquierda abertzale, sin un líder reconocible públicamente desde el encarcelamiento de Otegi, aspira a convertirse en la primera fuerza política de Euskadi.
Otegi ha sido absuelto ya de todas las condenas previas que acumulaba y solo tiene pendiente la causa 35/2002, por la supuesta financiación de ETA a través de las herriko tabernas. En este sumario están procesadas 41 personas, todas ellas en libertad provisional, por lo que no interferiría en su salida de la cárcel. La causa no tiene aún fijada la vista oral pese a los diez años de retraso que acumula, lo que jugará a favor de los encausados por posible dilación indebida.
La hipotética libertad de Otegi tendría una enorme repercusión política y valor simbólico porque se produciría tras el “cese definitivo” de la violencia decretado por ETA y con la izquierda abertzale presente en las instituciones a través de las coaliciones Bildu (ayuntamientos y diputaciones vascas) y Amaiur (Congreso de los Diputados), y su segura entrada en el Parlamento vasco que surja de las urnas el próximo año. Un escenario sustancialmente distinto al que había cuando fue encarcelado en 2009, con la banda terrorista aún en activo.
Jone Goirizelaia, su abogada, se mostró cauta sobre el futuro fallo del TS. El pasado viernes manifestó a este diario que cuando fue juzgado en julio del año pasado creía que iba a ser absuelto “porque demostramos que no solo no tenía ninguna relación con organización terrorista, sino que apoyaba un cambio de estrategia y el fin de la violencia. La mejor prueba de que era cierto es que todo lo que dijo que iba a pasar ha pasado y está pasando”.
Otegi dijo en la vista del “caso Bateragune” cosas que nunca se habían escuchado de un dirigente de Batasuna. En su turno de última palabra afirmó que la violencia de ETA “sobra y estorba a la estrategia de la izquierda abertzale”. Una afirmación que su letrada corroboró y fue aún más allá al afirmar que no solo no había seguido instrucciones de la banda terrorista, sino que se había enfrentado a ella. “Estamos orgullosos (entre los juzgados y luego condenados está también Rafa Díez Usabiaga, exsecretario general de LAB) -dijo Otegi- de haber hecho virar el transatlántico de la izquierda abertzale”.
Tres absoluciones en dos años.
La carrera de Otegi hacia la libertad se inició en 2010. Entonces acumulaba condenas que presagiaban una prolongada estancia en prisión, pero los fallos fueron revocados paulatinamente por tribunales superiores. En diciembre de ese año fue absuelto de los delitos de desobediencia, reunión ilícita y enaltecimiento del terrorismo por el mitin que Batasuna celebró en noviembre de 2004 en el velódromo donostiarra de Anoeta, Otegi cuenta por victorias sus comparecencias ante la justicia. En aquel acto la izquierda abertzale hizo pública por primera vez su apuesta por las vías exclusivamente políticas y democráticas, en la antesala de lo que sería el proceso de paz. El fallo de la Audiencia Nacional estableció que Otegi no enalteció el terrorismo y que se limitó a proponer “un proceso de diálogo y negociación para la resolución del conflicto de manera pacífica y democrática”.
En marzo de 2011 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) condenó al Estado español a indemnizar al líder abertzale con 20.000 euros por los daños morales causados al haberle condenado a un año de prisión por llamar al rey “jefe de los torturadores” en el transcurso de una rueda de prensa celebrada en 2003 con motivo de la visita del monarca a Euskadi. El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco le había absuelto en 2005, pero el Tribunal Supremo revocó el fallo y lo condenó a un año de reclusión; pena que fue confirmada después por el Tribunal Constitucional. Finalmente, en julio del año pasado fue declarado inocente del delito de enaltecimiento del terrorismo por haber participado en un homenaje al etarra José María Sagarduy celebrado en 2005 en la localidad de Amorebieta. Un tribunal presidido por la magistrada Ángeles Murillo le había condenado en marzo de 2010 a dos años de prisión, pero el juicio fue anulado por falta de imparcialidad de la presidenta. La vista se repitió por otro tribunal que le absolvió.
Y puede no ser la única sorpresa política de la primavera , porque el Tribunal Constitucional (TC) resolverá en breve validez de la “doctrina Parot”, que ha permitido prolongar la estancia en prisión de los etarras condenados por varias causas, y la legalización de Sortu, la marca política de la izquierda abertzale. Decisiones todas ellas de enorme relevancia política en el camino hacia la disolución de ETA y la normalización política en Euskadi, dos pasos previos al complejo proceso de reconciliación.
