EL CONFIDENCIAL.- Rubalcaba apadrinó un programa de 740 millones para barcos de guerra antes de exigir recortes en Defensa
Alfredo Pérez Rubalcaba, que propugna desde la oposición cargar los recortes presupuestarios sobre el gasto de Defensa, no opinaba ni hacía lo propio cuando estaba en el Gobierno ni cuando era candidato. Como vicepresidente del Ejecutivo y diputado por Cádiz, entre septiembre de 2010 y hasta la semana antes de las últimas elecciones generales (hace cuatro meses), apadrinó el único gran programa de modernización de las Fuerzas Armadas impulsado en la etapa de Zapatero: 740 millones de euros para renovar la flota de patrulleros de la Armada con modernos Buques de Acción Marítima (BAM) que Navantia construye justo en los astilleros de la provincia por la que Rubalcaba era parlamentario.
El pasado en el Gobierno persigue al actual secretario general del PSOE para hacer oposición. En el debate sobre la reunión del último Consejo Europeo celebrado en el Congreso insistió ante Rajoy en que para cumplir con el objetivo de déficit tenía que meter la tijera en los presupuestos de Defensa. Una hora después, en el pleno de control al Gobierno la diputada socialista por Cádiz, María del Carmen Sánchez, exigía al ministro de Defensa, Pedro Morenés, que hiciera realidad los compromisos adquiridos por el Ejecutivo anterior con los encargos de BAM en su provincia.
El episodio era para el ministro una muestra de incoherencia de la oposición, pero quien conocía mejor el caso del pacifismo sobrevenido de Rubalcaba se sentaba en los escaños del PSOE y era su rival, la ex ministra de Defensa Carme Chacón. Los dos últimos gabinetes de Zapatero, el primero con Rubalcaba de vicepresidente, ya cargaron sobre el capítulo de Defensa el grueso de sus escasos recortes.
El presupuesto para las Fuerzas Armadas se redujo en un 16%, el mayor de la historia de la democracia. Se aplazaron las inversiones, se redujeron plantillas y se ahorró en mantenimiento hasta dejar a los Ejércitos al límite de su operatividad pese a que estaban en la etapa de su mayor esfuerzo y exigencia por las misiones internacionales. Sólo se salvó de la poda un gran proyecto de modernización, el más urgente para las misiones de la Armada, pero el que resultaba más querido para los intereses electorales del PSOE.
En marzo pasado, dos meses antes de las elecciones municipales, el Consejo de Ministros decidió que convenía encargar cinco BAM. La diputada socialista por Cádiz Carmen Sánchez había presentado una enmienda a los presupuestos generales del Estado en septiembre de 2011 que sirvió para incluir una partida de 33 millones de euros destinados al proyecto de los astilleros gaditanos. Sánchez presumió en su blog de la “ayuda permanente de Alfredo Pérez Rubalcaba” al programa y se hizo una foto con Carme Chacón en el Ministerio de Defensa como impulsora de las inversiones para su tierra.
Aquella partida salvó el proyecto iniciado en 2006. El Gobierno autorizó a Defensa a preparar un nuevo programa de construcción de cinco Buques de Acción Marítima (BAM), que servirán a la Armada para cubrir las bajas que dejan los viejos patrulleros, y a los astilleros de San Fernando-Puerto Real para asegurarse la carga de trabajo hasta 2016 y unos seis mil puestos de trabajo directos e indirectos en Cádiz. En noviembre, antes de las elecciones generales, el Gobierno socialista dio por hecho que el programa continuaba, pero no aprobó inversión alguna para el mismo y le endosó la decisión al Ejecutivo entrante.
El PSOE exige ahora que el Gobierno del PP que invierta en la construcción de los BAM mientras su jefe de filas, Alfredo Pérez Rubalcaba, propugna seguir y aumentar con los recortes en Defensa que Zapatero inauguró en los presupuestos de 2010 mientras admitía que se disparara el déficit de las Autonomías.
