El día de la plenitud de la vida
Desde que el papa Benedicto XVI promulgó su Motu Proprio Summorum Pontificum en el 2007, miles de católicos alrededor del mundo hemos logrado redescubrir, en la profundidad y belleza de los ritos litúrgicos antiguos, un tesoro insondable que les estaba oculto.
En Almería capital todos los domingos y fiestas de guardar se celebra en el Convento de clausura de las Madres Clarisas la Misa según el Modo Extraordinario del Rito Romano, más conocida como Misa Tridentina, Tradicional o Antigua. Antes de la misma, también se reza el Santo Rosario, íntegramente en latín. Para facilitar el seguimiento de la misa se facilitan misalitos con la traducción castellana, al igual que en otros lugares donde se celebra. Aquí la Epístola y el Evangelio son leídos directamente en castellano al igual que el sermón que pronuncia el sacerdote.
El Obispo emérito de Almería, Monseñor Adolfo González Montes, ofició en la Santa y Apostólica Iglesia Catedral de la Encarnación el día 6 de mayo de 2018 la primera Misa Extraordinaria por el Rito Romano, confiando a partir de ese momento la labor pastoral al canónigo archivero Francisco Escámez Mañas, confirmado por el actual Obispo diocesano, Monseñor Antonio Gómez Cantero, quien de forma ininterrumpida sigue ejerciendo la capellanía oficiando la misa extraordinaria por el rito romano, primero se realizaba en la iglesia parroquial de Santiago Apóstol de la que ostenta el oficio eclesiástico de cura párroco y posteriormente, y hasta la fecha, y que sea por muchos años, en la iglesia y convento de vida contemplativa de Santa Clara.
La llamada Misa tradicional o en latín tiene unas características que le son propias. Así, el sacerdote la oficia cara a Dios, ad orientem -hacia el Sagrario-, orientado en la misma dirección que los fieles. Se realza con ello el carácter cristocéntrico de la liturgia de la Misa.
Esta Misa que se desarrolla en latín, como he comentado anteriormente, lengua oficial de la Iglesia, contribuyendo con ello a la universalidad de la Liturgia, en la que el sacerdote pronuncia algunas oraciones en voz baja o en silencio, lo que enfatiza el misterio y sacralidad de la Misa, así como, se acentúan los momentos en que los fieles permanecemos de rodillas, como muestra de adoración y reverencia ante el sacrificio del Altar.
El Día de los Difuntos el sacerdote revestido con vestiduras negras que tienen un sentido pascual, simbolizando el dolor, la tristeza que se experimenta con el fallecimiento de un ser querido, que es indudable, y que hizo llorar a Jesús por su amigo Lázaro; pero con los bordados se simboliza que ese dolor es iluminado por la Luz del Señor, que enjugará nuestras lágrimas y ya no habrá llanto (Ap 22, 4), e ilumina el misterio de la muerte con su misterio pascual, que nos ha dado la esperanza de que los que murieron en Cristo resucitarán (1 Tes 4, 16). Así pues, el contraste entre el negro y los bordados nos recuerdan que en la Pascua la oscuridad es iluminada por el gozo (pregón pascual).
En definitiva, uniéndonos al dolor de toda España, la hermana muerte, morir no es desaparecer, sino existir de una manera nueva, dar un paso más allá, en una dimensión que solo Dios lo sabe y así nos lo expresó en la Palabra del Evangelio.


Rafael Leopoldo Aguilera
