El errático rumbo de Rodríguez Zapatero
Hay un nutrido grupo de españoles que están acusando más el errático rumbo tomado por las políticas económicas del gobierno de Rodríguez Zapatero, sus dispendios, sus euforias, sus regalos a diestro y siniestro, y finalmente su monstruoso endeudamiento externo, son precisamente lo que más se ven afectados — aunque en mayor o menos medida los estemos todos — por las políticas de ajuste y los recortes a que se ha visto obligado el Gobierno de Mariano Rajoy para reducir la deuda pública provocada por su antecesor y estos son especialmente los afectados por el gasto social, sanidad y enseñanza.
En sanidad los pensionistas con pensiones más bajas se han visto afectados por el llamado “copago” de las recetas hasta el punto de que los más modestos se han visto obligados a dejar de comprar y de tomar los medicamentos (algunos tomaban y toman hasta doce y catorce pastillas) éstos al no poder comprarlas y no poder tomarlas han enfermado gravemente con lo que van a “Urgencias” de los hospitales y de allí pasan a “planta” y hay que tener en cuenta que una cama de hospital de la Seguridad Social viene a salir por unos 300 euros diarios lo que hace pensar que se gasta más en esa cama hospitalaria que en el ahorro que supone “el copago” de ese paciente, sometiéndole además al riesgo de que se muriera.
En la enseñanza mi hija Marta que tiene 18 años y que ha empezado la carrera de “Lenguas modernas y sus Literaturas” en la Facultad de la antigua Filosofía de la Universidad Complutense frente a Derecho, se ha encontrado nada más comenzar el curso con que no van a tener calefacción durante los meses de noviembre y diciembre y lo que es más grave aún los profesores no van a asistir a las clases de dichos meses porque no les van a pagar sus nóminas por falta de dinero y si se las pagan será mucho más tarde. Esto unido a todas las manifestaciones y paros hacen que mi hija y tantos alumnos como ella estén desfondados, decepcionados y frustrados, se queda tumbada en la cama hasta las dos de la tarde con el disgusto íntimo que a ella le supone para su autoestima y a sus padres al ver el panorama después de haber pagado una matrícula cercana a los dos mil euros.
En el campo de los pagos y de las nóminas todos los empleados públicos tanto de los grandes hospitales y de la Administración del Estado como de las Administraciones Autonómicas han visto como les bajaban los salarios, les quitaban la paga de Navidad, reducían el personal y les aumentaban las horas de trabajo, eso además de decirles que si se quejaban podían ir automáticamente a la calle.
Esto lo he visto en los talleres de la grúa donde ayer me llevaron el coche como consecuencia de una mudanza y la retirada de mi coche por la imposibilidad de advertirlo ya que no me dieron tiempo a informarme y tenía el coche bien aparcado en mi zona verde desde hacía varios días sin tocarlo. Los empleados del taller se me quejaron de que la situación era insostenible, consideraban que habían tocado fondo, que estaban desmantelando todas las conquistas sociales del franquismo y que ya no aguantaban más, estaban desesperados a la vez que humillados y es aquí donde me hago la pregunta, ¿aguantarían los ministros y sus asesores, los presidentes de las Comunidades Autónomas y sus gobiernos la que está cayendo sobre ciertos ciudadanos, los más desfavorecidos, sobre sus cabezas, no llegar a fin de mes, que les aumentaran las horas de trabajo, que les amenazaran con echarles a la calle si se quejaban lo más mínimo, que no pudieran pagar sus medicamentos y tuvieran que ir a “Urgencias” con la posibilidad de poderse morir en ese estado de semimendicidad?, tengan en cuenta que incluso muchos trabajadores de los grandes hospitales, los empleados de las cocinas, los ordenanzas y celadores, los porteros y una legión más, para ellos esa paga de navidad que les han quitado era importantísima, era vital, era la paga para pagar la hipoteca a la que no llegaban con las otras mensualidades, para poder comer un poco más y acercase así a fin de mes, no se trataba de lujos, se trataba, se trata de un dinero indispensable para su subsistencia.
Y así, todo, muchos taxistas – yo cojo mucho los taxis y escribo en varias revistas entre ellas “La Gaceta del Taxi”- se quejan de que el sector está arruinado y piensan con angustia creciente en la necesidad de alguien que aparezca y lo resuelva todo o que a lo menos lo alivie, quizá un hombre o una mujer que dando un golpe en la mesa diga “!hasta aquí hemos llegado!; me dicen, me declaran estos taxistas textualmente que “esto no es democracia ni es nada, es una basura”, están decepcionados ya no creen en nadie, en ningún político ni de derechas, ni de izquierdas, ni de centro, “todos son unos golfos — me dicen – solo quieren medrar y sentase en sus poltronas y ganar los grandes sueldos, nosotros les importamos un pimiento”.
Esta situación de desencanto, de deprecio hacia la clase política, de sus penalidades sin cuento ha sido consecuencia de la política — como antes decía – de dispendios del señor Rodríguez Zapatero y de la posterior política de ajustes desesperados de Mariano Rajoy. ¿Aguantará el pueblo estas políticas de ajustes?, ¿ llegará a morirse algún jubilado por no poder pagar sus medicinas y no llegar a tiempo a “Urgencias”?, ¿ los mecánicos de la “grúa” resistirán una humillación tras otra, un maltrato más sin lanzarse a la calle con las llaves inglesas en la mano?, ¿ se levantará mi hija alguna vez de la cama sin sentirse frustrada?, ¿ aguantaremos nosotros en pagarla una nueva matrícula cercana a los dos mil euros porque tendrá que repetir el curso como todas las demás alumnas tras la severa advertencia que les dieron los profesores de la Complutense como consecuencia del plan que tienen de no asistir a clase ya que no hay dinero para pagarles?
Amigos esta es la consecuencia de las políticas del señor Rodríguez Zapatero y de las de Ajuste de Mariano Rajoy; entretanto y en el horizonte vemos como la Comunidad Europea, el Mercado Común, la Vieja Europa, se van hundiendo lentamente como un viejo y herrumbroso buque lleno de agujeros en un mar proceloso e indiferente .
