El exmarido de Quezada afirma que ella es “fría” y “muy mentirosa”
Sergio, ex marido de Ana Julia Quezada y residente en Las Negras (Níjar) ha pedio un biombo para declarar y no tener que ver a la acusada. Vivía a 800 metros de donde Ana Julia colocó la camiseta de Gabriel que ella misma encontró. Ha dicho de ella que era una mujer “fría” y “muy mentirosa”, que la había pillado mintiendo en algunas ocasiones y que fue otra mentira la que acabó con la relación. Ella le dijo que no estaba ya enviando dinero a República Dominicana a su madre, pero que un día “salió un ticket de enviar dinero” y le preguntó. “Ella se ofendió y le dijo que se separaban”, ha apuntado.
Elisabeth Requena ha sido otra de las testigos a petición de la Fiscalía y la defensa. Es amiga de Ángel Cruz desde que eran pequeños y también ha declarado con un biombo. Ha relatado el episodio de la pérdida del teléfono de Ana Julia y que recuperaron un par de horas después ella y unos amigos llamando constantemente al número hasta que lo hallaron “en un palmito” a media altura. También ha referido que, cuando le devolvieron el teléfono, Ana Julia no le hizo ni caso.
También estaba presente cuando fueron a la casa de Sergio, ex marido de la acusada, donde ella se comportó de manera extraña y como si no lo conociera de nada. Fue cuando se marcharon cuando Ana Julia le contó que “habían acabado fatal y que él odiaba a los niños a muerte”. Asimismo ha afirmado que cuando llegó la semana del puente del Día de Andalucía Ana Julia le manifestó su “enfado” porque tenía que hacerse cargo del pequeño Gabriel durante el tiempo en que su padre trabajaba.
El psicólogo de Patricia Ramírez
El primero de los testigos en declarar ha sido Francisco Martín, testigo de la acusación y psicólogo de la madre de Gabriel, quien ha sido relevado de su obligación de guardar secreto profesional para poder declarar. Ha señalado que la relación entre Gabriel y la acusada no era buena, que el niño tenía “síntomas de angustia, rechazo o reticencia” a la nueva relación de su padre, según le había contado la psicóloga de Gabriel. Del niño ha dicho que era “correcto, especialmente sensible, que no pretendía hacer nunca daño” y que era un niño “espectacular”
