El fin de los sindicatos
Cándido Méndez, secretario general de la UGT, manifestaba el pasado día 25 en la Sexta Televisión que “Los sindicatos tenemos un papel insustituible…” pero lo que no ha precisado es dentro de qué contexto. Ya lo dice el sabio refranero español: “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”
Los sindicatos fueron muy útiles para la defensa de los intereses de los trabajadores en las negociaciones colectivas, cuando había bonanza económica y todos podían ganar. De hecho, los logros más importantes de su historia coinciden con el aumento de la productividad de la clase burguesa, a partir de 1880.
OBREROS DESPOLITIZADOS
Las centrales sindicales fueron muy útiles para representar políticamente a aquellos obreros despolitizados, personas que carecían de ideología. Su papel ha sido concentrar y mover a las masas en aras de una productividad ordenada.
Han cumplido su rol como auténticos partidos políticos. Por ello han “chupado” del sistema como cualquier otra organización de representación popular: subvenciones, repartos de bienes, poltronas en los consejos de administración de la banca publica, etc.
¿Qué pasa ahora que la economía está en declive y no hay nada que conceder o reivindicar? A la actualidad me remito. Leía el pasado 26 de noviembre en El País que la empresa Panrico y los sindicatos llegaban al acuerdo de despedir a 745 trabajadores. ¡Caramba cuántas familias al paro en Navidad!
PERVERSIÓN DE LOS ERES
En otro orden de cosas y dentro del cajón de la “perversión de los EREs”, podíamos leer en el diario Expansión, publicado el día 28, que La Audiencia Nacional ha avalado el primer ERE de una empresa filial a la multinacional Ericsson lejos de la quiebra y con beneficios económicos.
En este entorno donde hasta la Justicia, como leímos, apoya a las empresas con beneficios para que echen a los trabajadores a la calle; donde hay un excedente de población activa que cada día crece más; y al intentar salvarse, la corrupción aflora.
Muy sintomáticos son los continuos enfrentamientos entre los grandes CCOO y UGT. ¿Han perdido el “oremus” en el nuevo escenario de una economía estancada y donde la clase media está en periodo de extinción? ¿Están llegando a su fin?, ¿Qué papel les queda jugar a los sindicatos?, como me ha dicho el gran analista económico Santiago Niño Becerra (@sninobecerra), “sólo uno: calmar a quienes representan”.
Sara Dobarro

