EL IMPARCIAL.- El edificio que albergará el Museo de Colecciones Reales, un pegote antiestético ante el Palacio Real y La Almudena
El Palacio Real y la Catedral de la Almudena compartirán el espacio en el que se ubican en Madrid con el nuevo Museo de Colecciones Reales, que albergará 155.000 piezas entre tapices, carruajes o pinturas pertenecientes a los fondos de Patrimonio Nacional y que, a día de hoy, pueden verse en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, el Palacio Real de Aranjuez o el Palacio Real de La Granja.
El edificio que lo acogerá, diseñado por el equipo de arquitectos Mansilla+Tuñón, se erige en las inmediaciones del Campo del Moro en un terreno sito en un desnivel al oeste de La Almudena, cuenta con 52.000 metros cuadrados y está dividido en tres plantas. “Desde el punto de vista urbano, el proyecto parte de que el museo debe formar parte del paisaje natural-artificial de la cornisa poniente de Madrid, en la que es necesaria la preservación del carácter público y abierto de la planta de La Almudena manteniendo la visión de los parques y jardines existentes”, explica Patrimonio Nacional a este periódico. Lo que se ha tratado de hacer es “un edificio invisible desde la plaza de la catedral al ocupar un espacio enterrado que no existía”, añade.
Cada una de las plantas dedicadas a albergar las colecciones “se organiza como una nave de 150 metros de longitud y veinte metros de ancho, flanqueada por los restos arqueológicos de la muralla árabe en su lado oeste y una celosía monumental formada por un conjunto de bandas horizontales de grandes pilares de granito abierta sobre el Campo del Moro”, detalla Patrimonio Nacional.
Las obras en el edificio, que define como “sólido y compacto” con una disposición “contemporánea”, está previsto que terminen en 2016, según este organismo, que añade que su conclusión “depende de las disponibilidades de diversos factores”. Preguntado por a cuánto se eleva el presupuesto del proyecto, afirma que “no está en disposición” de dar este dato. Sin embargo, según una información publicada en 2010 por El País, la dotación de 60 millones de euros prevista en un principio se ha visto elevada hasta los 171 millones de euros. La última referencia en el Boletín Oficial del Estado está fechada el 7 de febrero de este año y en ella se anuncia la formalización del contrato referente al “proyecto de ejecución de la envolvente arquitectónica del Museo del Colecciones Reales”, concedido a FCC Construcción por un importe total de 24.978.800 euros.
El estudio de los hermanos Cano Lasso fue el primero en hacerse con el concurso para levantar el museo en 1999. Sin embargo, tras detectarse irregularidades en el fallo del jurado, el proyecto fue sometido a un proceso similar en 2002, del que resultó ganador el equipo de arquitectos Mansilla+Tuñón, cuyo diseño “intenta reducir el impacto ambiental —físico- y subjetivo —inconsciente colectivo- sobre el basamento monumental del Palacio Real”, según Patrimonio.
Sin embargo, voces discordantes con la edificación de este inmueble se han quejado de lo contrario. Francisco Caño, presidente de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid, en un escrito fechado en 2006 -año en el que comenzaron las obras- manifestó su protesta por el “imperativo procedimiento elegido para la ubicación del museo en la cornisa, sin dejar opción alguna a los madrileños para expresar su parecer sobre la procedencia o no de tal decisión y su envergadura (mermas de los Bienes de Interés Cultural del Campo del Moro y de la parcela del Palacio Real hasta 13 niveles en la zona arqueológica del recinto histórico madrileño)”, a lo que apostillaba que no trataba de cuestionar “en absoluto” la necesidad de encontrar una localización para las Colecciones Reales.
Algo parecido opina Juan García Valiente, de Ecologistas en Acción, quien comenta a EL IMPARCIAL que el impacto visual del edificio es “bastante serio”, a lo que añade su disconformidad con la pérdida de “vegetación, plátanos y un resto de jardinería antiguo” en la zona; algo que ha sido denunciado por la organización a la que pertenece. Además de estas cuestiones ambientales y visuales, García Valiente afirma que el presupuesto “se ha visto disparado”. Pese a no saber con seguridad las cifras, cree que la dotación inicial “se va a multiplicar por tres o por cuatro”, lo que coincide con la estimación cifrada en 171 millones de euros.
Ecologistas en Acción planteó, según comenta, una alternativa a esta “obra faraónica” dado que en Madrid “hay suficientes instalaciones para acoger el museo sin tener que hacer ese dispendio en estos momentos”. Esto le lleva a afirmar que los objetos que serán expuestos “podrían haber sido ubicados, incluso, en otras ciudades como Segovia o Toledo” con idea de “democratizar el turismo sin concentrarlo todo en la capital”. A juicio de García Valiente, “habrá que pedir cuentas a Patrimonio Nacional” debido a que el gasto “ha sido impresionante” y el edificio tiene unas proporciones “desmesuradas”.
