EL IMPARCIAL.- El FMI avisa: Subirá la edad de jubilación
Se trata, claro está, del sistema público de pensiones. A medida que somos más ricos, podemos luchar mejor contra las enfermedades, podemos alimentarnos mejor y tenemos más medios para seguir una vida más segura, vivimos más años. Y a medida que eso ocurre, los sistemas de pensiones públicos se resienten.
La razón está clara. Los pagos que realiza el sistema dependen de las entradas que se producen, en ese momento, procedentes de los cotizantes. A medida que se amplía la longevidad media, el número de cotizantes también sube, y pone en peligro el sistema.
¿Ocurriría lo mismo con un sistema privado de pensiones? No exactamente. Seguiría pasando que hay que cubrir un mayor número de años del jubilado, pero como funciona de un modo distinto, la respuesta también sería distinta. Aquí el trabajador es dueño de su dinero, no se lo quita el Estado para realizar pagos, con la promesa de que recibirá en el futuro lo que se quite a otros. Es dueño de su dinero, y lo va ahorrando e invirtiendo. Ese capital genera intereses y, a la hora de jubilarse, el trabajador puede recuperarlo. También puede entregárselo a una compañía aseguradora para cambiarlo por una pensión. La aseguradora valorará la longevidad esperada del jubilado para negociar una pensión, si es permanente. Pero el sistema es viable, porque parte de un ahorro real. Lo respalda una riqueza acumulada durante años, no la promesa de que el Estado podrá extraer una parte creciente de la renta de los trabajadores, en su momento.
Pero lo que le preocupa al FMI son los sistemas públicos de pensiones, no los privados (adoptados por varios países, no sólo por Chile). El informe del FMI es el capítulo 4 del Informe sobre la Estabilidad Financiera Global. Cree que los sistemas actuales de pensiones, calculados para esperanzas de vida de otras épocas, han infraestimadola esperanza de vida real cuando los que cotizan ahora se incorporen al pasivo del sistema. ¿Es esto muy grave?
Según los cálculos del FMI, “si los individuos viven tres años más de lo esperado (en línea con las infraestimaciones del pasado), los costes del envejecimiento, que son ya muy altos, podrían aumentarse en otro 50 por ciento. Esto representaría un coste adicional del 50 por ciento del PIB de 2010 para las economías avanzadas, y un 25 por ciento del PIB de 2010 para las economías en desarrollo”.
¿Qué solución le otorga el FMI a este problema? Alargar la edad de jubilación. Esto aumentaría los años que el trabajador está aportando al sistema y acortaría los años que se beneficia de él. Es decir, que sería una reforma en línea con todas las reformas del sistema público de pensiones: Pagar más por menos, pues de otro modo el sistema no es sostenible.
Erik Oppers, desde el blog IMFDirect, que pertenece a la institución, señala otro problema. Si los Estados no reconocen el riesgo de la mayor longevidad para los sistemas públicos de pensiones, los prestamistas sí lo harán. Y empezarán a desconfiar de aquéllos Estados que no hayan asumido el coste político de reducir las pensiones y aumentar los años que se cotiza para pagarlas.
¿Cómo respondería un sistema privado? Para elegir el caso más sencillo y más comparable, el trabajador que acudiese a una aseguradora con el capital acumulado durante toda su vida, vería que lo que le ofrece es menor de lo que había esperado, porque va a vivir más años. Puede conformarse con eso. Al fin, las pensiones de un sistema privado serían muy superiores a las que ofrece el sistema público. Lo vemos en Chile, donde la edad de jubilación se ha adelantado porque los trabajadores pueden pasar el resto de su vida con lo que han acumulado hasta los 55 o 60 años. O pueden seguir trabajando hasta cuando les convenga.
