El ‘incesto’ entre tío y sobrina hizo blanco a ‘Copito de Nieve’
De una cosa tan oscura como el incesto salió el gorila blanco. La endogamia en las profundidades de la selva de Guinea Ecuatorial entre dos gorilas muy cercanos (con un 12% de consanguineidad), seguramente tío y sobrina, aunque no se descarta que pudiera tratarse de medio hermanos o de abuelo y nieta, provocó el sonado albinismo de Copito de Nieve, único en su especie. Esta es una de las conclusiones del estudio que ha permitido secuenciar el genoma del gorila albino, que durante casi cuarenta años, desde su llegada en 1966 hasta su muerte en 2003, fue el símbolo del zoo de Barcelona y uno de los iconos de la ciudad.
Si el misterio de Moby Dick desapareció con el Pequod, el blanco de Copito, tan fascinante como el de la ballena de Melville, ya tiene nombre: SLC45A2. Es la denominación del gen responsable del albinismo en el gorila, según la investigación. Bajo esa anodina suma de letras y números que parece una clave de ordenador, se escondía el secreto de uno de los animales que más ha fascinado al mundo. El mismo gen es responsable del albinismo en otras especies como el ratón, el caballo y el tigre blanco.
La investigación, presentada este mediodía muy pertinentemente en la Casa de los Gorilas del zoo barcelonés, que ha financiado parte del estudio, ha estado liderada por científicos del Instituto de Biología Evolutiva (IBE) de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
¿Y a mí qué?, se preguntarán algunos en relación con la noticia de que el albinismo de Copito queda explicado. Más allá de que el saber no ocupa lugar, la secuenciación del genoma, recalcan los científicos, abre el camino para explorar nuevas metodologías en el ámbito de la genética de la conservación de especies amenazadas. Más morbosamente, facilita muchísimo, según han explicado dos de los autores del estudio, Javier Prado y Tomàs Marquès, la posibilidad de crear un nuevo gorila albino. “Es muy sencillo y no requiere ni ingeniería ni manipulación genética algunas”, han dicho, “basta con detectar la mutación de ese gen en dos gorilas –cosa que es muy fácil- y cruzarlos. Tienes el 25 % de posibilidades de que salga otro albino”. Otra cosa son, advirtieron sin embargo, las implicaciones éticas de traer al mundo un animal con una deficiencia como el albinismo.
Copito, en puridad una monstruosidad de la naturaleza, pagó muy cara su fama –aunque inicialmente le salvó la vida y le libró de ir a parar a la olla cuando lo capturaron cazadores guineanos en 1966 y lo vendieron a Jordi Sabater Pi, su padre putativo-: el albinismo tiene pegas graves como la fotofobia, la agudeza visual reducida y la predisposición al cáncer de piel, que fue lo que finalmente mató al gorila blanco de ojos azules. Por no hablar de las vejaciones a que fue sometido para conseguir la descendencia.
El hecho de que no se conozcan otros casos de gorilas blancos se debe a la poca frecuencia de la endogamia de los gorilas en el medio natural, especialmente en los gorilas del oeste (a los que pertenecía Copito), donde es desconocida. Aunque es evidente que los padres del gorila blanco supieron superar todos los obstáculos a su pasión…


