El Indalo no es sólo un souvenir sino también un amuleto de la suerte, ¿conoces por qué?
Es
conocido por muchos como el símbolo de Almería. Y es que este icono -que bajo un dibujo simula el esquema de un hombre con brazos extendidos y arco que une sus manos alrededor de su cabeza- ha generado una gran afluencia de turistas a la provincia, siendo la visita a la cueva de los letreros una parada indispensable para todo fanático de la historia, no solo si se está en Almería, pero si si visita España. Pues bien, además de ser un souvenir para los turistas, y una parada obligada para los filántropos, también es considerado como un amuleto de la suerte para los almerienses. ¿Conoces su leyenda? Sigue leyendo:
El Indalo protegía a los almerienses de la lluvia y del mal de ojo
Según un artículo del periódico el País, fue en el año 1868 cuando El Indalo fue encontrado en la Cueva de Los Letreros (posteriormente considerada Patrimonio de la Humanidad) por un almeriense llamado Manuel de Góngora y Martínez. El símbolo, tal cual explica Leyendas y Fábulas, ha sido considerado como un Dios, que protegía al pueblo frente a la lluvia. El Indalo es la representación e un dios prehistórico que sujeta un arcoiris como símbolo de protección ante posibles desastres naturales, como diluvios. La creencia popular indica que es por ello que ne Almería hay más luz que en el resto de la provincia.
Es por esta creencia que, antes de la catalogación por parte de los estudiosos, fue idolatrado por los ciudadanos de la zona norte y levante de la provincia de Almería (en particular en Mojácar), donde el llamado por entonces “muñequillo mojaquero era pintado con almagre para proteger las casas del mal de ojo y de las tormentas.
El Indalo no sólo se encuentra en Almería
Esta pintura -que podría representar la búsqueda de la verdad en el universo y la sabiduría en el hombre primitivo- ha sido encontrada en diferentes lugares del mundo. De ahí que algunos han asignado ésta a la religión como una representación de aquel que ha recibido la gracia de Dios y ha llegado al Espíritu Santo. Pero, ¿dónde ha sido vista? Encontramos representaciones del Indalo en lugares tan dispares como los siguientes: en Chile, donde se encontraron petroglifos rupestres con este símbolo, cuyas similitudes se aclaran en este artículo de Chile Precolombino; en Perú, donde se han encontrado Indalos grabados sobre rocas en el desierto; y en la Patagonia Argentina, donde existe la pintura rupestre de un grupo de personas imitando el símbolo Indalo, entre otros.
Y es que el Indalo ha generado un código universal relacionado con la llegada de los “guerreros de Arco Iris” a la Tierra, es decir, aquellos que vienen a hacer la humanidad más próspera, saludable, justa y pacífica. Es por ello que encontramos petroglifos de “el Hombre arco iris Oahu” en Hawai como símbolo de la responsabilidad que cada ser humano tiene de proteger la Madre Tierra y amarla. Así, el Indalo ha sido representado en diferentes periodos por culturas tan variadas como las siguientes: Incas, Aztecas, Mayas, Huicholes, Tarascos, indígenas Hawaianos, Tiwas, Zuní, Cree, Sioux, entre otros.
Otros amuletos: la Mano de Hamsa, el Ojo de Horus y la herradura
En
España vivimos rodeados de supersticiones: cruzar los dedos, tocar madera o derramar la sal son algunas de ellas. Todas vienen para acreditarnos suerte. Sin embargo, pese a que no hay prueba que acredite la veracidad de ellas, el creer que vamos a tener buena suerte nos hace tenerla. Algunas supersticiones han derivado en la creación de amuletos como El Indalo que además de brindar confianza se han convertido en los souvenirs más preciados. Es el caso de la mano de Fátima o Hamsa que, como El Indalo, forma parte de los amuletos de la suerte por excelencia. Y es que, tal y como explica la infografía desarrollada por Betway la mano de Hamsa se utiliza también como protección para el mal de ojo donde además simboliza los 5 libros de Moisés en la Torah de la tradición judía.
Existen otros amuletos que provienen del Antiguo Egipto, como el poderoso Ojo de Horus el que obtuvo gran popularidad al creerse que contrarrestaba los efectos del mal de ojo, protegía a los muertos, mejoraba la visión y además protegía ante enfermedades. Esto fue recientemente confirmado tras el análisis de unos sarcófagos egipcios, en los que de acuerdo con un artículo de la BBC, se encontró una inscripción que decía “el ojo de Horus aleja a los enemigos”. Tanta importancia se le dio a este amuleto -llamado el Udyat o “el que está completo”- que ha día de hoy todavía se sigue utilizando para atraer el orden, la impertumbancia o el estado perfecto.
Por otra parte, la herradura también ha sido considerada desde tiempos inmemorables como un fabuloso objeto para rechazar malas energías y atraer la suerte. Ésta fue inventada por los griegos quienes le dieron la forma de luna en cuarto creciente, la cual se creía que que era símbolo de la fortuna y la fertilidad. A su vez las herraduras eran fijadas con 7 clavos pues este número era considerado ya por entonces como una cifra de la buena suerte.
