EL MUNDO.- El Papa, en un México marcado por la violencia: ‘Dios no quiere la muerte del pecador’
Ante un México marcado por la violencia, el papa Benedicto XVI ha asegurado este domingo que “Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva” y ha llamado a mirar dentro del corazón “en los momentos de dolor”.
En el tercer día de su visita a México, el Papa ha encabezado una misa multitudinaria al aire libre en Silao, ciudad del estado de Guanajuato, a la que han asistido como invitados el presidente Felipe Calderón y los candidatos presidenciales para los comicios del 1 de julio.
Aunque no habló de manera directa de la lucha antidrogas, en su mensaje ha afirmado que “no bastarán las estrategias humanas” para transformar la vida personal y comunitaria.
Sólo la misericordia de Dios puede cambiar “desde el corazón una situación insoportable, oscura y sin futuro”, cuando el mal se presenta “como un poder prácticamente implacable e imposible de superar”, ha afirmado.
El papa ha celebrado la misa ante cientos de miles de personas -se esperaban unas 600.000- en el Parque Bicentenario, un espacio de unas 14 hectáreas situada cerca de Silao, unos 350 kilómetros al noroeste de Ciudad de México. Antes sobrevoló el monumento a Cristo Rey, en el Cerro del Cubilete, de 2.579 metros de altura.
En la homilía ha apelado al salmo responsorial “Crea en mí, Señor, un corazón puro” para invitar a mirar “muy dentro del corazón humano, especialmente en los momentos de dolor y de esperanza a la vez, como los que atraviesa en la actualidad el pueblo mexicano y también otros de Latinoamérica”.
Un corazón puro
“Pidamos a Cristo un corazón puro, donde él pueda habitar como príncipe de la paz”, ha indicado.
“En este monumento se representa a Cristo Rey, pero las coronas que le acompañan, una de soberano y otra de espinas, indican que su realidad no es como muchos la entendieron”, ha agregado.
“Su reinado no consiste en el poder de sus ejércitos para someter a los demás por la fuerza o la violencia. Se funda en un poder más grande que gana los corazones: el amor de Dios”.
Unas 50.000 personas han muerto en México en los últimos cinco años en hechos asociados con el crimen organizado, la mayoría en enfrentamientos entre bandas rivales, pero también militares, policías y civiles inocentes.
El gobierno mexicano ha desplegado al menos 60.000 militares y policías para combatir a los cárteles, con el resultado de una violencia cada vez mayor por parte de las organizaciones criminales.
Benedicto XVI se reunió el sábado por sorpresa con ocho víctimas de la violencia en México, después de sostener un encuentro con el presidente Felipe Calderón en la ciudad de Guanajuato.
Las víctimas de la violencia
En la reunión estuvieron, entre otros, la madre de un joven muerto en una matanza en Ciudad Juárez, la madre de un policía desaparecido, la esposa de un militar fallecido, víctimas de secuestro y la hermana de una mujer muerta en un fuego cruzado.
Durante su homilía, el papa habló también a los pueblos de América Latina de revitalizar su fe y resistir “la tentación de una fe superficial y rutinaria, a veces fragmentaria e incoherente”.
A los habitantes de América Latina, una región marcada por la desigualdad y la violencia, les pidió acogerse al amparo de la Virgen “para que Cristo reine en sus vidas y les ayude a promover audazmente la paz, la concordia, la justicia y la solidaridad”.
Esta misa ha sido el acto central de la visita de Benedicto XVI a México, que concluye este lunes, cuando partirá con destino a Cuba para la etapa final de su viaje.
Este domingo se reúne con obispos de América Latina y el Caribe en la Catedral de León. Toda la visita se concentra en el estado de Guanajuato, el de mayor número de católicos de México, en el centro del país.
