EL MUSEO IBÁÑEZ DE OLULA DEL RÍO EXPONE “PITUCO. PINTURAS Y DIBUJOS” EN SU SALA TEMPORAL
Desde el pasado viernes, 16 de diciembre, la sala de exposiciones del Museo Ibáñez de Olula del Río acoge una nueva muestra temporal: ‘Pituco. Pinturas y dibujos’. Una exposición incluida dentro del proyecto expositivo y editorial puesto en marcha desde la Fundación de Arte Ibáñez Cosentino con el objetivo de recuperar y poner en valor la figura y obra de Francisco García Giménez (Granada, 1934 – Almería, 1991), ‘Pituco’. Uno de aquellos artistas pertenecientes al Movimiento Indaliano capitaneado por Jesús de Perceval a los que aún no se había prestado la atención requerida.
Para esta exposición se han seleccionado cuarenta y cinco obras de distintas técnicas (mixta, tinta grasa, óleo, tinta, encáustica, lápiz…), soportes (papel, cartulina, tabla o lienzo) y medidas. Un amplio conjunto en el que se hacen patentes las distintas temáticas que fueron desarrolladas por Pituco a lo largo de los años: bodegones, paisajes urbanos y naturales, rostros, figuras, desnudos o escenas. Temas todos vistos a través de la particular apuesta estética de Pituco. Una propuesta en la que, como indica el comisario del proyecto y director de la Fundación –Juan Manuel Martín Robles–, «se hacen patentes las distintas influencias que Pituco recibió a lo largo de su carrera (Picasso, Cezanne, Matisse o el propio Perceval) y que, a través de un intenso proceso de asimilación y decantación esencial, finalmente hizo suyas, con una propuesta que le distinguió del resto de artistas almerienses del momento».
Muestra de cuidado diseño expositivo a cargo de Andrés García Ibáñez y José Manuel Marín, para la que se ha contado con la colaboración de varios coleccionistas almerienses, la que se inauguró el pasado viernes es la segunda de las cuatro exposiciones programadas dentro del proyecto global puesto en marcha desde la Fundación de Arte Ibáñez Cosentino, con la colaboración de la Diputación Provincial de Almería, el Ayuntamiento de Almería y la Consejería de Cultura de la Ciudad Autónoma de Melilla. Un proyecto, para el que se cuenta con la participación de numerosos coleccionistas y la indispensable colaboración de la viuda e hijos del artista, que ya permitió disfrutar a los melillenses de una cuidada selección de obras de Pituco, que ahora hará las delicias de los visitantes al Museo Ibáñez de Olula del Río, y que en enero llegará a su escala final en Almería con dos exposiciones –una en el Patio de Luces de la Diputación, otra en el Espacio 2 del Museo de Arte de Almería– que permitirán exponer una selección de más de ciento veinte obras de Pituco.
PITUCO (texto de Juan Manuel Martín Robles, comisario del proyecto)
Vinculado al Movimiento Indaliano desde 1949 –tan sólo un año después de que los siete indalianos expusiesen en el VI Salón de los Once en Madrid–, Pituco se inició en el Arte en el taller de Perceval, tal y como el artista confesaba en 1954: «empecé a trabajar en la pintura cuando estudiaba en el Instituto de Segunda Enseñanza de Almería. Hacía las ilustraciones de los periódicos murales. Uno de estos periódicos fue visto por Jesús de Perceval. Me ofreció trabajo en su estudio de escultura y dorado, que yo acepté, al terminar los estudios de aquel año. Allí conocí a todos los pintores del Grupo Indaliano y de Almería. Practiqué, durante seis años, el oficio del dorado y su técnica, así como la preparación de pinturas, tableros y lienzos, y la policromía de esculturas e imágenes, iniciando a la vez, estudios de modelado, vaciado y talla en madera de esculturas e imágenes».
Presente en la mayoría de las exposiciones indalianas celebradas tras su incorporación al grupo primigenio formado por Perceval, Capuleto, Rueda, Alcaraz, Cantón Checa, López Díaz y Cañadas –con quien colaboró en varias pinturas murales, como las de la Estación de Autobuses–, desde 1953 Pituco alternó su carrera artística con su trabajo como conservador del Museo Arqueológico Provincial y dibujante del Gabinete Pedagógico de Bellas Artes de Almería.
Sobre Pituco y la influencia que en su pintura ejerció Perceval, Bartolomé Marín señalaba en 1982: «Pituco ha recogido la antorcha de Perceval, partiendo de la figura humana, dotándola de versiones más actualizadas en la construcción de volúmenes y en la selección de formas desprovistas de resonancias clásicas, para instalarse en otro grupo de influencias, a veces picassianas, dentro de los movimientos artísticos del siglo XX».
