El Obispo de Almería preside la Misa Estacional de la Inmaculada Concepción
A las 11;30 horas del festivo 8 de diciembre, festividad litúrgica de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, se ha llevado a cabo en la Santa Misa Estacional y Bendición Papal en la Santa y Apostólica Iglesia Catedral de la Encarnación de Almería, ocupando la Sagrada Cátedra y predicando la Palabra de Dios, el Obispo diocesano, Monseñor Antonio Gómez Cantero, acompañado por el Arzobispo de Siria Monseñor Juan Abdo Arbach y el Obispo de Goma, de la República Democrática del Congo, Monseñor Cipriano Mbuka, así como, del Vicario General de la Diócesis, Ignacio López Román, quién ha leído el Santo Evangelio, asistido, asimismo durante el oficio religioso por el canónigo magistral y de pastoral Juan José Martin Campos y el canónigo maestro de capilla Juan Torrecillas Cano.
El templo catedralicio, que se encontraba con cientos de fieles, que ocupaban toda la zona central del presbiterio, junto con cofrades de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Almería, presidida por Isaac Vilches Marín, poniéndose el punto final por el Prelado Gómez Cantero al Año Josefino declarado por el Santo Padre Francisco I, agradeciendo la labor pastoral realizada por la Asociación Providentia, que ha coadyuvado de forma activa con la Iglesia diocesana en hacer presente entre los almerienses, la efigie de San José en toda la provincia como Protector de Almería, decisión institucional que en su momento fue acordada de forma colegiada y unánime por todos los Grupos políticos integrantes en la Corporación Provincial. Igualmente, Monseñor Gómez Cantero agradeció la presencia en la Vigila de la Inmaculada Concepción de gran número de personas, sobre todo jóvenes, pertenecientes a movimientos y asociaciones eclesiales, así como, de hermanos feligreses de otras latitudes de mundo, especialmente, de África.
El Sermón del Obispo Gómez Cantero estuvo centrado en la Lectura y el Evangelio, destacándose que estamos adentrados en pleno periodo litúrgico del Adviento, y esta fiesta mariana, es una de las fiestas grandes de la Madre de Jesús. Siendo María, clave en la Historia de la Salvación, siendo considerada por la Iglesia Católica la primera entre todos los santos. Este calificativo nos indica que en ella podemos ver un modelo perfecto de a qué estamos llamados los cristianos. María reunió en su vida una serie de actitudes que la hicieron mantenerse pura a lo largo de toda su existencia: la humildad de quien se sabe pequeña, la disponibilidad absoluta de servicio al que la necesita, la confianza en Dios, la discreción sin buscar protagonismo, la fe confiada de la que cree sin haber visto, todas estas cosas la hacen ser la primera entre todos.
Gómez Cantero nos hizo ver la diferencia entre los dos grandes árboles de la vida, el que procede en el Génesis del árbol de conocimiento del bien y del mal en el huerto del Edén, y el árbol del madero de la Cruz en el Monte Calvario tras el huerto de Getsemaní, en donde un hombre llamado Jesús, después de cumplir toda la ley y los profetas, se presentó para enfrentar su destino, y aunque no quería tomar de esa copa, se sometió en obediencia para morir en la cruz del Calvario, y por ese sacrificio trajo la vida eterna a todos aquellos que creen en Él.
Destacar, que el Cáliz utilizado durante la Eucaristía para el proceso de la Transustanciación del vino en la sangre de Cristo ha sido traído por el Obispo de Siria, en el que se nota en la Copa, “los balazos que el mismo ha sufrido” en esa persecución de los católicos por el radicalismo político que se vive en ese país en los últimos años sumido en guerras civiles entre hermanos.
Antes de finalizar la Santa Misa “Pontifical”, por un lado, ha impartido el Obispo Gómez Cantero en nombre del Santo Padre, la bendición apostólica con indulgencia plenaria, la cual tiene completa plenitud en el alma de los fieles, sí los mismos han recibido la confesión sacramental, la comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice. Asimismo, antes de despedir la ceremonia religiosa, los oficiantes y los fieles se han desplazado al Trascoro del templo catedralicio, en donde se encuentra la bella efigie de la Inmaculada Concepción rezándose cantada la Salve en su honor.

Fuente: Rafael Leopoldo Aguilera Martínez
