EL PAÍS.- El juez advierte: sus evasivas pueden provocar la imputación de la Infanta
Segunda jornada maratoniana de declaración para Iñaki Urdangarin en los juzgados de Palma de Mallorca ante el juez José Castro, que, alrededor de las 17.30, ha finalizado su interrogatorio al yerno del Rey, para dar paso a las preguntas del fiscal. Tras un receso a media mañana y una hora para comer, Urdangarin ha vuelto a la sede judicial, en cuyas inmediaciones no se han repetido las protestas de decenas de personas, como ocurrió ayer en la primera jornada del juicio. Durante la mañana y primera hora de la tarde había más periodistas que curiosos o manifestantes.
Castro ha formulado 500 preguntas durante las 17 horas de duro y exhaustivo interrogatorio. Ahora es el turno del fiscal, que no tiene intención de pedir el careo entre Urdangarin y su exsocio Diego Torres, a quien Urdangarin ha apuntado como responsable.
El yerno del Rey solo se ha declarado responsable de la administración de la empresa Aizoon, que tenía a medias con su esposa, según han indicado a Efe fuentes jurídicas. El imputado ha reiterado que no llevaba la gestión de las empresas investigadas, que eso era asunto de Diego Torres y los hermanos Miguel y Marco Antonio Tejeiro, cuñados de su exsocio.
En su minucioso interrogatorio, José Castro ha advertido al duque de Palma de que sus evasivas podrían provocar la imputación de la infanta Cristina, la que el duque de Palma se refiere como “la infanta doña Cristina”. En sus prolijos comentarios y preguntas, llegó a plantear una hipótesis a Urdangarin, ante tanta reiteración de su papel formal, institucional en Nóos, testimonial, podría desencadenar la citación de la hija del Rey, por tener el mismo rol. José Castro ha presionado así ante las preguntas escapistas del duque de Palma.
Varios abogados han mostrado su malestar por la duración del interrogatorio, y han tenido que cambiar billetes de avión. Muchos tenía juicios y diligencias previstas para mañana en sus lugares de origen. El juez les dará un justificante para excusar su presencia en esos compromisos. Los dos días de declaración se podían haber abreviado si se hubiese aceptado la grabación del interrogatorio. La transcripción escrita, a la antigua, duplica al menos la duración. Al final el duque ha de repasar los folios del acta. Su defensa se negó al vídeo.
El instructor del caso Nóos quería concluir esta misma tarde, aunque también advirtió ayer que el duque de Palma deberá acudir en el futuro de nuevo a responder a sus preguntas. Y quizás a someterse a un careo con su exsocio.
La comparecencia, que ya dura más de 19 horas, ha abordado esta mañana las operaciones realizadas por el Instituto Nóos a partir de 2006, después de que el duque de Palma abandonara la presidencia de la entidad. Urdangarin ha contestado al instructor también en este punto y ha alegado que no exigió cobrar los 400.000 euros que Nóos tenía pendientes de cobro del Gobierno de Baleares.
El duque ha explicado, según fuentes del caso, que en 2007, cuando ya no figuraba en Nóos, ejerció de emisario de su socio, Diego Torres ante el entonces director general de Deportes del Gobierno balear, José Luis Ballester, Pepote, después de que éste le llamara en ocho ocasiones. El juez le exhibió un correo electrónico del 21 de julio de 2008 en el que reclamó a Torres su parte en cuatro proyectos pendientes. Lo razonó y matizó.
Antonio Alberca, el abogado del expresidente del Gobierno balear Jaume Matas ha afirmado que el juez José Castro ha amenazado a Iñaki Urdangarin con la “tortura” que supondría un careo con su exsocio. También ha señalado que el juez podría imputar al expresidente Camps y a la alcaldesa de Valencia.
Además, según la Agencia Efe, Iñaki Urdangarin ha asegurado, en todo momento, que desconoce la existencia de una trama de empresas urdida, supuestamente por él y por su exsocio Diego Torres, para desviar dinero público obtenido por el Instituto Nóos, tal y como sospecha la Fiscalía Anticorrupción.
El duque de Palma ha señalado desconocer también la gestión administrativa y la facturación de estas empresas, en un interrogatorio en el que habla principalmente el juez y el duque responde escuetamente con su desconocimiento de los hechos investigados.
