El programa para niños con discapacidad del Patronato de Deportes ayuda a 21 escolares del centro Princesa Sofía en su rehabilitación
“Aquí trabajamos con las sensaciones”, afirmaba este martes Mª del Mar Contreras, directora del Centro Específico de Educación Especial (CEEE) Princesa Sofía. Y es que a la gran labor que realizan en las aulas hay que sumar una terapia muy especial. Un programa específico para niños con discapacidad física y psíquica ayuda a los pequeños en la piscina del colegio a que mejoren su movilidad y muchas otras habilidades. Esta actividad, que tiene lugar con dos monitores especializados dos veces por semana, se realiza gracias al apoyo del Patronato Municipal de Deportes (PMD) desde hace ya una década y supone grandes beneficios para los 21 escolares menores de 12 años que forman parte de la misma.
María Vázquez, concejala de Deportes, ha visitado esta mañana las instalaciones del Princesa Sofía acompañada por la responsable del CEEE, que hacía hincapié en el poder rehabilitador de las sesiones que se realizan dos veces por semana allí. Así, la edil ha podido conocer de primera mano la labor que se realiza en la pequeña piscina del colegio gracias a dos monitores que están pendientes en todo momento de niños con parálisis cerebral y otras problemáticas.
La atención a los pequeños, hasta 21 escolares repartidos en distintos turnos, es especializada y muy personalizada, ya que necesitan dedicación constante e individual. “El trabajo que se realiza aquí es realmente encomiable y precioso. Los monitores y docentes de este centro tienen una gran vocación y su esfuerzo se ve reflejado en los resultados que obtienen con los niños, que mejoran visiblemente gracias a ellos”, señala María Vázquez. No es para menos, ya que el programa se prolonga anualmente desde octubre hasta mayo, desde hace ya diez años.
“El PMD decidió poner en uso esta piscina al saber que no se utilizaba y aportar una subvención para contratar a monitores especializados, ya que creemos que es algo necesario y que deseamos seguir manteniendo a lo largo del tiempo, como llevamos haciendo todos estos años”, ha añadido la edil.
El agua caliente de la pequeña piscina relaja a estos niños con diferentes dolencias, la mayoría de los cuales sufren espasticidad, un trastorno motor del sistema nervioso que hace que los músculos se pongan tensos y rígidos. “Una vez tranquilos y en situación de ingravidez, se puede trabajar mejor con ellos a través de juegos, estiramientos…”, explica Juanma Fenoy, uno de los monitores de este programa, solo una de las distintas iniciativas del PMD en lo que a deporte y actividad adaptada se refiere. La estimulación multisensorial es una de las claves, ya que aporta beneficios tanto físicos como psicológicos. La sonrisa de los pequeños es la mejor recompensa para el esfuerzo que supone realizar este tipo de terapia.
