El PSOE protesta contra una reforma local que convertirá a los vecinos de los pueblos en “ciudadanos de segunda”
Alcaldes y concejales socialistas, junto a los coordinadores comarcales de la Ejecutiva Provincial del PSOE de Almería, se han concentrado este jueves, 12 de diciembre, a las puertas de la Diputación Provincial para manifestar su rechazo al proyecto de ley de Reforma de la Administración Local, impulsado por el Gobierno del PP y que se votará el próximo lunes en el Senado.
Los socialistas han advertido de que esta reforma convertirá a los vecinos de los municipios pequeños en ciudadanos de segunda, al retirarles competencias a los ayuntamientos y entregárselas a la diputaciones provinciales.
La diputada provincial del PSOE Rafaela Ortega, ha señalado que, con la nueva ley, “cuando los vecinos de los municipios pequeños tengan un problema como la rotura de una tubería en la calle o que el agua no les llegue con suficiente presión, ya no podrán acudir a su alcalde, sino que tendrán que dirigirse al presidente de la Diputación, una persona que ellos no han elegido directamente con su voto, sino que ha sido designada por un partido político”.
Ortega ha añadido que, con la reforma impulsada por el PP, “las corporaciones locales quedarán relegadas a meras figuras decorativas, para acompañar a los santos y tener cuidados los cementerios, mientras que la Diputación va a ser quien va a llevar la gestión de los servicios públicos de los ayuntamientos pequeños, mediante empresas privadas que se van a enriquecer con los impuestos de los ciudadanos”.
Privatización encubierta
El alcalde de Benahadux, Juan Jiménez, ha insistido en que esta ley supone una “privatización encubierta de los servicios que dan los ayuntamientos”. “El PP, con su mayoría, quiere modificar leyes desde un punto de vista ideológico”, ha dicho, “ésta no es una reforma para gestionar más eficazmente, sino una reforma para quitar la administración local y dársela a las empresas privadas”.
Al hilo, Jiménez ha criticado que el PP “se meta con los ayuntamientos pequeños y pretenda quitarlos de en medio para poder gestionar ellos todos los servicios, con las empresas de sus amigos, y sin embargo a ayuntamientos como el de Madrid, que tiene tanta deuda como todos los demás ayuntamientos juntos, les dejan que hagan todo lo que quieran y no les ponen ninguna cortapisa”.
El alcalde de Benahadux ha asegurado que el municipio que gobierna desde hace 11 años, con 4.500 habitantes, es un municipio “bien gestionado, con superávit, que cubre todos los servicios, paga todas sus facturas y no tiene ningún problema financiero”, por lo que “si de verdad quieren defender el municipalismo, que dejen a los ayuntamientos tranquilos, que les den independencia y autonomía financiera y les dejen gestionar”.
Hacia la etapa preconstitucional
Por su parte, el alcalde de Lubrín, Domingo Ramos, ha lamentado que la nueva ley de administración local les quite a los ayuntamientos de municipios pequeños “autonomía y autogobierno”, hasta el punto de acercarlos “prácticamente a la etapa preconstitucional, donde el alcalde era el farmacéutico, el médico o el cacique del pueblo, que era un mero títere del gobernador civil o del presidente de la diputación”.
“Detrás de todo esto está la ideología del PP, que menosprecia a la gente que vivimos en las zonas rurales, y cuando nos quiten competencias”, ha advertido, “nos convertiremos en ciudadanos de segunda categoría o tendremos que emigrar a la periferia de la ciudad”.
Ramos ha detallado que con esta reforma de la administración local, el Ayuntamiento de Lubrín tendría que dejar de prestar “un servicio tan importante como la guardería, el servicio del agua o simplemente la línea de transporte que acerca los días de mercado a los vecinos de los barrios”.
Los alcaldes y concejales del PSOE han mostrado también su preocupación por la retirada de las competencias locales en políticas sociales prevista por la ley y su traspaso a las comunidades autónomas, sin que se haya contemplado la financiación necesaria.
