El Real Madrid da un paso de gigante hacia el título de Liga al imponerse al Atlético en el Calderón
El Vicente Calderón se disfrazó de infierno para recibir uno de los partidos que antaño tenían casi el valor de toda una temporada. Como si la mera motivación de enfrentarse al eterno rival capitalino no fuera suficiente, el aliciente de la relevancia de los puntos en juego convirtió este derbi en un partido dramático. Los colchoneros se encontraban ante uno de los últimos trenes con destino Europa -Champions League o Europa Liga- y los visitantes, el líder de la Liga BBVA, debían lidiar con la punzante presión infligida por el Barça, que había reducido un amplio colchón de 10 puntos al frenético punto que les separaba al inicio de este choque con sabor a tradición madrileña.
Jose Mourinho y Diego Pablo Simeone dispusieron de sus onces de gala para llevarse el gato al agua en una de las batallas más complicadas que todavía les depara el calendario liguero. Con todo por ganar y un precipicio asomando en caso de derrota (o empate). El carácter decisivo de estos tres puntos presagiaba en choque de equipos dispuestos a hacer de la intensidad y la presión sus armas de combate. Sin embargo, el equipo local salió al partido con toda la creatividad disponible, alineando a Diego, Arda, Adrían y Falcao -estos últimos, todavía convalecencias de un proceso gripal- y con el nivel de subida de sus carrileros como incógnita. El madridistas, por su parte, repitieron el esquema tradicional con las entradas de Kaka, Di María y Coentrao como variantes. Higuaín y Özil se cayeron del once inicial en un intento del técnico luso por abrir el campo y evitar el embotellamiento central al abrir a Ronaldo a una banda y con el “fideo” en la otra.
Con este guión sobre el tapete arrancó el partido en un coliseo dispuesto a ejercer de jugador número doce y convertir la presión ambiental en un recoveco más de la táctica del “Cholo”. Inmersos en unos primeros minutos gobernados por las imprecisiones y la lucha por gobernar el centro del campo de dos equipos muy bien plantados en el terreno de juego, la ocasiones llegaron en rápidas transiciones y a balón parado. Di María tuvo la primera con un disparo que envió a córner Courtois en el primer minuto y Falcao respondió en el noveno con un chut potente que Casillas se sacó de encima.
Tras los instantes de tanteo, el Atlético de Madrid lograba imponerse maniatando las intentonas individualistas de Ronaldo, Kaka y Di María. Fruto de los robos generados por la red tejida por Simeone llegaron las transiciones rojiblancas capitaneadas por Adrián. Falcao tuvo varias opciones de remate y el equipo local acechaba la meta de Casillas a balón parado.
Sin embargo, cuando el Madrid parecía cortocircuitado llegó el primer tanto del partido. Nació de una falta frontal, ciertamente alejada de la meta de Courtois. Cristiano Ronaldo, poco fino en la combinación al igual que el resto de su equipo, tomó el balón y encañonó un lanzamiento que batió al meta local. Cuando más desdibujado parecía el equipo madridista y más desajustes defensivos sufrían en las veloces transiciones colchoneras, llegó su primer gol zarpazo. La pegada, ese concepto asimilado al acervo al rol tradicional del Madrid en los derbi, volvía a aparecer en el minuto 25 de partido.
El Atlético trató de reaccionar aumentando su actividad combinativa y lanzando a jugadores como Arda, Filipe y Diego. Pero el Madrid aprovechó el tanto anotado para exhibir su oficio, cerrar líneas para buscar la contra de la mano de un Ronaldo cada vez más crecido. Fruto de esa posición “cómoda” para un bloque entrenador por Mourinho, los jugadores creativos visitantes se soltaron con más espacios. Benzema perdonó el segundo en el minuto 31 a enviar fuera un brillante centro de Di María. El luso remató a las manos de Courtois minutos después reflejando el crecimiento del cuadro visitante tras el gol anotado.
Los colchoneros no supieron reaccionar al gol encajado de inmediato. Las ocasiones visitante enfriaron la intensidad ofensiva colchonera y tan solo en los últimos minutos del primer acto llegaron los acercamientos a la meta de Casillas. Filipe y Diego enviaron sendos lanzamientos lejos de la portería madridista como intento final de recuperar el aliento perdido. La batalla por el mediocampo complicó la labor creativa y, en este guión, el Madrid salía victorioso.
Mourinho fue el primero en mover ficha tras el descanso al dar entrada a Özil en el campo en sustitución de Kaka. El técnico luso apostaba por la movilidad del genio alemán para hacerse con la posesión del balón. El teutón debía bajar más que el brasileño para apoyar la salida del balón.
Cuando el movimiento táctico daba sus frutos y el Madrid dominaba la posesión y la batalla en el centro del campo, una jugada por banda de Adrián equilibró el choque. El asturiano recibió, recortó a una zaga encerrada y la puso en la cabeza de un Falcao excelso en el remate. El colombiano mandó a la red un soberbio cabezazo y todo empatado en el minuto 52.
Pero el Madrid no varió su apuesta. Su dominio de la posesión de balón apagó la presión rojiblanca y encerró a su rival en el balcón del área. Y fruto de este punto de inflexión se desnuveló el derbi nuevamente. Las oportunidades caían como una losa sobre la actitud de los pupilos de Simeone. Benzema y Di María probaron suerte si éxito en un partido dirigido ya por Xabi Alonso y Özil.
Sin embargo fue Ronaldo el encargado de materializar el cambio de actitud madridista en el segundo tanto. El luso recibió un balón
en el pico del área, con la zaga rojiblanca expectante y encañonó a Courtois con un chut imposible. Segundo gol madridista y apertura del camino hacia la sentencia del partido.
Los ejecutores de la goleada final fueron Ronaldo -que se erigió en el mejor del partido con un “hattrick” que le pone al frente de la lista de goleadores- y Callejón, que anotó en uno de los primeros balones que tocó. Los espacios provocados por el paso hacia adelante de las líneas colchoneras tras encajar el segundo gol visitante se antojo decisivo para la consecución de una victoria cómoda del líder de la Liga BBVA. La victoria en la batalla por la posesión dio tres puntos de oro al equipo de Mourinho, que se aleja del Barça en la lucha por el título. Tres puntos de oro en una de las salidas más complicadas que le restan al club merengue. Los colchoneros dieron la cara hasta que la posesión decidió el encuentro. Simeone y los suyos deberán seguir en la pelea por las plazas europeas.
