El Señor del Puerto, fe y tradición junto al Cristo del Mar
Todavía resuenan en los sentires del alma y el corazón todo cuanto aconteció durante la procesión de alabanza del Santísimo Cristo del Mar, el pasado sábado día 9 de agosto, que se encuentra al culto público en la Iglesia parroquial de Santa Ana y San Joaquín del vetusto y señero barrio del Puerto en Roquetas de Mar, Almería. Templo bajo la dirección espiritual del cura – párroco Rvdo. Manuel Navarro González.
Se realizó la primera “levantá” en el interior del templo por María Pintor Moreno, gran benefactora de la cultura piadosa religiosa en todo el municipio de Roquetas de Mar y madrina de la bendición del Cristo del Mar, junto al también padrino, Hijo Adoptivo de Roquetas de Mar, Javier Arenas Bocanegra, bajo la dirección espiritual en aquel entonces cura párrafo Rvdo. Ginés García Sánchez, a quien la Hermandad le rindió un testimonio de afecto por el reciente fallecimiento de su madre, q.e.p.d., y tía del Obispo de Getafe, Monseñor Ginés García Beltrán.
El cortejo procesional con la imagen sagrada cristífera de esa tarde – noche del sábado día 9 de agosto con un cielo y la mar azules que se conjuntaban en una simbiosis espiritual para acompañar al Cristo del Mar por las calles estrechas abarrotadas de vecinos fieles y feligreses, y otros venidos de otras latitudes, que dejaban caer una inmensidad de lágrimas devocionales en testimonio cristiano a tan bella imagen salida de la gubia del imaginero sevillano Ventura Gómez Rodríguez.
Se ha hecho una tradición eclesial, que el segundo sábado del mes de agosto, el Santísimo Cristo del Mar abandone por unas horas el presbiterio del templo, en donde se encuentra expuesto al culto religioso, y se sitúe en su majestuoso paso de estilo barroco, al ser llevado por un centenar de costaleros, mujeres y hombres de trono al estilo malagueño con unción penitencial hasta la propia mar, cuyo oleaje es un sonido que se hace entrañable junto al Castillo de Santa Ana y el Faro para proceder al tradicional y simbólico “Lavapiés” en la explanada recubierta por las bóvedas de las palmeras y a los sones de marchas procesionales, bellas sinfonías de la Agrupación Musical Cristo del Perdón de Guadix.
En el interior del templo, finalizada la Santa Misa de Acción de Gracias y antes de comenzar la andadura cofrade, se cantó el himno del Cristo del Mar de singular belleza y, a continuación, el emotivo cántico de la Salve Marinera, que en las voces del piquete de caballeros y damas militares de la Infantería de Marina, que acompañaron con marcialidad castrense y su vistoso paso de la oca durante todo el recorrido a la efigie sagrada, hicieron vibrar a todos cuantos presenciaban el transito espiritual del Santo Cristo del Mar.



El cortejo procesional con la presencia de autoridades civiles y militares, estuvo presidido por el Alcalde-Presidente del Ayuntamiento de Roquetas de Mar, Gabriel Amat Ayllón, con asistencia de la Corporación Municipal, Jefatura de la Policía Local, Teniente de la Guardia Civil y mandos militares de la Marina, Capitán de Navío Jefe de la Comandancia Naval en Almería. Asimismo, en la presidencia cofrade, se encontraban el hermano mayor de la Hermandad del Santísimo Cristo del Mar y la Virgen de las Angustias, la Junta de Gobierno, caballero legionario revestido con el uniforme de la Legión que portaba su medalla cofrade, así como, la presencia de otras Hermandades y Cofradías de Roquetas de Mar, tanto penitenciales como de gloria, con especial significación a la Hermandad penitencial del Santísimo Cristo del Mar y Nuestra Señora de las Lágrimas, El Calvario, del barrio de Pescadería – La Chanca de Almería. Llamativo la prestancia de las camareras de la Virgen de las Angustias revestidas con mantilla blanca rota de preciosos encajes.
Otro momento especial fue, tras la realización del Lavatorio, haciéndose un silencio sepulcral entre los miles de personas asistentes al comenzar a entonarse “La Muerte no es el final”, y nudo se nos hizo en corazón a todos los presentes desde diversos angulares de donde podíamos percibir esas letras esperanzadoras. Simultáneamente, ráfagas coloridas de simbología al cielo de castillos de fuegos artificiales, que hicieron las veces de los disparos reglamentarios de las salvas tras la mística plegaria del Rvdo. Navarro González:
“Señor de los ejércitos, Dios de la paz, te pedimos por aquellos que han caído en combate, por aquellos que han dado su vida defendiendo la fe, la justicia o la libertad. Concédenos la gracia de recordar su valentía y su sacrificio, y de honrar su memoria con nuestras acciones. Que su sangre derramada sea semilla de paz y de unidad. Danos la fuerza para construir un mundo mejor, donde reine la justicia y la fraternidad. Que su descanso sea eterno y que la luz perpetua los ilumine. Amén.”
En ese momento, el mar, la mar, latía en su oleaje a la espera de volver a escuchar el Himno Nacional, mientras entronizaban al Cristo del Mar en su paso – trono de identidad y simbología marinera y comenzó, entre las fragancias del incienso, jazmines y galanes de noche, el regreso del cortejo con cientos de personas que no quisieron separarse del Cristo del Mar y que volvieron a aglutinarse en los aledaños del templo para recibir la última de las bendiciones. Gran labora la realizada por el servicio de protección civil y la policía local para que se pudiese desarrollar este acontecimiento tan singular en toda la provincia de Almería.
También, muy acertada la decisión de la Hermandad de ajustar el horario del tránsito procesional, lo que ha permitido a muchas personas y familias poder seguir acompañando y permanecer junto al Cristo en su procesión de alabanza. En definitiva, una loable y plausible muestra de la piedad popular almeriense en el que, el eco del Santísimo Cristo del Mar seguirá vivo por los siglos de los siglos en Roquetas de Mar.
Rafael Leopoldo AGUILERA MARTÍNEZ
