El último insulto de Rajoy
El otro día Mariano Rajoy, allá por las marismas, insultó a los españoles una vez más.
Y muy especialmente, a los que están sin empleo y tienen que apañarse con una mísera ayuda de 400 euros que aún están planteándose eliminar. Y nos insultó con su característica estulticia emocional. Dijo:
“Nos preocupamos demasiado por lo material, y que al final los seres humanos somos sobre todo personas, con alma y con sentimientos, y esto es muy bonito y me reconforta mucho”.
Yo, si pudiera, le obligaría a rectificar y convertir el insulto en lo que él pretendía que fuera su reflexión: una ejemplarizante llamada a la espiritualidad. Bastaría con añadirle unas pocas palabras y la cosa quedaría así de bien:
“Nos preocupamos demasiado por lo material, y que al final los seres humanos somos sobre todo personas, con alma y con sentimientos. Por eso los ministros de este gobierno y yo mismo hemos renunciado a nuestros salarios. Y esto es muy bonito y me reconforta mucho”.
Ser líder político, presidente de Gobierno, en este país se ha puesto muy barato. Pero que no pretendan también poner al alcance del más patán el liderazgo espiritual.
Septiembre viene caliente y habrá que estar preparados para cualquier cosa. Las políticas neoliberales han demostrado su absoluta ineficacia ensañándose, para mayor gloria de los mercados, en los más humildes. Estas cosas es lo que tienen, que envilecen a quienes toman esas medidas y hace madurar a la ciudadanía. Este otoño la ciudadanía va a tomar la palabra y habrá que ver cómo, una vez más, nuestra clase política no es capaz de ponerse a su altura.
Con Rajoy el Consejo de Ministros se ha convertido en un matadero que abastece de carne humana a los mercados. Veremos cuántos corderos están dispuestos a ir al matadero sin decir nada.
-Mario López-
