ENTREVISTA a Luis de Guindos, Ministro de Economia y Competitividad: «Los ciudadanos nos han elegido para hacer esta política. No es imposición»
El ministro de Economía reconoce que la semana pasada ha sido «la peor desde que se constituyó el Gobierno del PP». Los mercados han atacado con dureza la deuda y la Bolsa ha sufrido un serio correctivo. El día que mantuvimos la conversación se acababa de aprobar la Ley de Estabilidad y Argentina amenazó con expropiar Repsol. Sin embargo, a pesar de las dificultades, Luis de Guindos ve motivos para el optimismo.
Pregunta.- ¿Esperaba el ataque de los mercados que se ha desatado esta última semana contra España?
Respuesta.- Había la percepción de que, después de las dos inyecciones de liquidez del BCE, podía producirse cierta tensión. El rally había sido muy fuerte, el estrechamiento de la prima de riesgohabía sido muy intenso y esperábamos que, a mediados del mes de abril, hubiera una cierta corrección. Otra cuestión distinta era la intensidad de esa corrección. ¿Por qué ha sido tan fuerte? Ha habido una serie de factores globales que explican la volatilidad de los mercados de los últimos días.
En primer lugar, la percepción de que en Estados Unidos no iba a haber más inyecciones de liquidez extraordinarias por parte de la Reserva Federal, lo que tiene un impacto en la política monetaria europea; en segundo lugar, la mayoría de los indicadores adelantados ha ido apuntando hacia una situación de desaceleración económica en Europa, más intensa de lo previsto hace solamente unos meses y que va a tener un impacto en las proyecciones de reducción del déficit público. Los mercados temen que, si la desaceleración económica es más brusca, obligue a un mayor esfuerzo de consolidación fiscal y que, a su vez, ese mayor esfuerzo tenga un impacto económico negativo en el crecimiento en Europa.
P.- ¿Usted diría que ésta ha sido la peor semana desde que se constituyó el Gobierno?
R.- Desde el punto de vista de la presión y la volatilidad de los mercados, sin duda. Ha habido una ampliación muy importante del diferencial y, lógicamente, las bolsas han sufrido. Hay dudas sobre el crecimiento de la economía mundial y, además, no se ha recuperado totalmente la credibilidad respecto al futuro de la Unión Monetaria, a pesar del rescate a Grecia, a pesar de la firma del pacto fiscal, a pesar de las inyecciones de liquidez, a pesar de que se ha ampliado el Fondo de Rescate Europeo. Pero siguen existiendo dudas sobre el proyecto europeo y, en ese entorno, situaciones de volatilidad como la que hemos vivido esta semana hay que asumir que se pueden volver a producir.
P.- Estos ataques se producen después de la presentación del Presupuesto ¿Cree que eso significa una muestra de desconfianza hacia nuestras cuentas públicas?
R.- No hay que buscar una relación causa-efecto entre el Presupuesto y la prima de riesgo. Han ido surgiendo dudas sobre el proyecto europeo. Vayamos por partes: las inyecciones de liquidez del BCE han solucionado el problema de financiación de los bancos, pero siguen existiendo dudas en el entorno europeo sobre el proceso de consolidación, que no se ha dado todavía en el sector bancario en Europa, y también sobre los requerimientos de capital de la Banca europea.
Esas dos cuestiones plantean una situación de incertidumbre sobre el futuro del euro, que se va a tratar en la reunión del fin de semana próximo del Fondo Monetario Internacional en Washington.
P.- ¿Usted cree que el Presupuesto no ha influido en esa situación de desconfianza hacia España?
R.- Lo que sí está teniendo influencia en los inversores internacionales es el esfuerzo de ajuste presupuestario. Pasar del 8,5% al 5,3% de déficit se percibe como un esfuerzo muy intenso que puede afectar al crecimiento económico. No es tanto la presentación del Presupuesto como los temores a que ese esfuerzo de consolidación tenga impacto en el crecimiento español. Es decir, que se cree un círculo vicioso. Por eso, es fundamental complementar el esfuerzo de consolidación fiscal con otro tipo de medidas de estímulo al crecimiento.
P.- El Gobierno adelantó el lunes un recorte en los gastos de sanidad y educación de 10.000 millones. Aunque no son partidas que afectan directamente al Presupuesto, porque son competencias de las CCAA, ¿no hubiera sido más efectivo haberlas anunciado cuando se presentó el Presupuesto?
R.- Son agendas distintas. En estos momentos existen tres dudas fundamentales sobre España. En primer lugar, dudas sobre la capacidad de las comunidades autónomas para cumplir con su objetivo de déficit, porque hay que tener en cuenta que dos tercios de la desviación del año pasado fueron responsabilidad suya.
La segunda duda es que el ajuste nos puede llevar a un menor crecimiento, con un paro que ya está en el 23% de la población activa.
Y la tercera duda es que ese menor crecimiento también puede impactar en las cuentas de las entidades bancarias. ¿Cuál es la estrategia de política económica del Gobierno? El contexto no ayuda, porque, como ya he dicho, hay muchas dudas sobre el proyecto del euro, sobre todo en el mundo anglosajón. Te dicen: «Cuando no sea Grecia, será Portugal; cuando no sea Portugal, será Irlanda; cuando no sea Irlanda, será España; cuando no sea España, será Italia…». Es muy difícil que no haya ataques de los mercados si continúan los interrogantes sobre el euro y el proyecto de Unión Europea.
La primera cuestión es asumir que va a haber más episodios de volatilidad, de repunte de la prima de riesgo, de nerviosismo en los mercados en los próximos meses. La única forma de superar esos episodios es tener un referente muy claro de adónde queremos ir y cuál es nuestra hoja de ruta. Te tienes que evadir de los movimientos a muy corto plazo de los mercados. Lo que hay que ver es la tendencia a medio plazo.
P.- ¿No cree que lo que hizo el Gobierno el pasado lunes generó una sensación de improvisación?
R.- La reunión del lunes estaba prevista desde hacía semanas. Pero, insisto, la única forma de reducir la volatilidad de los mercados es que sepan que el Gobierno tiene una hoja de ruta, unos objetivos y un diseño claro de política económica. El arma fundamental es la Ley de Estabilidad Presupuestaria que permite el control de las comunidades autónomas. Supone un avance importantísimo desde el punto de vista del compromiso de las autonomías, porque el Gobierno va a tener indicadores adelantados de la evolución de sus Presupuestos y capacidad de control e influencia sobre los mismos. En segundo lugar, cómo vamos a minimizar el impacto del ajuste fiscal en el crecimiento económico. Aquí quiero dejar claro que la consolidación fiscal para España es ineludible. Si no se produce, se encarecerá la financiación en el sector público y privado, y tendrá, además, un impacto negativo a medio plazo en la confianza hacia España. ¿Cómo compensamos esa influencia del ajuste en el crecimiento económico? Con medidas como la reforma laboral, ideada para facilitar la generación de empleo. Medidas también como la reforma bancaria, que está pensada para eliminar las dudas sobre el sector bancario español. Y, en tercer lugar, que, como consecuencia de esa reforma y el ajuste de valoración que hemos hecho en los activos inmobiliarios, España va a ser el país con el sistema financiero más saneado de toda Europa y en el que se va a producir un proceso de concentración que tampoco se ha llevado a cabo en la UE.
P.- ¿El Gobierno tiene previsto, si se sigue produciendo un deterioro de la confianza hacia España, recurrir a nuevos ajustes?
R.- Eso sería incompatible con el planteamiento que estamos haciendo de medio plazo.
P.- ¿Con lo que ya ha hecho el Gobierno, es suficiente para alcanzar el objetivo de déficit para este año?
R.- Hemos hecho unos Presupuestos creíbles. Partimos de una proyección de crecimiento realista, nadie ha dicho lo más mínimo de que la caída del 1,7 del PIB no sea realista… ¿Por qué falló el objetivo de déficit público el año pasado? Porque las proyecciones que se hicieron de los ingresos públicos eran absolutamente irreales para 2011. Hubo una desviación de gasto, que no fue muy importante. De los 27.000 millones de desviación, la mayor parte se originó porque los ingresos se habían proyectado incorrectamente. Eso este Gobierno no lo va a hacer.
P.- ¿Se puede decir que el ajuste este año está concluido con las medidas que ya se han aprobado?
R.- Desde el punto de vista presupuestario, sí. Eso no quiere decir que, posteriormente, el Gobierno no siga tomando medidas para llevar adelante más reformas en sanidad o en educación, cuyo objetivo es garantizar la sostenibilidad de esos servicios en el medio plazo.
P.- ¿Va a ser necesario subir más impuestos durante este año?
R.- No. El objetivo se cumple con la subida del Impuesto de Sociedades, del IRPF y del IBI y la regularización fiscal, aprobadas ya.
P.- ¿Ha habido una campaña contra España en Europa?
R.- No. Ha habido una serie de declaraciones que, más que perjudicar a España, lo que hacen es dañar al euro. La credibilidad de la zona euro no está consolidada y cualquier tipo de divergencia, cualquier tipo de duda sobre cualquier miembro de la UE, genera automáticamente interrogantes sobre el proyecto. Quien se crea que se puede inmunizar como consecuencia de ataques a otro país en la zona euro se equivoca. En la zona euro todos estamos en el mismo barco.
P.- ¿Debería haber habido una intervención institucional de la Comisión para llamar al orden?
R.- La Comisión tiene el papel que tiene. Creo que el comisario Olli Rehn hizo una declaración muy clara al respecto el Viernes Santo.
P.- ¿Tiene el Gobierno un plan B para el caso hipotético de que se produjera una intervención?
R.- España no va a pedir el rescate. No se va a producir la intervención. España ya está, de alguna forma, bajo un proceso de supervisión por parte de la Comisión y del Banco Central Europeo, porque existe lo que se llama el Mecanismo de Alerta Temprana, en el cual estamos desde el año 2010. Ese mecanismo supone que tenemos un diálogo constante y que compartimos toda la información con la Comisión Europea. Y, luego, lo que mucha gente no entiende es que el rescate se produce cuando un país deja de financiarse en los mercados.
P.- ¿No ve en ninguna circunstancia la posibilidad de un rescate de España?
R.- Un país necesita ser rescatado o intervenido cuando se le cortan sus fuentes de financiación. Es decir, lo que pasó en Grecia, en Portugal y en Irlanda. Ése no es en absoluto el caso de España. España ha financiado ya el 50% de las necesidades del Tesoro en sólo tres meses y, además, con emisiones de bonos a medio y largo plazo. Los bancos españoles tienen liquidez suficiente para hacer frente a los vencimientos de los dos próximos años.
Un rescate significa que te dan financiación a cambio de obligarte a hacer una política económica. No necesitamos financiación y, además, el Gobierno español, por convicción, no por imposición del exterior, está convencido de que tiene que aplicar una política económica ortodoxa.
P.- ¿En el horizonte no hay ningún peligro de que España tenga problemas de financiación?
R.- España no tiene en absoluto problemas ni necesidades urgentes de financiación.
P.- ¿Cómo se concretaría una intervención?
R.- En una intervención pierdes la autonomía política y económica. Portugal, por ejemplo, tiene un plan de política económica acordado con el Fondo Monetario Internacional y con la Comisión Europea en el cual, efectivamente, a cambio de financiación, porque no tiene acceso a los mercados, le establecen una serie de objetivos desde el punto de vista macroeconómico. Además, tengo que insistir en que la política económica correcta en el caso de España la está haciendo un Gobierno democrático, elegido con un mandato claro. Han sido los ciudadanos los que nos han elegido para hacer esa política, no es una imposición exterior.
P.- Para evitar sobresaltos, ¿sería bueno que el BCE apoyara más claramente a países en dificultades que están haciendo los ajustes, como España o Italia?
R.- El Banco Central Europeo ha hecho mucho desde el punto de vista de la liquidez. Ha inyectado prácticamente un billón de euros en la banca europea. Una parte se ha destinado a la deuda pública y otra parte de esa liquidez tendrá que acabar filtrándose hacia el sector privado. Se ha hecho un esfuerzo muy notable al respecto. Pero la confianza la proporcionan las medidas que se aplican, no las inyecciones de liquidez, que lo que le dan a los gobiernos es tiempo.
P.- ¿No cree que el BCE debería haber seguido el camino de la Reserva Federal, cuya actitud ha sido mucho más decidida en la compra directa de la deuda del Tesoro americano?
R.- Insisto, el BCE ha hecho un esfuerzo desde el punto de vista de inyección de liquidez. Las diferencias entre Estados Unidos y Europa son interesantes. La Reserva Federal ha inyectado, probablemente, más liquidez que el BCE. Estados Unidos ha adoptado una política fiscal globalmente mucho más expansiva que la de Europa. Y, fundamentalmente, Estados Unidos ha llevado a cabo un proceso de recapitalización y de saneamiento de sus bancos mucho más rápido que en el caso de Europa. Ahora no existen dudas sobre la banca americana, mientras que, efectivamente, pueden existir más dudas sobre la necesidad de continuar avanzando en el proceso de consolidación y de recapitalización de los bancos en Europa.
P.- ¿A medio plazo es factible la emisión de eurobonos?
R.- El eurobono es una emisión conjunta. En los emisores hay una responsabilidad mancomunada y solidaria, lo que supone que cada país miembro responde de la totalidad de la emisión del resto de países. Eso solamente se puede producir cuando se haya avanzado en el proceso de la integración y desde el punto de vista de la coordinación de políticas económicas.
P.- ¿La recién aprobada Ley de Estabilidad garantiza mecanismos para hacer cumplir el objetivo de déficit en las autonomías?
R.- Evidentemente. Introduce un sistema de penalizaciones y un sistema de corrección, sobre todo con las desviaciones de alerta temprana, que antes no existían. Después, quien incumpla sus objetivos desde el punto de vista presupuestario no va a tener liquidez para financiar dicho incumplimiento.
P.- ¿Cómo valora que el PSOE no haya apoyado esta ley?
R.- Es incongruente. Una de las cuestiones positivas que se hicieron al final de la última legislatura fue la modificación constitucional. En este tipo de cuestiones es básico tener un consenso amplio.
P.- Esperanza Aguirre ha abierto el debate de la devolución de competencias al Estado. ¿Cómo valora esa idea?
R.- Lo que necesitamos en este momento es pasar el mensaje claro de que las comunidades autónomas se van a ajustar al objetivo de déficit y que van a ser transparentes en sus cuentas… El problema ahora de las comunidades autónomas es el de la credibilidad de sus cuentas. Han acumulado una enorme cantidad de impagos que ha llevado a que este Gobierno haya tenido que llevar a cabo una limpieza a través de un crédito sindicado de 35.000 millones de euros.
P.- ¿No ve usted necesaria una reforma del modelo de Estado?
R.- Ahora, lo que está pidiendo la gente no es una recentralización de competencias, sino transparencia y ajuste presupuestario.
P.- ¿Se emitirán hispanobonos?
R.- Las comunidades autónomas tienen unas dificultades enormes de acceso a los mercados de capital en estos momentos. Están pagando una prima, en términos de coste de financiación, muy importante con respecto a las emisiones del Tesoro. Las CCAA tienen vencimientos por unos 35.000 millones de euros y, además, tienen que financiar este año su déficit público, lo que suma otros 15.000 millones de euros. Es decir, que en 2012 necesitan financiar 50.000 millones. El Gobierno no va a dejar caer a ninguna comunidad autónoma. Pero ese compromiso de apoyo y de soporte tiene que venir sustentado, necesariamente, por el compromiso de reconducir su situación presupuestaria.
P.- ¿Cómo marcha la economía española?
R.- La economía española entró en caída libre desde mediados del año pasado hasta final de año. Se anuncian las elecciones con muchísima anticipación y se paralizan todos los proyectos y todas las decisiones importantes desde el punto de vista de inversión y consumo. Se pasó de tener una inercia alcista, al crecimiento cero en el tercer trimestre y al -0,3 en el cuarto trimestre. Si me hubiera preguntado hace dos meses, yo hubiera esperado un primer trimestre de 2012 mucho peor de lo que fue el último trimestre del año pasado. Pero no va a ser así. Va a ser un trimestre malo, de crecimiento negativo en términos intertrimestrales. Va a ser un trimestre malo en términos de empleo, pero no va a ser peor que el último trimestre de 2011. Por el momento, yo veo un primer trimestre con un comportamiento muy parecido al del último del año pasado.
P.- ¿Ve algún síntoma positivo?
R.- Sí. En primer lugar, la bajada del Euribor, que a veces se olvida. El Euribor está por debajo del 1,4%, lo que, en una sociedad muy endeudada, tanto desde el punto de vista familiar como desde el punto de vista empresarial, está siendo un alivio. Segundo, se está dando un proceso importante de moderación salarial que está llevando a un cierre de la brecha de competitividad que teníamos con la UE. En tercer lugar, se está acelerando el proceso de ajuste de los activos inmobiliarios. Veremos los próximos meses cómo aumentan las transacciones.
Y, en cuarto lugar, ligado a la mejora de la competitividad, la brecha de nuestro déficit comercial también se está cerrando. Eso supone que ya prácticamente este año la economía española no necesitará financiación adicional del resto del mundo y que incluso el año próximo podremos empezar a devolver nuestro endeudamiento externo.
P.- El crédito no llega aún a empresas y familias. ¿Qué va a hacer para desatascar esa situación?
R.- En estos momentos, en España está habiendo contracción del crédito. España es el país de Europa en el que se ha producido una mayor contracción del crédito. Eso ocurre porque el nivel de endeudamiento era muy alto. Pero eso no es óbice para que en España haya financiación para decisiones individuales de gasto que pueden considerarse razonables. ¿Qué está haciendo el Gobierno? Acelerar el saneamiento de los balances bancarios es fundamental. En España, el poco crédito que hay solamente se ofrece a los riesgos muy buenos o a los muy malos (para no considerarlos fallidos). Entonces, se está dejando fuera del crédito a la mayor parte de las pequeñas y medianas empresas españolas, los autónomos, etcétera. ¿Por qué ocurre eso? Porque los activos inmobiliarios tienen una valoración inadecuada. Eso se va a corregir como consecuencia del decreto ley. En estos momentos, es muy importante acelerar todo el proceso de consolidación del sector bancario; por eso, el Gobierno ha puesto la fecha límite del 31 de mayo para que cada entidad diga cuál va a ser su proceso de consolidación. A partir de ahí, vamos a exigir que haya planes de incremento del crédito, como se establecía en el real decreto ley. En tercer lugar, el Gobierno ha incrementado notablemente las líneas del ICO, que ya suponen 22.000 millones de euros.
P.- ¿Este año podría haber un crecimiento positivo del crédito?
R.- No, eso es muy difícil. El crédito privado está cayendo ahora aproximadamente al 4%. Sería muy importante revertir esa tendencia este año y que el año que viene ya tuviéramos crecimiento positivo del crédito. Para ello, es básico que se disipen las dudas sobre la banca española y que las entidades que se perciben como débiles, se subsuman o desaparezcan y se fusionen con otras entidades que se consideren más fuertes. Además, el Gobierno va a promover en las próximas semanas mercados alternativos al bancario desde el punto de vista de la financiación. En España, tradicionalmente, hubo un mercado de pagarés de empresa. En estos momentos, lo que no se puede permitir es que muchos proyectos que son viables no se hagan por falta de liquidez. Por ello, vamos a impulsar un mercado continuo de pagarés de empresa que puede ser muy atractivo para el inversor y muy útil para las empresas medias.
P.- ¿Bankia va a poder salir de la situación por sí sola, sin una fusión?
R.- No puedo hablar de entidades concretas. El Gobierno se tiene que limitar a poner las condiciones generales desde el punto de vista de las provisiones, las necesidades de capital, las reglas de consolidación… Después, los diferentes jugadores las tienen que aplicar. Evidentemente, el Gobierno va a supervisar que se haga con profesionalidad y con responsabilidad.
P.- El Gobierno argentino ha decidido promover una ley para expropiar Repsol-YPF. ¿Qué va a hacer el Gobierno español?
R.- Creo que esa decisión es muy mala para la propia Argentina. Genera la sensación de que Argentina se vuelve a meter en una deriva populista que no va a llevar a ningún sitio. El Gobierno español va a defender los intereses de las empresas españolas con toda contundencia, como no puede ser de otra forma, con todos los instrumentos legales y de acción internacional que tenga a su alcance.
