Escurre el bulto como programa de gobierno
Es frecuente que los políticos en puestos de responsabilidad achaquen al infortunio, a los imponderables o, simplemente, a otros, su responsabilidad en desastres de diversa índole. Desde un atropello en una carretera mal señalizada, a una caída en una calle bacheada, hasta un incendio. Todo es susceptible de ser justificado por una conspiración judeo-masónica o una conjunción planetaria. Es cierto que en algunas ocasiones sucede que, aunque se aplican todas las medidas de prevención, acaba ocurriendo un accidente y depende en gran medida del azar que alcance proporciones de desastre o se quede en mera anécdota.
Para mi, las declaraciones del Concejal de Urbanismo achacando exclusivamente a una toma ilegal de corriente el incendio de Nueva Almería es un ejemplo palpable de esta forma de eludir la responsabilidad característica en la política nacional. No basta con explicar que el detonante del accidente sea una toma ilegal de corriente cuando el responsable popular omite explicar cómo es posible que una simple chispa en un descampado dentro de una barriada residencial se convierta en cuestión de minutos en un infierno que obliga a desalojar a más de cien personas y provocar la intranquilidad del resto de residentes.
El problema que el Sr. Venzal trata de ocultar, aunque a nadie puede engañar a estas alturas, es que el problema de los solares abandonados, fuentes de insalubridad y potenciales focos de incendio por la maleza y escombros acumulados, ha sido insistentemente denunciado por numerosas asociaciones vecinales y partidos políticos en los últimos meses y años.
Aunque parece que estas denuncias solo han consegido que su concejalia promulgase, no considerando suficiente las referencias en el PGOU o las leyes de suelo autonómicas, una ordenanza para registrar los solares existentes y hacer cumplir las normas anteriores a los propietarios de solares , en concreto su limpieza y vallado. Una ordenanza que parece inexistente en tanto si preguntas por ella en la casa consistorial apenas alguno la conoce, aunque reconoce estar en estado muy básico este registro; ordenanza que no aporta nada nuevo a las normativas antes indicadas, pero que el Sr. Venzal volvió a mencionar en sus vergonzantes declaraciones auto exculpatorias tras el incendio del pasado martes, como panacea o solución mágica.
Ademas de esta acción normativa, se atrevió a remitir en una nota de prensa la necesidad de la denuncia ciudadana para conocer el estado de los solares, mientras ignora por completo las persistentes denuncias de las distintas asociaciones de vecinos exponiendo la situación a este respecto de sus barrios. Ante esta demanda, una se pregunta ¿qué ocurre con los inspectores municipales, con la policía local? ¿Es que sólo se les encomienda que multen a los conductores que infringen el aparcamiento regulado?.
Tras haber oído las quejas de boca de los propios vecinos, tras haber visto los solares en persona, tengo la convicción de que lo ocurrido en Nueva Almería no fue un simple accidente; lo ocurrido fue la crónica de un suceso anunciado, porque aunque el motivo que inició el fuego fuese fortuito, o delictivo, no tiene nada de fortuita la existencia de los solares llenos de matojos de más de dos metros, resecos y listos para arder a la mínima chispa. El concejal no es responsable de que alguien haga una conexión ilegal, pero sí lo es de que a su alrededor haya un solar lleno de material combustible, cuya existencia contraviene flagrantemente la legalidad; y esa si que es la responsabilidad que este alto cargo intenta, con relativo éxito, eludir.
En el panorama político que venimos sufriendo hace ya demasiados años, la consecuencia de un suceso como éste será… ninguna. Se lavarán las manos y volverán a exhibir esta indecente desvergüenza para eludir la responsabilidad la próxima vez que ocurra algo de similares características. Mientras se empecinen en su soberbia volverán a producirse otros “sucesos anunciados”, podrá ser en el solar inmundo que se encuentra detrás del colegio de las Adoratrices, en el Quemadero o en una vivienda del barrio de Torrecárdenas que tiene a escasos metros un pino de más de 15 metros de altura, con los restos de follaje listos para arder al pie del árbol y así se podrían seguir relatando peligros, tantos como instancias se han rellenado solicitando la limpieza de decenas de solares.
Los políticos con poder hasta la fecha se han sentido impunes, pero ahora existe una Ley de Transparencia que establece que un político está cometiendo un delito si por acción u omisión toma decisiones sin la debida transparencia o que estas no estén de acuerdo con principios como la eficacia económica y la eficiencia, así como el hecho de que satisfagan el interés general. En este caso hay denuncias de la Asociación de Vecinos de Nueva Almería (Nueva Almariya) para que se cumpla la Ordenanza Municipal sobre solares. ¿No habría que investigar si los políticos en puestos de responsabilidad han vulnerado esta Ley? La oposición, con su silencio, ¿es cómplice?
Laura Rguez-Carretero Romera.
Portavoz de UPyD en Almería
