España era y es la Nación inmaculista
Un nutrido número de fieles bajo la dirección espiritual del Rvdo. Manuel Cuadrado hacen una ofrenda floral a la imagen de la Inmaculada Concepción en la plaza de San Sebastián.
Hoy 8 de diciembre, segunda semana del Adviento, es la festividad litúrgica de la Inmaculada Concepción, que, en 1760, el papa Clemente XIII, proclamó a la Inmaculada como ‘Patrona Universal de los Reinos de España e Indias’ mediante la bula Quantum Ornamenti y el papa Pío IX proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción mediante la bula Ineffabilis Deus, libre de pecado desde el instante mismo de su concepción.
En 1864, Pío IX, autorizó a España que tanto había hecho para que se declarase el Dogma de la Inmaculada Concepción, especialmente, las cofradías penitenciales, sacramentales y de gloria, en la fiesta de la Inmaculada y en su octava (los ocho días posteriores) en señal de la pureza y virginidad de María. También podrán usar vestiduras azules en todos los sábados en que se permitan las misas votivas de la Santísima Virgen.
En 1892, la Reina Regente María Cristina de Habsburgo, declaró a la Inmaculada patrona del Arma de Infantería española debido al milagro de Empel, ocurrido en Flandes en 1585. El denominado «Milagro» de Empel, ocurrió en la localidad de los Países Bajos donde los Tercios españoles combatían durante la guerra de los ochenta años –guerra de Flandes– contra las 17 provincias unidas de los Países Bajos que se habían rebelado contra la autoridad del Rey Felipe II.
Al amanecer del 8 de diciembre, se produjo un acontecimiento que los españoles no dudaron en bautizar como “el milagro de Empel”. Durante la noche, un gélido viento se alzó sobre el río y congeló sus aguas, algo que no había sucedido en Bommel desde hacía muchos años. Los soldados españoles marchando sobre hielo atacaron a la escuadra enemiga al amanecer y obtuvieron una victoria tan completa que el almirante Hollak llegó a decir: “Tal parece que Dios es español al obrar contra mí tan gran milagro”.
Siendo habitual la celebración de Misa Pontifical en la S. y A. Iglesia Catedral de la Encarnación, en la que los sacerdotes celebrantes, pertenecientes al cabildo de canónigos, unidos a su Obispo diocesano, se revisten durante el oficio religioso según el Misal Romano con la casulla de color azul, que es el color de la paz, de la limpieza y la pureza. En el trascoro del templo catedralicio, realizado en 1772 según trazas de Ventura Rodríguez y ejecución de Eusebio Valdés, con jaspes y mármoles de diversos colores y a iniciativa del obispo Claudio Sanz y Torres. Se puede decir que corresponde a un estilo barroco bastante comedido. En el primer cuerpo y entre cuatro columnas pareadas de orden compuesto encontramos una hornacina con la figura realizada en mármol blanco de la Inmaculada Concepción. La flanquean dos hornacinas con imágenes de Santo Domingo de Guzmán y San Juan Nepomuceno vestidos con ropajes de canónigos de la época. Las tres esculturas son obra del escultor Juan de Salazar Palomino realizadas en mármol de Macael. En el ático una balconada en cuyo centro encontramos un tondo con la figura de Dios Padre con las alegorías de la Fe y la Esperanza apoyadas en el frontón curvo partido. Complementa la decoración una serie de símbolos marianos, ángeles e imágenes alegóricas. Los escudos que rematan las hornacinas laterales corresponden al obispo Claudio Sanz promotor de la obra.
Sobre la reja que cierra el trascoro una leyenda en latín dice: “Toda hermosa eres, amiga mía, y no hay tacha en ti.”
Otro de los símbolos de Almería es la efigie de la Inmaculada Concepción, situada en plena Plaza de San Sebastián. Una columna de mármol alza a la imagen de la Virgen, construida en 1800 y colocada por el Obispo Antonio Martínez. En 1940 fue restaurada tras permanecer un tiempo retirada para evitar cualquier tipo de sacrilegio durante la Guerra Civil de 1936-1939. Según nos indica en la tesis doctoral del canónigo archivero Francisco Escámez Mañas, se lee la inscripción latina que dice haber sido costeada y dedicada por el Dr. Martínez de la Plaza la estatua y pedestal colocados en el sitio que la tradición señala como lugar histórico en que fueron entregadas las llaves de la Ciudad a los Reyes Católicos. Dice así la citada inscripción: ‘Ants M. Plaza, Epus. Cadic. dicavit anno Dni. MDCCC’
Todos los años durante su víspera se realiza un acto piadoso en torno a la imagen sagrada de la Purísima e Inmaculada Concepción, que fue presidido esta tarde noche del miércoles, vísperas, por el Rvdo. Manuel Cuadrado Martín, cura-párroco de la Iglesia parroquial de San Sebastián, que ante la multitud de fieles y devotos que se congregaron en la misma plaza que lleva el nombre del templo, comenzó la celebración religiosa con las primeras vísperas, presidiendo la Cruz parroquial portada por un acólito e inciensándose la imagen sagrada por el sacerdote, pasándose a continuación tras el rezo del oficio a una ofrenda floral que portaba uno de los ramos un lazo de la Bandera Nacional a la imagen de la Inmaculada que preside la entrada al antiguo Barrio de las Huertas, para continuar en el interior del templo con la realización de la Misa votiva en la que participaron, entre otros movimientos de la pastoral parroquial, la penitencial Cofradía del Santísimo Cristo del Amor y la de gloria Hermandad de Nuestra Señora la Virgen del Carmen Coronada.
El sermón del Rvdo. Cuadrado Martín estuvo basado en la Inmaculada Concepción. Ella anuncia la luz; Ella es bella como la luz. Es limpia como la nieve que cae en un día templado. La noche ya pasó, nos dice la liturgia. Llega el amanecer de un nuevo día. El amanecer, es María. El día, es Cristo. Dios pensaba en Ella desde siempre, así se recoge en el Antiguo Testamento que es una constante evocación a su figura. En Ella pensaba Dios, cuando pecando Eva, ya en el mismo Paraíso nos promete la Redención.
Por ello Dios la eligió desde el principio para ser su Madre y pensó en Ella siempre, por eso la hizo tan hermosa, tan limpia y santa que nos muestra el Evangelio, saludándole el Ángel “llena de gracia” y la llama “bendita entre todas las mujeres” y “bendito es el fruto de tu vientre”.
En el año 2006, el que fuese obispo diocesano, actualmente emérito, Monseñor Adolfo González Montes, acompañado de los miembros del Consejo Episcopal entregaron al actual Senador Luis Rogelio Rodríguez Comendador, por aquel entonces Alcalde Presidente de la Corporación Municipal, una carta a la que acompañaban las firmas recogidas que se quisieron sumar a esta iniciativa a lo largo de este año dedicado a la celebración del CL Aniversario de la declaración del Dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María por el Papa Beato Pío IX. Incluso se abrió una cuenta bancaria para organizar una suscripción popular. Luego vino la crisis y lo correcto fue dar prioridad a las necesidades más acuciantes”. En la misma se solicitaba que se levantase en la Ciudad de Almería en un lugar amplio y espacioso, un monumento a la Inmaculada Virgen María donde pudiese ser contemplado por los almerienses de nuestra Ciudad, como lo tienen ya todas las diócesis andaluzas, habiendo sido las últimas Jerez y Huelva.
Anteriormente, de igual forma, pero bajo el episcopado de Monseñor Rosendo Álvarez Gastón, coincidiendo con el cincuenta aniversario de la coronación canónica de la Virgen del Mar, auspiciado por el que fue hermano mayor de la Hermandad Patronal, Francisco Gómez Berjón y con apoyo de la Agrupación de Cofradías, se intentó realizar un excelso monumento en piedra de mármol, que iría colocado al final de la Rambla Amatisteros, adentrándose en las Almadrabillas, en el interior de la mar acotada entre el Cable Inglés y las dependencias de la Autoridad Portuaria del Puerto, en la zona perimetral actualmente frente a la ballena dedicada en homenaje al “pequeño Gabriel Cruz” en recuerdo al “pescaíto”.
No podemos olvidarnos de uno de los tres conventos de clausura existentes en la capital almeriense, el de Las Puras, la comunidad de Concepcionistas Franciscanas de Almería que llevan entre nosotros más de 500 años rezando con unción misericordiosa y compasiva desde el interior del Monasterio por todas las almas, junto a las Clarisas y las Esclavas del Santísimo Sacramento. Asimismo, la Cofradía de los Estudiantes del Miércoles Santo lleva en su gentilicio de la Hermandad el título eclesial de Concepcionista, debido a la vinculación fraternal con Las Puras y su formación teológica en este Dogma mariano.
Finalmente, este jueves 8 de diciembre, igualmente, en la Base militar “Álvarez de Sotomayor” en Viator, Almería, la Brigada “Rey Alfonso XIII”, II de la Legión encuadrada en la División Castillejos, celebrará Santa Misa ante la imagen de la Purísima en su Capilla castrense y, posteriormente, en la parada militar, ante el Santísimo Cristo de la Buena Muerte, la efeméride de la Patrona del Arma de Infantería, la Inmaculada Concepción. Paz y Bien.


Fuente y fotos: Rafael Leopoldo Aguilera
