Federico Arcos: “La situación en Siria justifica la intervención internacional, pero con el veto de Rusia no hay nada que hacer”
Arcos ha explicado a los participantes en este curso sus opiniones sobre la intervención militar en Malí, la Operación Serval que se libra desde hace casi año y medio en ese país. La primera parte fue exclusivamente militar, y ahora es con tropas africanas que están siendo formadas y asesoradas por fuerzas armadas internacionales, entre ellas las de nuestro país.
Partiendo de esta operación, el profesor de Filosofía del Derecho de la UAL ha interpretado las claves jurídicas, políticas y morales de las intervenciones que se realizan en defensa de los derechos humanos. La expresión comenzó a utilizarse en los años noventa, cuando tuvieron lugar intervenciones en Irán, Kurdistán, Bosnia, Ruanda o Kosovo. Algunas de ellas fueron un rotundo fracaso, con resultados a nivel humanitario desastrosos, como el caso de Ruanda. Desde entonces, la comunidad internacional buscó nuevos principios para que este tipo de situaciones no se repitieran y se acuñó un nuevo concepto: la responsabilidad de proteger.
“Creo que la intervención en Malí estaba bien concebida, ya que había sido autorizada por Naciones Unidas en virtud de la resolución 2085 y llevada a cabo por una fuerza multilateral. A mi juicio adolece, sin embargo, de un defecto que hemos apreciado en otras intervenciones: los países intervinientes están muy limitados por el intento de evitar bajas entre sus propios soldados. Eso condiciona la estrategia militar que se utiliza”, señalaba Arcos en su intervención.
El gobierno de Malí, por ejemplo, propuso que se atacara por tierra para arrinconar a los yihadistas, pero Francia (el país que llevaba el peso de la operación militar) prefirió que fuera aéreo para proteger a los 6.000 franceses que viven en Bamako, la capital maliense. “La operación puede parecer exitosa porque los yihadistas se retiraron al norte pero ahora se están haciendo fuertes allí, han conquistado la ciudad de Kidal y ahora mismo hay una situación de guerra de guerrillas. Los informes actuales invitan a tener mucha cautela”, señalaba este especialista en Filosofía del Derecho.
A preguntas de los periodistas sobre la situación de Siria, nombrada como el ejemplo perfecto de una situación humanitaria que hubiera justificado una intervención militar armada, Federico Arcos apuntaba que el problema ha sido el veto de Rusia y que una intervención sin su apoyo es “imposible porque generaría un conflicto a escala internacional mucho mayor todavía”. “Lo que ocurre en Siria revela la situación paradójica en la que se desarrollan las intervenciones militares: no siempre se hacen donde se deben hacer, sino donde se pueden hacer. Lo cual no significa que nunca se deba intervenir. En Siria la situación humanitaria es gravísima y justificaría la acción internacional clarísimamente pero no hay apoyo internacional unánime”, ha explicado.
