GÁDOR.- 5.000 pesonas toman las calles para ver la ‘Pasión de Cristo’
Alrededor de 5.000 personas tomaron la noche del sábado las calles de Gádor para vivir la Pasión de Cristo. Durante varias horas la Villa de Gádor se transformó en la Jerusalén del año 33 para recrear los últimos momentos de la vida de Jesucristo, que fueron seguidos masivamente en directo por las miles de personas que abarrotaban la Plaza de la Constitución y calles adyacentes, donde no cogía ni un sólo alfiler.
Todos los asistentes quedaron sobrecogidos e impresionados por el dramatismo y realismo de esta Representación Viviente, que se ha convertido en uno de los actos más representativos de la Semana Santa Gadorense. Un auto sacramental, fiel reproducción de los textos bíblicos que traslada hasta nuestros días la pasión y muerte de Cristo y que fue magistralmente interpretado por un centenar de actores hijos de la villa de Gádor.
En el reparto figuraban desde niños de corta edad hasta personas adultas, todos ellos actores aficionados por unas horas, pero que supieron interpretar la Pasión de Cristo, que no es sino la pasión del pueblo gadorense, que vive intensamente, con fe y devoción, su Semana de Pasión.
Uno tras otro fueron saliendo a escena, Jesucristo, la Virgen María, María Magdalena, el Ángel, los doce Apóstoles, Poncio Pilatos, Herodes, Barrabas, Caifás, Anás, José de Arimatea, Simón el Cirineo, judíos y romanos y el pueblo llano, todos ellos caracterizados y ataviados con trajes de época, para recrear este momento histórico de especial trascendencia y significado para todos los cristianos.
Y es que no se trata de una mera representación artística, sino un acto participativo, que discurre en varios escenarios diferentes y que invita a los asistentes al acompañamiento y participación de esta vivencia.
Todo arranca con la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. La alegría y el gozo dan pronto paso al dolor y la amargura. Tras la última cena llega la traición y Jesús es apresado mientras ora en el huerto de los olivos. Luego habrá de enfrentarse al juicio de judíos y romanos hasta que finalmente es condenado y conducido hasta el Monte Calvario donde será crucificado.
Aunque la totalidad de los participantes han tenido una actuación brillante, merece destacarse la interpretación de Jesús y, muy especialmente, por su dramatismo desgarrador la interpretación que hace María, su madre, en las escenas finales en las que Jesús va camino del Calvario para ser crucificado y cuyos gritos de dolor sobrecogieron a todos los asistentes. Asimismo fue especialmente emotivo el momento culmen de la crucifixión, que fue de extrema crudeza y realismo. Además el momento de la crucifixión y muerte de Jesús coincidió con el inicio de una fina lluvia, que se mezclaba con las lagrimas de muchos asistentes, que inmersos en la representación no pudieron reprimir sus sentimientos. Un gran y merecido aplauso del público asistente puso el punto final a la representación viviente, que pudo ser seguida también en su totalidad de forma simultánea por medio de una gran pantalla gigante.
Una representación que una edición mas ha sido posible gracias a un amplio equipo humano, sin cuya colaboración inestimable y desinteresada no se podría haber hecho realidad este auto sacramental, entre los que destacan desde el propio Ayuntamiento de Gádor, que pone toda la infraestructura necesaria, los miembros de la Agrupación, de la Parroquia, el equipo técnico de iluminación y sonido, el maquillaje, vestuario y atrezo y, sobre todo, los vecinos de la villa de Gádor, que son los verdaderos protagonistas de esta representación viviente, que es ya una de las señas de identidad de la Semana Santa gadorense.
La Representación Viviente de la pasión y muerte de Cristo, uno de los actos con mayor arraigo y tradición de la Semana Santa gadorense, como demuestra el hecho de que generación tras generación de gadorenses hayan venido participando en la representación de este Auto Sacramental desde hace al menos 40 años.
La Representación Viviente de la Pasión en Gádor se remonta hacia el siglo XVIII, pero por avatares de la historia fue desapareciendo poco a poco. En 1955 volvió a reanudarse, sufriendo diversas transformaciones, hasta que en 1978 Francisco García Góngora recopiló los textos y formó un guión único que recoge medio centenar de personajes, sin contar con toda la soldadesca judía, romana y el pueblo.
Se trata de un Auto Sacramental, que ha ido acompañando tradicionalmente a las celebraciones litúrgicas del Misterio de la Redención de Cristo. Originariamente se realizaba dentro de los templos, pero al prohibirse los actos sacramentales dentro de ellos, se trasladó a las calles y plazas del pueblo, convirtiéndose en la representación que hoy conocemos. Después de algunos años de ausencia, volvió con mayor fuerza si cabe en el 2010, como demuestra la gran participación y el gran número de personas, tanto de la localidad como de fuera de ella, que siguen la representación viviente de la Pasión de Cristo y que ha ido aumentando cada edición.
Dada la masiva participación registrada este año y que ha desbordado todas las previsiones hasta el punto de colapsar prácticamente el pueblo, el Ayuntamiento de Gádor ya está estudiando un nuevo emplazamiento alternativo para celebrar el próximo año la Representación Viviente de Pasión de Cristo, con el fin de poder ofrecer a gadorenses y visitantes las mejores condiciones para que pueda seguir celebrándose con la brillantez que merece.


