GÁDOR inicia los actos del Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres
“Una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física, psíquica o sexual, principalmente por parte de un compañero sentimental. Ya sea en el hogar, la calle o en conflictos armados, la violencia contra las mujeres son una pandemia mundial, que ocurre en espacios públicos y privados”.
Así lo ha puesto de manifiesto, en base a los datos de la O.N.U. Mujeres, Estefanía Molina Moya, abogada especializada en Derecho de Familia, durante la conferencia impartida a un grupo de mujeres de Gádor, dentro de los actos previos organizados por el Ayuntamiento con motivo del 25-N: “Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres”.
Unos actos, que tendrán su continuidad durante los próximos días con un novedoso taller sobre defensa personal contra la violencia de género, dirigido a mujeres, niños y niñas del municipio gadorense y, que concluirán con el acto del próximo día 25 de noviembre, donde se dará lectura de un manifestó contra la violencia de género y se guardará un minuto de silencio en solidaridad con las víctimas, en la céntrica Plaza de la Constitución.
Durante la conferencia “Gestión Familiar: Avance y Desarrollo Personal” pronunciada en el Centro de Día de la localidad por Estefanía Molina, ésta ha comenzado definiendo el machismo como “la actitud prepotente de los hombres respecto de las mujeres, que se materializa en una serie de comportamientos y dichos ofensivos contra el género femenino y como un tipo de violencia que discrimina a la mujer”. Asimismo se ha referido al feminismo como “una doctrina social, un movimiento, que exige la igualdad de derechos entre hombres y mujeres”.
Ante estas realidades, “el empoderamiento de la mujer –dijo Estefanía Molina– debe entenderse como la capacidad que tienen las mujeres en situación de vulnerabilidad para transformar la realidad, dejar de ser objeto de otros y ser protagonista de su propia historia y de sus propias decisiones; de tal manera que pueda conseguir sus aspiraciones, su bienestar y los derechos y libertades con las que cuenta como ser humano”.
Según Estefanía para que este empoderamiento de la mujer se produzca es necesario promover la igualdad de género, desde la escuela, la casa o cualquier otro ámbito, hasta el más alto nivel de dirección en una empresa¸ que se trate a hombres y mujeres de forma equitativa en el trabajo, respetar y defender los derechos humanos y la no discriminación. Asimismo considera, que se debe velarse por la salud, la seguridad y el bienestar de todos los trabajadores/as por igual; promover la educación, la formación y el desarrollo profesional de las mujeres, apoyar el desarrollo empresarial de la mujer y difundir a todos los niveles los progresos realizados a favor de la igualdad de género.
Para llevar cabo el empoderamiento tan necesario e importante para la mujer entiende, que ésta “debe liberarse de las obligaciones que ella misma se impone, sacar lo útil y positivo de lo que vive, creer en ella misma, buscar un motivo cada día para sentirse bien, perder el miedo a empezar de cero, distanciarse de los problemas, recuperar su capacidad da asombrarse, no rendirse nunca, hacerse cargo y ver más allá de ella misma”.
“Siendo negativa –añadió–, diciendo siempre si, teniendo expectativas poco realistas, involucrándose en dramas, haciendo cosas en exceso sin un por qué, escuchando a la mayoría, viviendo en el pasado, comparándose con los demás, jugando a los demás o atacando a otra mujeres con un lenguaje despectivo no lleva ninguna parte”.
Además del ámbito personal, también se ha referido a la vida en pareja o en común con otras personas, poniendo de manifiesto, que debemos tener en cuenta que las personas son lo que no y no lo que a nosotros nos gustaría que fueran. Además ha señalado la comunicación como base de la felicidad en convivencia y la necesidad de estar bien con uno mismo, de tener en cuenta que ante una situación tensa debe aplazarse la conversación, apoyarse en lo que sí va bien en la vida de una y tener en cuenta que el amor romántico no dura todo el tiempo.
“Cuando no se siguen estas pautas surgen las faltas de respeto mutuas, disminuye la libertar individual, se producen situaciones de de tensión constantes, se pierde el control de la relación, la perspectiva de lo que está ocurriendo y lo que es más grave se pueden llegar a situaciones no deseadas de violencia de género”, ha finalizado diciendo a modo de conclusión.
