GARRUCHA.- Los pescadores recogen más 200.000 kilos de residuos del mar
“Desde hace cuatro meses no pescamos. Nos hemos convertido en los basureros de la mar, porque lo único que hacemos es recoger residuos de todo tipo que destrozan nuestras artes y que han convertido los caladeros en vertederos”. Gaspar Giménez, patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Garrucha, aún no da crédito a lo que día a día se están encontrando las embarcaciones de la localidad en los fondos marinos del Levante almeriense, tras la riada del pasado septiembre de 2012, que arrastraron al mar toneladas de basuras desde ramblas y ríos. Por el momento ya han recogido, según fuentes municipales, más de 200.000 kilos de residuos.
“Nos hemos encontrado de todo, ahora mismo acabo de recoger una mesa plegable”, explica Giménez, quien habla a bordo de la embarcación que patronea, la ‘Caballo Rayo II’, de 20 metros de eslora, cuando estaba a punto de llegar al puerto de Garrucha, y que se dedica a la pesca de arrastre, el sector más perjudicado junto a las artes menores.
Frigoríficos, restos de coches, alrededor de un millar de árboles, arbustos, sistemas de riego y hasta maletas han sido las ‘capturas’ más habituales de las embarcaciones de uno de los pueblos almerienses de mayor tradición pesquera. Y los residuos se han distribuido desde pequeñas hasta grandes profundidades, hasta el punto de afectar también gravemente a las pesquerías de la gamba roja, el producto estrella de la zona. “Es increíble, pero se han estado recogiendo cientos de kilos de basura hasta a 800 o 900 metros de profundidad”, exclama el patrón mayor.
Esta enorme cantidad de basura que puebla los fondos marinos está provocando graves pérdidas a los pescadores, pues además de la reducción de capturas, los grandes árboles y pesados objetos de todo tipo dañan las artes. “El mismo día de la riada había tres artes menores caladas en la mar y todas se echaron a perder; cada una cuesta 6.000 euros”, explica Giménez.
En el caso de los arrastreros, como es el suyo, en cada ocasión que se rompen las redes la reparación puede costar entre 500 y 800 euros. “Yo mismo he tenido que volver a puerto cinco días a las diez de la mañana porque se me han roto las artes. El otro día, por ejemplo, cogí el morro de un coche y un somier”, añade. Otras embarcaciones han optado, directamente, por no salir a faenar a la espera de tiempos mejores.
En suma, como resume el patrón, las riadas han supuesto “una ruina” para el sector pesquero de la localidad, que se ha visto obligado a dejar de faenar en los caladeros más productivos de su zona, como el de ‘El Playazo’ y se han tenido que ir a otros lugares, a Carboneras o Aguamarga, donde por fortuna no existe tanta basura acumulada.
“La pesca es imposible en este rico caladero”
“Nos han dicho los buzos que en El Playazo todavía se amontonan hasta tres metros de altura de maleza, cañas y grandes árboles, de ocho o nueve metros”, asegura. Esto ha hecho que la pesca sea ahora imposible en este rico caladero, donde se capturan, con artes menores, desde salmonetes a pescadillas, rapes o jibias.
La Cofradía de Pescadores de Garrucha se ha dirigido a las administraciones para reclamar ayudas, pero les han contestado que para estos casos no existen, a pesar de que ha aportado documentación y fotografías que demuestran los graves daños sufridos.
Ante esta situación, el alcalde, Juan Francisco Fernández (PP), ha planteado la posibilidad de que la Administración compense a los pescadores por el esfuerzo que están llevando a cabo en la limpieza de los fondos marinos y por las pérdidas que el cierre de caladeros y la rotura de artes les está suponiendo.
Y es que, como destaca el alcalde, el sector pesquero es uno de los principales pilares económicos del municipio. En los últimos años, sin embargo, ha experimentado una contracción significativa, derivada, principalmente, de los altos costes del combustible, de la merma de la capturas y de los bajos precios de venta del producto.
Según datos de la Junta de Andalucía, el sector genera unos 300 empleos, de los que la mitad son en actividades directas de la pesca, para una población de apenas 8.000 personas. La flota pesquera está compuesta por 37 embarcaciones, de las que 33 son de arrastre y artes menores, las más perjudicadas por las riadas.
