Jueces de toda Andalucía analizan en Almería los avances de la Ley contra la violencia de género y los nuevos retos tras 20 años de aplicación
El uso de las nuevas tecnologías en este tipo de delitos o la protección de los menores centran el curso organizado por la Consejería de Justicia y el CGPJ
Jueces de toda Andalucía participan hoy y mañana en Almería en un curso de formación sobre los 20 años de aplicación de la Ley de medidas de protección contra la violencia de género organizado por la Consejería de Justicia, Administración Local y Función Pública y el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).
La secretaria general de Servicios Judiciales de la Junta, Rosalía Espinosa; el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), Lorenzo del Río; y el presidente de la Audiencia Provincia, Luis Columna, han inaugurado el encuentro con un recuerdo especial para Mari Nieves Gamarra, la mujer asesinada por su expareja el pasado viernes en Roquetas de Mar.
Espinosa ha reconocido “la frustración” ante cada asesinato machista, pero ha instado a “no caer en el desánimo”, tras poner en valor el camino recorrido desde que en 2004 se aprobó la Ley contra la violencia de género, sobre todo en la sensibilización social y la tolerancia cero ante hechos que antes quedaban ocultos en el ámbito doméstico.
Hoy las mujeres denuncian más y el entorno y la sociedad no mira para otro lado, si bien ha abogado por seguir mejorando las herramientas de detección y protección desde la coordinación entre las diferentes administraciones públicas, las Fuerzas de Seguridad del Estado y la Administración de Justicia.
La Consejería de Justicia cuenta con varios servicios para ofrecer una atención integral a las mujeres que sufren esta lacra social, desde el asesoramiento jurídico y psicológico que reciben en el Servicio de Asistencia a Víctimas de Andalucía (SAVA) a las exploraciones e informes periciales que realizan las Unidades de Valoración Integral (UVIG) de los Institutos de Medicina Legal; o la asistencia jurídica gratuita que reciben gracias a las guardias y al turno de oficio especializado.
También la adecuación en los juzgados de salas de espera que garantizan su intimidad y Salas Gesell para tomarles declaración, con todas las garantías jurídicas, y grabar su testimonio de forma que sirva como prueba preconstituida y evitar así la doble victimización que supone tener que repetir varias veces durante un proceso judicial hechos que resultan muy dolorosos para ellas.
